Olympiacos consigue su décima victoria seguida ante Panathinaikos en Euroliga

El equipo del Pireo vence 87-82 en el OAKA Arena en un derbi griego lleno de alternativas y emoción hasta el último segundo

La jornada inaugural de la temporada 2026 en la Euroliga nos regaló uno de los enfrentamientos más esperados del panorama europeo. El Olympiacos visitaba la cancha de su eterno rival, el Panathinaikos, en un duelo que trascendía más allá de los puntos en juego. El derbi heleno volvió a cumplir con las expectativas y ofreció un espectáculo de primer nivel que se definió en los instantes finales, con los visitantes imponiéndose por 87-82 y extendiendo su dominio histórico en esta competición continental.

Desde el salto inicial, el conjunto de Giorgos Bartzokas dejó claro sus intenciones. Un parcial demoledor de 2-12 en los primeros minutos sorprendió a la parroquia local del OAKA Arena. La defensa del Olympiacos resultó impenetrable, mientras que su ataque fluido encontró huecos constantemente en la pintura rival. La ventaja no dejó de crecer hasta situarse en un contundente 5-22, un margen que parecía insalvable para los atenienses. El primer acto concluyó con un marcador de 13-28 que reflejaba la superioridad visitante en todos los aspectos del juego.

Sin embargo, el baloncesto moderno premia la resistencia y la capacidad de reacción. El Panathinaikos demostró por qué es uno de los grandes del continente. La figura de Kendrick Nunn se erigió como el catalizador del cambio de rumbo. El escolta norteamericano tomó las riendas del ataque local y, con una exhibición ofensiva de altura, lideró la remontada. Un parcial de 6-0 nada más iniciarse el segundo periodo cambió la dinámica por completo. Los de Ergin Ataman apretaron en defensa y encontraron opciones claras en transición. El ritmo se volvió endiablado y el Olympiacos comenzó a sentir la presión. Nunn anotó 14 puntos en ese cuarto, convirtiéndose en una pesadilla para la defensa rival. Al descanso, el electrónico mostraba un empate a 43-43 que parecía impensable apenas quince minutos antes.

La segunda mitad continuó con el mismo guion de intensidad y alternancias en el marcador. Ambos equipos intercambiaron golpes sin conceder tregua. La defensa del Olympiacos intentó recuperar su solidez inicial, pero el Panathinaikos ya había encontrado la confianza necesaria. Cada posesión se convirtió en una batalla táctica, con los entrenadores ajustando sus sistemas sobre la marcha. Los triples comenzaron a caer por ambos lados y la tensión se palpaba en cada acción. Al final del tercer cuarto, el empate volvía a aparecer en el marcador: 61-61. Todo quedaba por decidir en los diez minutos finales.

El último periodo fue un auténtico thriller. El Olympiacos logró distanciarse nuevamente con un parcial de 63-70 que hizo pensar que la experiencia europea de sus jugadores iba a ser determinante. Pero el orgullo del Panathinaikos volvió a hacer acto de presencia. Un nuevo parcial de 2-10 devolvió la ventaja a los locales y el OAKA Arena explotó de emoción. El partido entró en una fase de ida y vuelta absoluta, donde cada canasta podía ser la definitiva.

A falta de 74 segundos para la conclusión, el marcador reflejaba un ajustado 82-84. El derbi griego vivía su momento más dramático. Dorsey, con una acción individual de mérito, anotó una canasta de gran dificultad que ponía el 82-86 en el electrónico. Sin embargo, inmediatamente después perdió el balón en una circunstancia inesperada, dando una última oportunidad a los atenienses. Cedi Osman, con la presión del mundo sobre sus hombros, intentó un triple que rozó el aro pero no entró. La posesión volvió a manos del Olympiacos y Thomas Walkup, desde la línea de personal, acertó el primer lanzamiento pero erró el segundo, dejando el marcador en 82-87 y sellando definitivamente el triunfo visitante.

Este resultado no solo significa dos puntos más en la clasificación para el Olympiacos, que mejora su balance a 11-7, sino que representa una marca histórica. Los del Pireo han conseguido su décima victoria consecutiva en Euroliga ante su máximo rival, un dominio inédito en la era moderna de la competición. Para el Panathinaikos, la derrota le deja con un registro de 12-7 y la sensación de haber dejado escapar una oportunidad dorada, especialmente tras la gran reacción de su equipo.

El análisis del encuentro revela las claves de este nuevo éxito del Olympiacos. Su capacidad para mantener la calma en los momentos de mayor presión, la experiencia de sus jugadores en competiciones europeas y la solidez defensiva en los instantes decisivos han sido factores determinantes. Por su parte, el Panathinaikos demostró que puede competir de tú a tú con cualquier rival cuando encuentra su ritmo ofensivo, pero necesita mejorar su consistencia durante los 40 minutos para superar este tipo de desafíos.

El derbi griego volvió a demostrar por qué es uno de los clásicos más apasionados del baloncesto continental. La rivalidad entre ambos equipos trasciende lo deportivo y se convierte en un espectáculo único donde la emoción está garantizada. Esta décima victoria consecutiva del Olympiacos no hará sino aumentar la tensión para futuros enfrentamientos, con el Panathinaikos más necesitado que nunca de romper esta racha histórica.

La Euroliga continúa su marcha y ambos equipos seguirán en la lucha por los puestos de privilegio que les permitan acceder a los playoffs. El camino es largo y quedan muchas jornadas por delante, pero este tipo de victorias psicológicas pueden marcar la diferencia en el tramo final de la competición. El Olympiacos ha enviado un mensaje claro a sus rivales: su dominio en el derbi griego no tiene visos de terminar pronto.

Referencias

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