El Rayo Vallecano selló su pase a los octavos de final de la Copa del Rey tras imponerse con autoridad al Granada CF en un encuentro donde la efectividad visitante resultó decisiva. El conjunto madrileño, dirigido por Iñigo Pérez, demostró su mayor acierto en los momentos clave para superar a un rival nazarí que mostró competitividad pero careció de fortuna en las áreas.
El partido, correspondiente a los dieciseisavos de final del torneo del KO, presentaba un atractivo duelo entre dos equipos con necesidades distintas en sus respectivas temporadas. Mientras el Rayo buscaba consolidar su buen momento en competición oficial, el Granada aspiraba a dar un golpe de efecto que le permitiese seguir adelante en una competición que le ofrecía una vía alternativa de ilusión.
Desde el inicio del encuentro, el conjunto vallecano planteó un guion ofensivo que le permitió hacerse con el control del balón y las mejores ocasiones. La presión adelantada y la velocidad por las bandas se convirtieron en las principales armas de un Rayo que no tardó en traducir su dominio en resultados positivos.
El primer golpe llegó de la bota de Pedro Díaz, quien aprovechó una jugada ensayada para batir la portería local con un disparo preciso que dejó sin opciones al guardameta nazarí. Este tanto tempranero obligó al Granada a reaccionar y buscar la igualada con mayor ímpetu, lo que generó espacios que el Rayo supo explotar a la perfección.
La respuesta del conjunto andaluz no se hizo esperar, y Pablo Sáenz se convirtió en el protagonista del momento nazarí al recortar distancias con un testarazo impecable que devolvía la ilusión a la grada. El gol del delantero local revitalizó las opciones de un equipo que comenzó a creer en la remontada, pero la fortuna no estuvo de su lado en los minutos siguientes.
La segunda mitad presentó un guion similar, con un Granada volcado hacia adelante en busca del empate y un Rayo esperando su oportunidad para sentenciar el duelo. La velocidad de Álvaro García por la banda izquierda se convirtió en un quebradero de cabeza para la defensa local, y el extremo no desaprovechó su oportunidad para marcar el segundo tanto visitante con una definición de calidad que desmontó las aspiraciones granadinas.
El punto culminante llegó cuando Flores, en un intento de despeje, desvió el balón hacia su propia portería en una acción desafortunada que sentenció definitivamente el encuentro. Este autogol, lejos de desanimar al Granada, reflejó la mala racha que acompaña al conjunto nazarí en las últimas jornadas, donde los detalles determinantes siempre parecen inclinarse del lado contrario.
El resultado final de 3-1 refleja las diferencias en efectividad entre ambos conjuntos, pero no el esfuerzo desplegado por un Granada que luchó hasta el último suspiro. La eliminatoria deja al Rayo Vallecano en los octavos de final, donde se medirá a un rival de mayor entidad, mientras que el conjunto andaluz deberá centrarse exclusivamente en la competición liguera para intentar revertir su situación actual.
El técnico del Rayo, Iñigo Pérez, mostró su satisfacción por el pase logrado, destacando la profesionalidad de su plantilla y la capacidad de aprovechar las ocasiones generadas. Por su parte, el cuerpo técnico del Granada tendrá que trabajar en la confianza de sus jugadores, especialmente en la línea defensiva, donde los errores individuales están lastrando las opciones de un equipo que cuenta con potencial suficiente para superar esta mala dinámica.
La Copa del Rey sigue su curso y deja en el camino a un Granada que ve cómo se le escapa otra oportunidad de levantar un título esta temporada. El Rayo Vallecano, por el contrario, suma una nueva alegría a su casillero y mantendrá viva la ilusión de hacer una campaña memorable en el torneo copero, donde los equipos de LaLiga buscan afianzar su prestigio frente a los gigantes del fútbol español.
El rendimiento de jugadores como Pedro Díaz y Álvaro García demuestra que el Rayo Vallecano cuenta con una plantilla compensada y con calidad suficiente para competir en múltiples frentes. Su capacidad de adaptación a los diferentes escenarios y la efectividad demostrada en este tipo de encuentros los convierte en un rival temible para cualquier equipo que se cruce en su camino hacia los sucesivos rounds de la competición.
Por su parte, el Granada deberá levantar la cabeza rápidamente. La temporada es larga y quedan objetivos por delante, pero la necesidad de sumar de tres en tres en la liga se convierte ahora en una prioridad absoluta. La lesión de sensaciones positivas y la reconstrucción de la confianza colectiva serán las tareas inmediatas de un cuerpo técnico que conoce perfectamente las exigencias de la categoría.
El fútbol, en ocasiones, resulta cruel con quienes no materializan sus ocasiones y generoso con quienes saben aprovechar los regalos del rival. En este encuentro, el Rayo Vallecano demostró ser más eficiente y acertado, méritos más que suficientes para merecer el pase a la siguiente fase de una Copa del Rey que promete emociones fuertes en las próximas eliminatorias.