El Rayo Vallecano consiguió una victoria vital ante el Getafe en el derbi madrileño gracias a un gol de De Frutos aprovechando un error garrafal del portero visitante Soria. El encuentro, correspondiente a la jornada de LaLiga EA Sports, dejó un sabor agridulce en las filas azulonas, que vieron cómo un único fallo condenaba sus opciones en un partido donde la efectividad brilló por su ausencia.
El choque comenzó con las expectativas propias de un derbi, pero rápidamente se convirtió en un duelo táctico donde el dominio territorial no se tradujo en ocasiones claras. El Rayo Vallecano, dirigido por Francisco, tomó la iniciativa desde el pitido inicial, presionando arriba y buscando generar peligro por las bandas. Sin embargo, la falta de precisión en el último pase y la solid defensa organizada del Getafe frustraban las aproximaciones locales.
El único gol del partido llegó en un momento en el que muchos aficionados ya pensaban en el descanso. Un centro medido de Unai López desde la banda derecha encontró a De Frutos en posición forzada. El extremo del Rayo conectó un remate que, en principio, no parecía demasiado peligroso. Sin embargo, Soria, veterano guardameta del Getafe, cometió una indecisión fatal. El balón se le escurrió entre las manos, superó la línea de gol y el estadio de Vallecas estalló en júbilo. El error del portero, que se lamentó instantáneamente, resultó decisivo en un partido de escaso bagaje ofensivo.
El desarrollo del encuentro reflejó las dinámicas actuales de ambos equipos. El Rayo Vallecano, más cómodo con la posesión, intentó imponer su ritmo a través de Álvaro García, figura clave en todas las acciones ofensivas. El extremo izquierdo fue el principal generador de peligro, combinando con Isi Palazón y buscando la diagonal de Camello. No obstante, la zaga azulona, liderada por Djené y Lejeune, se mostró segura en la mayoría de las acciones, cubriendo espacios y despejando los centros con autoridad.
El Getafe de Bordalás, por su parte, planteó un guion defensivo que limitó sus opciones ofensivas. El equipo visitante se dedicó a esperar atrás, concediendo la iniciativa al Rayo y buscando sorprender a la contra. Esta estrategia, efectiva en ocasiones anteriores, resultó inoperante en Vallecas. Los delanteros azulones apenas tuvieron contacto con el balón, y las pocas transiciones rápidas se diluyeron en imprecisiones o faltas tácticas.
El partido no estuvo exento de incidentes que marcaron su ritmo. La lesión de Luiz Felipe, que tuvo que ser sustituido por Mendy en la primera mitad, obligó al Getafe a reestructurar su defensa. El central brasileño, que había mostrado buenas prestaciones, se retiró del campo con gestos de dolor, una baja que afectó la solidez defensiva visitante.
Otro momento polémico llegó con la entrada de Djené sobre De Frutos, que le costó la tarjeta amarilla al capitán azulón. La falta, dura pero sin mala intención, evidenció la frustración de un Getafe que no encontraba su sitio en el campo. Minutos después, Lejeune protagonizó una acción de juego peligroso que encendió las protestas del banquillo visitante. El francés metió la pierna en alto cuando un rival cabeceaba el balón, acción que el colegiado consideró sin mayor importancia, generando malestar en las filas de Bordalás.
El estado del césped del Campo de Fútbol de Vallecas también influyó negativamente en el espectáculo. El mal estado de la superficie provocó que el balón diera botes impredecibles, dificultando el control y el pase preciso. Una acción clara fue el disparo de Valentín que se marchó por encima del larguero tras un bote extraño que engañó al propio jugador del Rayo. El terreno de juego se convirtió en un factor más a superar para ambos conjuntos.
El Rayo tuvo sus mejores ocasiones en acciones a balón parado y en disparos desde fuera del área. Lejeune probó suerte con un obús que despejó Soria con los puños, mientras que Liso conectó un zurdazo escorado que obligó a Batalla a lucirse. La más clara para los locales, aparte del gol, fue una jugada en la que Camello no logró empalar un balón en la corona del área, enviándolo alto.
El Getafe, por su parte, apenas inquietó la portería de Dimitrievski. El equipo de Bordalás se mostró impotente en ataque, sin ideas claras y con una falta de creatividad preocupante. La única ocasión destacada llegó en una transición donde Mario Martín no pudo definir correctamente ante la presión de la defensa local.
El contexto extradeportivo también pesó sobre el Getafe. El presidente del club, Ángel Torres, había declarado previamentemente que las posibilidades de fichar en este mercado dependían del conflicto con Uche. Esta situación de incertidumbre parece haber trascendido al terreno de juego, donde el equipo muestra falta de frescura y alternativas.
El colegiado del encuentro tuvo una labor complicada, con protestas constantes de ambos banquillos. Las reclamaciones del Rayo por un posible penalti por manos en el área azulona no fueron atendidas, mientras que las quejas del Getafe por el juego peligroso de Lejeune tampoco prosperaron. La gestión del partido, lleno de interrupciones y parones, dificultó el fluir del juego.
El segundo tiempo transcurrió con el Rayo administrando su ventaja y el Getafe sin encontrar la fórmula para crear peligro. Las sustituciones de Bordalás no dieron el efecto deseado, y el equipo azulón se fue diluyendo conforme avanzaba el cronómetro. Los minutos finales fueron un monólogo local, con el Rayo buscando la sentencia pero sin acierto.
La victoria deja al Rayo Vallecano en una posición cómoda en la tabla, consolidando su proyecto de estabilidad en Primera División. El equipo de Francisco suma tres puntos valiosos que le alejan de la zona de peligro y le dan confianza de cara a los próximos compromisos. La afición vallecana celebra un triunfo en un derbi que, aunque no fue brillante, sirve para mantener la ilusión intacta.
Por el contrario, el Getafe suma una derrota que refleja sus problemas actuales. El equipo de Bordalás necesita urgentemente encontrar soluciones ofensivas y resolver sus conflictos extradeporticos. La falta de gol y la inconsistencia defensiva, pese a la solidez general, son síntomas de una crisis que debe abordarse cuanto antes.
El derbi madrileño terminó siendo un reflejo de la temporada para ambos equipos: un Rayo vivo y competitivo, y un Getafe gris y necesitado de cambios. El error de Soria, el gol de De Frutos y la lesión de Luiz Felipe son los datos destacados de un partido que pasará a la historia como uno más en la rivalidad entre ambos conjuntos, pero que para el Rayo supone un impulso importante en su camino hacia la permanencia.