El Surne Bilbao Basket recibía el año 2026 con la ilusión de revertir su dinámica en la Liga Endesa, pero el Valencia Basket tuvo otros planes. En un encuentro celebrado el pasado 2 de enero en el Bilbao Arena, los visitantes desplegaron un baloncesto demoledor que se tradujo en un contundente 72-116 final, dejando a los locales con un registro de 5 victorias y 8 derrotas en la competición doméstica.
Desde el salto inicial, el conjunto valenciano impuso su ritmo y superioridad. El primer cuarto ya dejó claro las intenciones de ambos equipos, con un parcial de 11-24 que sentó las bases de lo que sería un duelo sin sorpresas. La defensa visitante ahogó las opciones ofensivas bilbaínas, mientras que en el otro lado del campo, la efectividad del Valencia resultó demoledora. Los hombres de Xavi Pascual demostraron desde el primer minuto por qué se encuentran entre los candidatos a la zona alta de la tabla.
El segundo periodo ofreció un ligero respiro para los aficionados locales. El Surne Bilbao reaccionó con orgullo y logró equilibrar parcialmente el marcador con un 24-13 a su favor, lo que permitió reducir algo la diferencia antes del descanso. Esta mejoría, sin embargo, resultó efímera. Los vestuarios no hicieron más que reforzar la determinación del Valencia, que volvió a la cancha con una claridad de ideas asombrosa. El técnico visitante realizó ajustes defensivos que dejaron sin opciones al ataque bilbaíno, especialmente en la defensa de pick and roll.
La segunda mitad fue un monólogo visitante. Un parcial de 18-36 en el tercer cuarto y otro de 19-43 en el último periodo evidenciaron la brecha existente entre ambos conjuntos. Los de Alex Mumbrú, pese al esfuerzo, no encontraron respuestas para contrarrestar el juego fluido y efectivo de los che. Cada intento de remontada se vio frustrado por una respuesta contundente del Valencia, que manejó los tiempos del partido con una madurez envidiable. La dirección de juego de Montero resultó impecable, controlando el ritmo y evitando las prisas.
Las estadísticas hablan por sí solas y reflejan la clave del encuentro. El Surne Bilbao finalizó con un pobre 7 de 32 en tiros de tres puntos, un 21.8% que resulta insuficiente para competir en la élite del baloncesto español. Por el contrario, el Valencia exhibió una puntería excepcional, anotando 16 de 34 triples (47%), una diferencia abismal que marcó el devenir del choque. Esta disparidad en la efectividad desde el perímetro resultó determinante, ya que concedió al Valencia una ventaja constante que el Bilbao nunca pudo recortar. El acierto desde la línea de 6.75 fue el verdugo bilbaíno.
En el capítulo individual, la figura del partido fue sin duda Montero, que lideró al Valencia con 22 puntos de gran calidad. Su capacidad para crear juego y anotar en momentos clave resultó decisiva. El base demostró un control absoluto del ritmo, distribuyendo el balón con inteligencia y sabiendo cuándo tomar responsabilidad en el lanzamiento. Por parte del Surne Bilbao, Petrasek fue el más destacado con 23 puntos, demostrando una vez más su compromiso con la causa bilbaína. El pívot checo luchó en cada posesión, pero careció de apoyo en momentos decisivos. Le acompañó Normantas con 15 puntos, aunque sus esfuerzos resultaron insuficientes para evitar la derrota. El lituano mostró destellos de calidad, pero la falta de fluidez colectiva limitó su impacto.
El encuentro también dejó momentos de tensión en los minutos finales. Con el resultado ya decidido, el público del Bilbao Arena protestó cuando el Valencia lanzó a canasta en una acción que consideraron innecesaria. La jugada terminó en dos tiros libres para Sako que elevaron el marcador a 72-115, antes de que el partido concluyera definitivamente con 72-116. Estos incidentes reflejan la frustración de una afición que vio cómo su equipo sucumbía sin poder ofrecer resistencia.
