El balonmano español hace una pausa obligatoria durante el mes de enero para dar paso a los campeonatos internacionales de selecciones. En esta ocasión, el Europeo de balonmano que se celebra en Dinamarca, Noruega y Suecia ha provocado que la Liga ASOBAL se detenga por completo. Aprovechando este paréntesis competitivo, el Bada Huesca ha diseñado un plan de trabajo intensivo para afrontar una segunda vuelta decisiva en la que se juega su permanencia en la máxima categoría.
La situación del conjunto oscense es delicada. Tras disputar las primeras quince jornadas, el equipo se encuentra en posición de promoción de descenso, lo que significa que cada punto será fundamental en las siguientes diecisiete jornadas. La plantilla, dirigida por José Nolasco, retomó los entrenamientos este miércoles con el objetivo claro de revertir la dinámica y alejarse de los puestos de peligro.
Una de las mejores noticias para el cuerpo técnico y la afición es la recuperación de dos piezas clave. Durante estas semanas se espera que Meris y Bruno García vuelvan a estar disponibles tras sus respectivas lesiones. Su regreso supone un importante revulsivo para un equipo que ha tenido que lidiar con una enfermería colapsada, llegando a tener entre siete y ocho jugadores fuera de combate por diferentes motivos. La vuelta de estos dos deportistas permitirá a Nolasco contar con más opciones y profundidad de banquillo, aspectos cruciales en una liga tan exigente como la ASOBAL.
El plan de preparación no se limita únicamente a las sesiones de entrenamiento en el pabellón. El club ha organizado una serie de partidos amistosos que servirán para mantener el ritmo competitivo, probar diferentes sistemas tácticos y consolidar la química del grupo. El primer test llegará el martes 13 de enero en la pista del BM Zaragoza, un rival cercano que siempre ofrece un buen nivel de exigencia. Este encuentro permitirá a los jugadores medirse en un contexto real de competición después de varios días de trabajo físico y técnico.
La segunda cita amistosa está fijada para el viernes 23 de enero en tierras riojanas, donde el Bada Huesca se enfrentará al Ciudad de Logroño. Este partido resulta especialmente interesante porque el rival también milita en la Liga ASOBAL y compite en la zona baja de la tabla, por lo que puede ofrecer una radiografía fiel del nivel que se necesitará para salir del pozo. Enfrentarse a un adversario directo en la lucha por la permanencia, aunque sea en formato amistoso, siempre aporta información valiosa para el cuerpo técnico.
El broche de oro a esta mini-pretemporada llegará el miércoles 28 de enero en Lérida, donde el Bada Huesca se medirá al FC Barcelona, uno de los gigantes del balonmano europeo. Aunque el carácter amistoso del encuentro está fuera de toda duda, medirse a un equipo de la talla del conjunto culé supone una oportunidad única para que los jugadores se exijan al máximo nivel y para que el equipo teste sus automatismos ante la presión de un rival de élite. Este tipo de experiencias son enriquecedoras para un plantel joven y en construcción.
Más allá de la competición puramente deportiva, el club ha organizado una iniciativa que une deporte y solidaridad. El miércoles 21 de enero tendrá lugar en el Palacio de los Deportes de Huesca el evento "Jugando contra el Cáncer", una jornada en la que los tres principales clubes de la ciudad –el Bada Huesca, el CB Peñas y la SD Huesca– intercambiarán deportes por una buena causa. Esta actividad lúdica pretende recaudar fondos para la lucha contra el cáncer mientras los deportistas de élite demuestran sus habilidades en disciplinas ajenas a las suyas. Se trata de una cita ineludible para la ciudadanía oscense que quiere disfrutar del deporte desde una perspectiva diferente y solidaria.
El objetivo de todo este plan de trabajo es claro: conseguir la permanencia en la Liga ASOBAL. La primera vuelta ha dejado un registro de cinco victorias y diez derrotas, un bagaje insuficiente que ha llevado al equipo a ocupar la decimosexta posición, justo en la zona de promoción. La diferencia con los equipos que cierran la zona de salvación directa es mínima, por lo que una buena racha en las primeras jornadas de la segunda vuelta podría cambiar radicalmente el panorama.
La clave para el Bada Huesca residirá en fortalecer su rendimiento en el Palacio de los Deportes. El calendario de la segunda vuelta presenta la oportunidad de recibir en casa a la mayoría de los rivales directos en la lucha por no descender. Convertir su pista en un fortín será fundamental para sumar los puntos necesarios. Los partidos ante equipos como Bidasoa Irún, Ángel Ximénez Puente Genil o Cisne será auténticas finales que marcarán el devenir de la temporada.
El margen de error es prácticamente inexistente. La competencia por la permanencia se presenta más reñida que nunca, con nueve equipos separados por muy pocos puntos en la parte baja de la tabla. Cada detalle cuenta: la efectividad en ataque, la solidez defensiva, las lesiones, los arbitrajes y, sobre todo, la capacidad de gestionar la presión en los momentos decisivos. El equipo ha demostrado en destellos su potencial, como en la victoria ante el Ademar León o en el empate conseguido en la pista del Granollers, pero necesita encontrar la regularidad que le ha faltado.
El trabajo de José Nolasco en estos días será crucial para transmitir confianza a sus jugadores y pulir los aspectos que han fallado en la primera vuelta. La defensa, que ha concedido 445 goles en quince partidos, necesita ser más sólida y coordinada. En ataque, la falta de efectividad en algunos momentos ha lastrado las opciones de victoria. La vuelta de Meris y Bruno García debería aportar soluciones en ambos extremos de la pista.
La afición oscense también tiene un papel que jugar. El Palacio de los Deportes debe convertirse en un auténtico hervidero en cada partido de la segunda vuelta. El apoyo incondicional de la grada puede marcar la diferencia en los instantes críticos. Los jugadores necesitarán sentir que la ciudad entera está detrás de ellos en esta empresa de mantener al equipo en la élite del balonmano español.
En resumen, el mes de enero se presenta como un periodo de intenso trabajo y preparación para el Bada Huesca. Los tres amistosos programados, sumados al evento solidario, conforman un calendario completo que debe servir para que el equipo llegue en las mejores condiciones posibles al reinicio de la competición. La recuperación de efectivos, la mejora de los automatismos y la consolidación de una mentalidad ganadora son los pilares sobre los que se construirá la esperanza de permanencia. La segunda vuelta será un camino exigente, pero el club ha demostrado en temporadas anteriores su capacidad para superar adversidades y mantenerse en la élite. Ahora solo queda trasladar todo este trabajo a la pista y conseguir los resultados que permitan soñar con una nueva temporada en la Liga ASOBAL.