El Real Madrid consolidó su posición en la tabla con una contundente victoria por 5-1 contra el Betis en el Santiago Bernabéu, correspondiente a la jornada 18 de La Liga. Sin embargo, más allá del resultado, el foco mediático recayó en dos momentos específicos: la reacción hostil de la parcialidad blanca hacia Vinícius Júnior y el regreso de Franco Mastantuono a los terrenos de juego tras una prolongada ausencia por lesión.
El encuentro, que mantuvo al conjunto de Carlo Ancelotti a tiro del Barcelona en la cima de la clasificación, dejó en evidencia la creciente tensión entre la afición y el delantero brasileño. Cuando el reloj marcaba el minuto 77, el técnico italiano decidió sustituir a Vinícius por el joven argentino, desatando una oleada de silbidos que resonaron por todo el estadio.
La crisis de confianza con Vinícius
La relación entre el extremo carioca y los seguidores madridistas atraviesa su peor momento. El futbolista, que finaliza su contrato en 18 meses y mantiene en vilo las negociaciones de renovación, suma 15 encuentros consecutivos sin ver portería, registrando así la sequía goleadora más larga de su trayectoria en el club.
Los abucheos no surgieron de la nada. Inicialmente, Vinícius recibió aplausos protocolarios cuando se anunció su nombre en la alineación y durante sus primeras acciones con el balón. El punto de inflexión ocurrió tras una polémica jugada en el área: el defensa Ángel Ortiz empujó al brasileño en una acción que el colegiado Hernández Hernández decidió no sancionar como penalti. A partir de ese instante, la conexión con el público se fracturó.
El delantero, visiblemente afectado anímicamente, se desconectó del partido. Sus intervenciones se volvieron esporádicas y entró en diversos encontronazos sin importancia. Al concluir el encuentro, rompió con la tradición de agradecer a la grada y se retiró directamente hacia el túnel de vestuarios, gesto que no hizo más que alimentar la polémica.
El retorno de Mastantuono
Mientras tanto, la entrada de Franco Mastantuono representó un soplo de esperanza para los aficionados. El exjugador de River Plate, que había sido titular en nueve de los primeros 14 compromisos de la temporada, vio mermada su participación drásticamente tras sufrir una pubalgia que le generó importantes molestias físicas.
Tras nueve jornadas sin jugar y haber apenas disputado un minuto ante el Alavés hace dos fechas, el argentino aprovechó los últimos 15 minutos para demostrar su valor. Ingresó con el marcador ya sentenciado a 3-1, fruto de los tantos de Gonzalo García y Raúl Asencio, y la diana del visitante Cucho Hernández.
A pesar del contexto favorable, Mastantuono dejó destellos de su calidad. Su capacidad para imponer ritmo y generar peligro en la zona de creación no pasó desapercibida. El técnico merengue le dio la oportunidad de recuperar sensaciones en un escenario de alta exigencia, aunque con la presión del resultado resuelta.
Contexto del encuentro
El desarrollo del choque fue dominado casi de principio a fin por los locales. El Real Madrid manejó los hilos del juego con autoridad, imponiendo su superioridad técnica y táctica ante un Betis que solo encontró réplica esporádica. Thibaut Courtois tuvo que intervenir en contadas ocasiones, pero demostró su solidez cuando fue requerido.
La goleada final, cerrada con dos tantos más en los últimos compases, reflejó la diferencia de nivel entre ambos conjuntos. El equipo de Manuel Pellegrino, con Giovani Lo Celso como titular durante los 90 minutos, no pudo contrarrestar el ímpetu ofensivo madridista.
Implicaciones a futuro
La situación de Vinícius plantea un interrogante considerable en la planificación deportiva del club. Con el brasileño en su peor momento deportivo y la renovación sin cerrar, el Real Madrid se enfrenta a una decisión compleja. La presión de la grada puede acelerar los acontecimientos, ya sea para que el jugador recupere su mejor versión o para que la dirección deportiva busque soluciones alternativas.
Por su parte, el regreso de Mastantuono ofrece a Ancelotti una opción adicional en la zona creativa. Su capacidad para adaptarse a diferentes roles en el medio campo y su visión de juego son activos valiosos para la segunda mitad de la temporada, especialmente en un calendario tan exigente como el que le espera al conjunto blanco.
La jornada dejó claro que, más allá de los resultados positivos, el Real Madrid debe gestionar con delicadeza la relación con sus figuras. La paciencia de la afición tiene un límite, y los silbidos al brasileño son una señal de alerta que no puede ignorarse. Mientras tanto, la cantera y los refuerzos como Mastantuono aguardan su oportunidad para demostrar que pueden aportar valor cuando las estrellas titubean.