La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acogió la ceremonia de entrega de la vigésimo tercera edición de los Premios Internacionales de Periodismo organizados por el diario El Mundo, un acto presidido por Su Majestad la Reina Letizia que puso de relieve los valores fundamentales de la profesión: valentía, rigor y compromiso ético ante las crecientes amenazas a la libertad de expresión.
Doña Letizia, quien ha consolidado su apoyo al sector periodístico a lo largo de su reinado, llegó al emblemático edificio madrileño acompañada por una representación de la más alta institucionalidad española. Entre los asistentes figuraban el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños; el presidente de la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio; y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. También estuvieron presentes Marco Pompignoli, presidente ejecutivo de Unidad Editorial; Joaquín Manso, director de El Mundo; y Tomás Marco, al frente de la Real Academia anfitriona.
Tras los saludos protocolarios, la Reina se dirigió al Salón de Actos donde ocupó un lugar destacado en primera fila. La velada, conducida con maestría por el poeta y periodista Antonio Lucas, comenzó con una intervención musical del organista Daniel Oyarzábal, que creó un ambiente de solemnidad apropiado para la ocasión. Posteriormente, el director de El Mundo ofreció unas breves palabras que precedieron a la proyección de un vídeo que introducía a los galardonados, dos profesionales cuyas trayectorias personales y laborales encarnan los desafíos y las virtudes del periodismo contemporáneo.
El momento culminante llegó cuando el maestro de ceremonias invitó a Su Majestad a subir al escenario para proceder a la entrega de los dos galardones, que este año han adquirido una dimensión simbólica especial al reconocer el trabajo de periodistas que han tenido que abandonar su país de origen para continuar ejerciendo su profesión con libertad.
Laurent Richard, defensor de las historias silenciadas
El Premio a la Libertad de Prensa 2025 recayó en Laurent Richard, fundador y presidente del Consorcio Periodístico Forbidden Stories. Esta organización, creada en 2017, ha revolucionado el panorama del periodismo de investigación transnacional al dar continuidad a los trabajos de reporteros amenazados, encarcelados o asesinados por ejercer su labor informativa.
Bajo la dirección de Richard, Forbidden Stories ha desarrollado proyectos de alcance mundial que han congregado a cientos de periodistas de decenas de medios internacionales. La iniciativa más emblemática, el Proyecto Daphne, nació como respuesta al brutal asesinato de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, quien perdió la vida en 2017 cuando una bomba explotó en su vehículo. Este ambicioso proyecto reunió a 45 reporteros de 18 medios de prestigio, incluidos The New York Times y Le Monde, con el objetivo de proteger la integridad del mensaje periodístico frente a los intentos de silenciarlo mediante la violencia.
La labor de Richard y su equipo ha demostrado que la solidaridad internacional puede ser el mejor escudo contra la intimidación. Al recibir el premio de manos de la Reina, el galardonado subrayó la importancia de la colaboración transfronteriza en una época donde los poderes fácticos buscan dividir y aislar a los profesionales que cuestionan sus intereses. Su discurso resonó con especial fuerza en un contexto europeo donde la libertad de prensa enfrenta presiones crecientes en varios territorios.
Emma Tucker, liderazgo y excelencia periodística
El Premio a la Mejor Labor Periodística 2025 fue para Emma Tucker, directora de The Wall Street Journal, quien ha hecho historia como la primera mujer en ocupar este cargo desde la fundación del prestigioso diario estadounidense en 1889. Su trayectoria profesional refleja una ascensión meteórica basada en la solvencia, el equilibrio informativo y una visión paneuropea del periodismo de calidad.
Tucker, de nacionalidad británica, llega a la dirección de The Wall Street Journal tras una brillante etapa al frente de The Sunday Times, donde consolidó su reputación como una de las editoras más respetadas del Reino Unido. Sus inicios en el Financial Times como corresponsal le proporcionaron una visión global de los grandes temas económicos y políticos, experiencia que ha sabido trasladar a sus equipos editoriales con éxito rotundo.
El jurado de los premios destacó que su nombramiento y gestión representan un símbolo de solvencia y equilibrio periodístico en un momento de profunda incertidumbre para la prensa norteamericana, marcado por la polarización política y los desafíos económicos del modelo de negocio tradicional. La presencia de una profesional europea al frente de uno de los principales diarios económicos del mundo también envía un mensaje de internacionalización y apertura en tiempos de creciente proteccionismo informativo.
