Lo Celso cumple 100 partidos con el Betis en su momento más bajo

El centenario del argentino llega en un contexto de irregularidad, sin ser titular y con la necesidad de recuperar su mejor versión para el Mundial

El centenario de partidos con la camiseta del Real Betis debería ser una celebración para Giovani Lo Celso, pero la realidad es bien distinta. El futbolista argentino alcanzó esta cifra emblemática en uno de los peores momentos de su etapa en el club verdiblanco, lejos de su nivel óptimo y sin contar con la confianza de Pellegrini para formar parte del once inicial. Su situación resulta paradójica: mientras el técnico chileno necesita desesperadamente creatividad en el centro del campo tras la lesión de Isco, Lo Celso continúa viendo los partidos desde el banquillo, entrando en los minutos finales con la misión de cambiar el rumbo de los encuentros.

La última evidencia de este ostracismo futbolístico se produjo en el compromiso ante el Real Madrid, donde el argentino volvió a partir desde la banda. Su entrada en la segunda mitad buscaba aportar profundidad y calidad al juego ofensivo bético, algo que consiguió a ratos, mostrando destellos de su calidad inherente pero sin la continuidad necesaria para transformar el marcador. Los destellos de talento fueron evidentes: un disparo al poste que pudo cambiar el signo del duelo y algunos pases filtrados que generaron peligro en el área madridista. Sin embargo, la falta de ritmo de competición se notó en su capacidad para incidir de manera constante durante los minutos que estuvo sobre el césped del Santiago Bernabéu.

El papel secundario que desempeña Lo Celso en la actualidad resulta aún más sorprendente si consideramos el contexto del equipo. La enésima lesión de Isco Alarcón debería haberle abierto las puertas de la titularidad de par en par, convirtiéndolo en el referente creativo del equipo. Sin embargo, Pellegrini ha optado por soluciones alternativas, dejando al argentino en un limbo deportivo que dura desde mediados de noviembre, cuando disputó su último partido completo en Liga ante el Girona. Desde entonces, los minutos han sido esporádicos y la confianza del cuerpo técnico, cuestionable.

La postura de Manuel Pellegrini respecto a su jugador resulta ambivalente. Por un lado, elogía públicamente su rendimiento cuando dispone de minutos. Tras el duelo contra el Real Madrid, el entrenador chileno afirmó: "A Gio lo vi muy bien, nos dio dinámica en lo ofensivo. Tuvo un tiro al poste y metió algunos pases de gol. Me alegro mucho por él". Estas palabras contrastan con la realidad de las alineaciones, donde el argentino no encuentra hueco. La cautela del técnico parece dictada por la falta de continuidad del futbolista, pero a su vez perpetúa su situación de irregularidad. Es un círculo vicioso del que ambos necesitan salir cuanto antes.

El centenario de partidos con el Betis representa un hito personal para Lo Celso, pero llega en el peor momento posible. Desde su regreso al club, el rendimiento ha sido una montaña rusa de altibajos, marcado por lesiones y falta de continuidad. Los 100 encuentros deberían simbolizar consolidación y liderazgo, pero en este caso reflejan una trayectoria incompleta, con el futbolista lejos de explotar todo su potencial. La cifra, lejos de ser un motivo de celebración, se convierte en un recordatorio de lo que podría haber sido y de lo que aún está por demostrar.

Más allá de la situación clubística, la mente de Lo Celso ya vuela hacia el Mundial de 2026. La lesión que le impidió participar en Qatar 2022 sigue presente en su memoria como una espina clavada. Aquella ausencia en el torneo más importante del planeta le ha convertido en un hombre con sed de revancha, con la necesidad de demostrar a Lionel Scaloni que merece un lugar en la selección argentina. Para ello, necesita minutos, ritmo y, sobre todo, recuperar esa versión que le convirtió en uno de los futbolistas más prometedores del continente americano.

La convocatoria mundialista no se construye desde el banquillo. Scaloni, conocedor de la calidad de Lo Celso, necesita verlo en forma, liderando a su equipo y mostrando esa capacidad para desequilibrar que le caracteriza. La competencia en la selección albiceleste es feroz, y los puestos en el centro del campo están más que cubiertos con nombres de primer nivel. Por ello, estos meses previos al Mundial son cruciales para el futuro internacional del argentino. Cada partido que pasa sin ser titular es una oportunidad perdida para demostrar su valía al cuerpo técnico de la selección.

De cara al próximo compromiso liguero contra el Oviedo, todo apunta a que Lo Celso podría ser una de las novedades en el once inicial. Pellegrini necesita rotar, dar minutos a los que menos han jugado y, sobre todo, encontrar una fórmula que devuelva la creatividad a su equipo. La necesidad del entrenador y la ambición del jugador podrían encontrar un punto de encuentro perfecto en el duelo del estadio Carlos Tartiere. Sería la oportunidad que el argentino espera para demostrar que sigue siendo ese futbolista capaz de marcar diferencias.

El futuro inmediato de Lo Celso en el Betis pasa por aprovechar cada minuto que le conceda Pellegrini. La confianza del técnico no es ilimitada, y el argentino sabe que debe demostrar en cada entrenamiento y cada acción que merece un lugar en el once. El centenario de partidos debería ser el punto de inflexión que le devuelva el protagonismo que su calidad le demanda. No puede permitirse más altibajos ni más periodos de duda. El tiempo juega en su contra, tanto a nivel club como a nivel internacional.

La afición bética, que siempre ha mostrado cariño hacia el argentino, espera ver de nuevo a ese Lo Celso desequilibrante, capaz de cambiar un partido con un solo gesto técnico. Ese jugador que enamoró en sus primeras etapas en el club y que ha mostrado destellos intermitentes desde su regreso. Los 100 partidos son una cifra simbólica, pero también una responsabilidad. Representan la madurez y la experiencia necesarias para liderar a un equipo en momentos de dificultad.

La temporada llega a su tramo decisivo y el Betis necesita a su mejor Lo Celso. La competición europea, la lucha por los puestos altos de la tabla y la ilusión de la afición pasan por recuperar las mejores versiones de sus futbolistas. En este contexto, el argentino tiene la obligación de demostrar que es ese jugador diferencial que el equipo necesita. El centenario debe ser el inicio de una nueva etapa, no el epitafio de una etapa de frustraciones.

El reto es claro: recuperar el nivel, ganarse la titularidad y asegurarse un billete para el Mundial. Tres objetivos que están interconectados y que dependen exclusivamente de su capacidad para superar el momento actual. Lo Celso tiene la calidad, la experiencia y la motivación necesarias. Ahora solo falta que el fútbol le devuelva la sonrisa que tanto se le echaba de menos. Los próximos partidos serán definitivos para su futuro inmediato, tanto en el Betis como en la selección argentina. El centenario debe ser el punto de partida de su renacimiento futbolístico.

Referencias

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