El artista sevillano José Manuel Soto ha recibido con satisfacción la notificación del archivo de la investigación que la Oficina Andaluza Antifraude mantenía abierta durante casi doce meses sobre una adjudicación contractual a una de sus empresas. El procedimiento, iniciado el pasado 28 de enero, quedó sin efecto el 5 de enero, poniendo fin a un periodo de incertidumbre para el intérprete de 'Mi delirio'.
El origen del caso se remonta a un contrato menor por valor de 14.472 euros que la Junta de Andalucía otorgó a Caminos de Andalucía S.L., sociedad de la que Soto es titular único. El objetivo del encargo era desarrollar el diseño inicial de un proyecto turístico vinculado a los senderos que conducen a la aldea de El Rocío, emulando el modelo de éxito del Camino de Santiago. Una iniciativa que, según el cantante, pretendía potenciar el turismo religioso y cultural en la región.
En declaraciones exclusivas, Soto muestra su tranquilidad: "Me comunicaron la resolución a través de mi gestora el mismo 5 de enero, pero nunca perdí la serenidad. Sabía perfectamente que esta cuestión no prosperaría porque estamos hablando de un contrato de carácter menor cuya naturaleza legal permite la adjudicación directa sin necesidad de concurso competitivo". El artista subraya lo que considera una contradicción fundamental en las acusaciones: "La agencia argumentaba presuntas irregularidades por falta de concurrencia, cuando precisamente los contratos menores están diseñados para agilizar procesos sin este requisito".
El intérprete apunta a motivaciones políticas detrás de la investigación: "Entiendo que he sido utilizado como instrumento para generar presión contra el presidente de la Junta, Juanma Moreno. Es evidente que buscaban crear un escándalo donde no existía". Esta interpretación cobra fuerza al analizar el contexto temporal del caso, que coincidió con momentos de mayor tensión en la política andaluza.
El núcleo del presunto problema radicaba en un defecto formal en el objeto social de Caminos de Andalucía S.L. La sociedad, constituida originalmente para gestionar la actividad artística de Soto, no incluía explícitamente en sus estatutos la producción de proyectos técnicos. "Presenté la propuesta a la Consejería de la Presidencia, donde un jefe de servicio la supervisó durante tres meses. Hubo revisiones constantes, reuniones casi diarias, y en varias ocasiones nos solicitaron modificaciones que atendimos puntualmente", detalla el cantante.
Este proyecto, según explica, funcionó como antecedente técnico para la Fundación Destino Rocío, entidad creada posteriormente y que actualmente gestiona la iniciativa. "En diciembre de 2021, cuando ejecutamos el trabajo, la fundación aún no existía. Por eso facturé a través de mi empresa habitual. En marzo de 2022 constituyimos la fundación, que es una entidad sin ánimo de lucro donde nadie percibe remuneración", aclara.
Soto enfatiza su compromiso desinteresado: "Dedico innumerables horas, experiencia y energía personal a este proyecto porque creo firmemente en su potencial para Andalucía. Implico a numerosos profesionales y colaboradores, y todo el mundo participa de forma altruista. Los gastos iniciales fueron mínimos y transparentes".
La resolución de la Antifraude, según el artista, demuestra la solidez de su posición: "Es un órgano de control riguroso. Si hubieran detectado el más mínimo indicio de irregularidad, habrían derivado el caso a la fiscalía inmediatamente. El hecho de que tras doce meses de análisis hayan decidido archivarlo habla por sí solo".
El cierre de esta investigación permite a Soto centrarse de lleno en sus proyectos artísticos y en el desarrollo de la Fundación Destino Rocío, que continúa trabajando en la promoción de rutas turísticas espirituales en la región. El caso destaca la importancia de distinguir entre procedimientos administrativos flexibles y verdaderas irregularidades en la contratación pública, especialmente en iniciativas de pequeña escala que buscan impulsar el territorio.
Para el cantante, esta experiencia, aunque desagradable, sirve para visibilizar cómo funcionan los mecanismos de control y cómo, en ocasiones, pueden activarse por motivos ajenos a la mera legalidad. "La transparencia ha sido total desde el minuto uno. Ahora puedo seguir trabajando por Andalucía con total libertad y la satisfacción de haber actuado correctamente en todo momento", concluye.
El archivo de este expediente pone punto final a una situación que, según Soto, nunca debió generarse, y que ha consumido recursos públicos y privados en una investigación que el tiempo ha demostrado infundada. El artista ya prepara nuevos proyectos musicales y continúa su labor en la fundación, donde la promoción del Camino a El Rocío sigue siendo su principal bandera.