La derrota deja al Surne Bilbao en una posición complicada en la tabla. Con 5 triunfos y 8 reveses, el equipo de Mumbrú necesita encontrar urgentemente la regularidad que le permita escalar posiciones. La próxima oportunidad llegará el próximo domingo, cuando visiten la pista del Girona a las 18:00 horas, un duelo que se presenta como crucial para recuperar la confianza. Los de Mumbrú no pueden permitirse otro tropiezo si quieren mantenerse alejados de las posiciones de peligro.
Por su parte, el Valencia Basket consolida su posición entre los equipos de la parte alta de la clasificación. La victoria en Bilbao demuestra el potencial de un conjunto que aspira a todo esta temporada. Su capacidad para imponerse con autoridad fuera de casa convierte a los valencianos en un serio candidato a los puestos de privilegio. El equipo de Pascual ha encontrado un equilibrio perfecto entre ataque y defensa, y sus rotaciones están funcionando a la perfección.
El análisis del partido revela las carencias del Surne Bilbao en aspectos fundamentales. Más allá de la mala puntería desde el perímetro, el equipo mostró dificultades para defender el juego exterior rival. El Valencia encontró con facilidad tiros abiertos y aprovechó cada ocasión para castigar. La diferencia en el juego interior también fue notable, con los visitantes dominando el rebote y generando segundas opciones. La falta de intensidad defensiva en momentos clave permitió al Valencia construir su ventaja de forma progresiva pero incontestable.
El entrenador del Surne Bilbao, Alex Mumbrú, tendrá trabajo por delante para corregir estos errores. La plantilla cuenta con jugadores de calidad, como demuestran las actuaciones de Petrasek y Normantas, pero necesita encontrar un mayor equilibrio colectivo. La confianza en el tiro exterior debe recuperarse, pero también es fundamental mejorar la intensidad defensiva. El técnico bilbaíno deberá trabajar en la concentración de sus jugadores, especialmente en los inicios de partido donde el equipo ha mostrado vulnerabilidad. La preparación de los partidos debe ser más minuciosa.
El calendario no da tregua. El duelo del domingo ante el Girona se presenta como una oportunidad perfecta para demostrar que esta derrota fue un accidente. Los catalanes también atraviesan por un momento irregular, lo que convierte el encuentro en un auténtico duelo de necesitados. Un triunfo fuera de casa podría ser el punto de inflexión que necesita el Surne Bilbao para encarar la segunda vuelta de la competición con optimismo. La presión será máxima, pero también la motivación de demostrar que el equipo puede competir con garantías.
Mientras tanto, el Valencia puede disfrutar de esta victoria con tranquilidad. El equipo demostró que está en forma y listo para los grandes retos. La rotación funciona y los jugadores asumen sus roles con naturalidad. La confianza ganada en Bilbao servirá de acicate para los próximos compromisos, incluyendo el derbi regional ante el Joventut Badalona. La plantilla valenciana demuestra una madurez que la convierte en favorita en cada compromiso.
La Liga Endesa continúa su curso con esta jornada de Reyes que dejó claras las diferencias entre ambos conjuntos. Para el Surne Bilbao, la reconstrucción debe comenzar ya. El tiempo apremia y cada partido es una final. La afición bilbaína, fiel y apasionada, seguirá apoyando al equipo con la esperanza de ver mejoras inmediatas. La conexión con su público es uno de los activos más valiosos del club, y los jugadores deberán aprovechar ese apoyo para superar esta crisis de resultados.
El baloncesto, como la vida, está lleno de altibajos. Este 2 de enero fue un día bajo para el Surne Bilbao, pero la temporada es larga y quedan muchos capítulos por escribir. La clave estará en la capacidad de reacción de un grupo que tiene talento, pero que necesita creer más en sus posibilidades. El domingo, en Girona, tendrán la primera oportunidad para demostrarlo. La confianza es el primer paso hacia la victoria, y el Surne Bilbao debe recuperarla cuanto antes si quiere cumplir sus objetivos para esta campaña. La unidad del grupo será fundamental para superar esta adversidad.