Cayetano Martínez de Irujo ha vuelto a la esfera pública tras un periodo de convalecencia que le mantuvo alejado de los focos mediáticos durante varios meses. Su reaparición, el pasado 8 de enero en la entrega de los premios de periodismo Internacional de El Mundo, ha servido para que el hermano del duque de Alba aclare tanto su estado físico como las razones que le llevaron a faltar a la cena de Nochebuena en el Palacio de Liria, un evento al que había sido invitado por primera vez en más de una década.
El hijo menor de la fallecida duquesa de Alba atraviesa una etapa complicada desde su boda con Bárbara Mirjan, celebrada el 4 de octubre. A la felicidad matrimonial se unió de inmediato una seria complicación de salud que ha marcado sus últimos meses. Todo comenzó con una operación de espalda en septiembre para tratar una lesión, intervención que derivó en una infección articular que puso en riesgo no solo su recuperación, sino también su estabilidad emocional.
La gravedad de esta infección fue tal que obligó a cancelar los planes de luna de miel y le sometió a unos dolores intensos que, según sus propias palabras, le hicieron plantearse en momentos críticos si podría continuar. Esta circunstancia sanitaria fue el motivo principal de su ausencia en varios actos de relevancia familiar, incluida la misa funeral en memoria de su madre, la duquesa de Alba, un acto que conmovió a la sociedad española y en el que su presencia era esperada.
Precisamente su falta en la tradicional cena de Nochebuena, a la que acudió el resto de la familia en la residencia madrileña de los Alba, generó numerosas especulaciones sobre la gravedad de su enfermedad. Muchos esperaban que ese día marcara su retorno público junto a su esposa, en un gesto de unión familiar después de años de distanciamiento. Sin embargo, su lugar permaneció vacío, alimentando los rumores sobre una posible recaída o complicación en su proceso de recuperación.
Durante su encuentro con los medios en el evento de El Mundo, presidido por la Reina Letizia, Cayetano ofreció un diagnóstico sincero de su situación. "He empezado 2026 sin felicitar a nadie porque es muy pesado lo de las felicitaciones y, bueno, mejorando el tema de la espalda. Bueno, poco a poco, pero una infección articular es muy grave, macho. He tenido muy mala suerte, muy mala suerte. Pero bueno, ya vamos bien, ya estoy operativo, ya vamos para adelante", explicó con su característica naturalidad.
Sobre su primera Navidad en compañía de Bárbara Mirjan, el jinete se mostró satisfecho: "Tranquilo, muy bien". No obstante, la pregunta sobre su ausencia en el encuentro familiar de Liria provocó una respuesta contundente y sin ambages: "Después de once años yo creo que para mí esa puerta ya está cerrada". Esta declaración pone fin a las especulaciones y dibuja una línea clara sobre su relación con la casa ducal.
El contexto de estas palabras no puede entenderse sin recordar que su hermano Carlos Fitz-James Stuart, actual duque de Alba, le había extendido una invitación que rompía con más de una década de distanciamiento. Desde que en 2013 la relación entre los hermanos se viera afectada por diversas circunstancias, Cayetano había mantenido su propio camigo apartado del núcleo familiar tradicional. Esa invitación a la Nochebuena simbolizaba una posible reconciliación que, finalmente, no se ha materializado.
Las fuentes cercanas al jinete confirman que su decisión no responde únicamente a su estado de salud, sino a una reflexión madurada durante años. La frase "esa puerta ya está cerrada" implica un cierre de etapa, no solo físico sino emocional, respecto a ciertas dinámicas familiares. A sus 54 años, Cayetano parece haber tomado una decisión definitiva sobre su lugar dentro del protocolo y las tradiciones de los Alba.
Médicamente, su evolución es positiva aunque lenta. Las infecciones articulares postquirúrgicas requieren un tratamiento prolongado y cuidados exhaustivos, especialmente en pacientes con alta actividad física como él. Su profesión como jinete de doma depende de su capacidad física, lo que convierte cada etapa de la recuperación en un proceso de máxima exigencia. Ahora mismo, su prioridad es recuperar la movilidad completa y retomar su vida profesional y matrimonial con normalidad.
El futuro inmediato de Cayetano Martínez de Irujo pasa por consolidar su recuperación y continuar con los proyectos que tenía pendientes antes de la intervención. Su matrimonio con Bárbara Mirjan, celebrado en la finca de El Castañar, en Lora del Río, marcó un nuevo comienzo personal que ahora se ve fortalecido por superar esta adversidad sanitaria. La pareja, que mantuvo una relación discreta durante años antes de dar el sí quiero, parece decidida a construir su vida alejada de los focos, aunque la condición pública de él haga inevitable cierto nivel de exposición.
La ausencia en Nochebuena, lejos de ser un simple gesto circunstancial, se revela como una decisión meditada que cierra un capítulo de más de una década de distanciamiento familiar. Mientras tanto, su salud mejora de forma paulatina y su actitud, directa y sin artificios, sigue siendo su mejor carta de presentación. El jinete, que siempre ha mantenido una personalidad marcada y alejada de los convencionalismos, demuestra una vez más que sus decisiones, tanto personales como familiares, responden a criterios propios y a una necesidad de autenticidad que poco tiene que ver con las expectativas externas.
En definitiva, Cayetano Martínez de Irujo atraviesa un momento de transición. Superada la crisis de salud más grave de los últimos años, enfrenta ahora el reto de consolidar su nueva vida matrimonial mientras define su relación con la familia Alba de forma definitiva. Su reaparición no solo ha servido para tranquilizar sobre su estado físico, sino para dejar claro que, en lo que respecta a su presencia en determinados ámbitos familiares, su decisión es firme e irreversible.