Un acto de reafirmación institucional
La ceremonia, que transcurrió con la solemnidad que el evento requería, sirvió también como plataforma para reafirmar el compromiso de las instituciones españolas con la defensa de la libertad de expresión. La presencia conjunta de representantes del poder judicial, ejecutivo y legislativo, junto a autoridades municipales y culturales, envió una señal clara de unidad en torno a valores que la Constitución española consagra como fundamentales.
El director de El Mundo, Joaquín Manso, aprovechó su intervención para recordar que estos premios nacieron con el objetivo de destacar la defensa de la libertad de expresión y el compromiso ético como lema ineludible de la profesión. En una época donde la desinformación y las fake news erosionan la confianza ciudadana, reconocer el trabajo de profesionales que arriesgan su libertad y seguridad por informar con veracidad adquiere una relevancia extraordinaria.
El maestro de ceremonias, Antonio Lucas, poeta y periodista con dilatada trayectoria, hiló con sensibilidad artística los distintos momentos del acto, enfatizando cómo la palabra escrita y la palabra poética comparten un mismo origen: la búsqueda de la verdad y la belleza en la expresión humana. Su intervención añadió una capa de reflexión cultural que elevó el evento más allá de la mera entrega de galardones.
El contexto de una profesión en transformación
La elección de los premiados no es casual. Tanto Richard como Tucker representan dos respuestas estratégicas a los grandes desafíos del periodismo del siglo XXI. Por un lado, la colaboración transnacional como antídoto contra la represión estatal y los intereses económicos poderosos. Por otro, la excelencia profesional y el liderazgo inclusivo como vía para regenerar la credibilidad de los grandes medios tradicionales.
El periodismo enfrenta hoy una crisis de legitimidad sin precedentes. La saturación informativa, la proliferación de contenidos sin contrastar en redes sociales y los ataques sistemáticos a los medios de comunicación independiente por parte de ciertos actores políticos han creado un clima de desconfianza generalizada. En este contexto, figuras como Richard y Tucker demuestran que existen vías para reconstruir el pacto de confianza con la ciudadanía.
Forbidden Stories, con su modelo de consorcio, ha demostrado que la cooperación internacional no solo es posible sino necesaria para investigar las redes de poder transnacional. Sus proyectos han desenmascarado casos de corrupción, crimen organizado y abusos de derechos humanos que hubieran quedado impunes de no ser por la perseverancia colectiva de sus miembros.
Por su parte, la gestión de Tucker en The Wall Street Journal representa un intento de modernización desde el respeto a los principios clásicos del periodismo: rigor, independencia y servicio público. Su experiencia europea aporta una perspectiva fresca a un medio tradicionalmente enfocado en el mercado estadounidense, ampliando su cobertura global en momentos donde la comprensión de los fenómenos internacionales es más crítica que nunca.
Un mensaje de esperanza y compromiso
La presencia de la Reina Letizia, quien ha mantenido una relación estrecha y continuada con el mundo de la comunicación desde sus años como periodista, añadió un toque de autoridad moral y empatía personal al evento. Su discurso, aunque breve, transmitió un mensaje de solidaridad institucional con los profesionales que arriesgan todo por la verdad.
El acto concluyó con un reconocimiento unánime a la labor de El Mundo por mantener viva esta iniciativa durante más de dos décadas, consolidándola como uno de los referentes del reconocimiento periodístico en español. La ceremonia de este año, con su foco en profesionales exiliados, ha marcado un antes y un después, elevando la voz de quienes no pueden regresar a sus países de origen sin poner en riesgo su integridad.
En definitiva, la entrega de los Premios Internacionales de Periodismo de El Mundo ha servido no solo para honrar trayectorias individuales excepcionales, sino para recordar a la sociedad que la libertad de prensa no es un derecho adquirido de forma permanente, sino una conquista que debe defenderse cada día con valentía, rigor y compromiso ético. En tiempos de incertidumbre, la mejor respuesta es la unión de profesionales, instituciones y ciudadanía en torno a la verdad como valor supremo de las democracias.