Molina de Aragón: -14 grados y el frío más intenso de España

El municipio guadalajareño registra la segunda temperatura mínima del país en el día de Reyes, consolidando su reputación como uno de los puntos gélidos más extremos de la península

La madrugada del 6 de enero dejó en Molina de Aragón un registro meteorológico que ha vuelto a situar a la provincia de Guadalajara en el mapa invernal de España. Con el termómetro marcando -14 grados centígrados a las 5:40 horas, el municipio alcarreño ha experimentado la segunda temperatura más baja de todo el territorio nacional, solo superada por los gélidos -17,3 grados registrados en la estación de esquí de Sierra Nevada, en Granada.

Este dato, captado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), no solo confirma la capacidad de esta zona para alcanzar extremos térmicos notables, sino que también refuerza el concepto del triángulo del frío, una denominación popular que engloba a varios municipios de la provincia de Guadalajara caracterizados por soportar habitualmente las temperaturas más gélidas de la meseta castellana.

El fenómeno meteorológico que azotó Molina de Aragón durante la noche de Reyes no fue un hecho aislado. La configuración orográfica de la zona, situada a más de 1.000 metros de altitud y rodeada de sistemas montañosos que favorecen la acumulación de masas de aire frío, crea las condiciones perfectas para que el mercurio descienda de forma drástica cuando se dan las circunstancias atmosféricas adecuadas. En esta ocasión, la combinación de cielos despejados, ausencia de viento y la radiación nocturna intensa propiciaron que el frío se asentara con especial virulencia sobre el territorio alcarreño.

La comparativa nacional resulta especialmente significativa. Mientras Granada ha dominado el ranking de temperaturas mínimas durante las últimas jornadas, con múltiples estaciones en Sierra Nevada y el Valle de Lecrín ocupando los primeros puestos, Molina de Aragón se erige como el único enclave fuera del ámbito del Pirineo o del sistema nevandino capaz de competir en esta particular clasificación invernal. El empate técnico con Cap de Vaquèira, en Lleida, a -14 grados, subraya la excepcionalidad del registro guadalajareño.

Los datos oficiales de Aemet para la jornada del 6 de enero reflejan una clara dominio andaluz en lo que respecta a las temperaturas más bajas. Tras el liderazgo indiscutible de Sierra Nevada con -17,3 grados, el podio lo completan el Radiotelescopio de Sierra Nevada con -13,9 grados y Laguna Seca con -13,4 grados, ambos en Granada. Sin embargo, la presencia de Molina de Aragón entre estas posiciones de privilegio demuestra que la meseta castellana conserva su capacidad para generar registros gélidos de primer nivel.

El impacto en la vida cotidiana de los vecinos de Molina de Aragón y sus alrededores ha sido notable, aunque no inesperado. La población está acostumbrada a convivir con el frío extremo durante los meses invernales, y las medidas de precaución forman parte de la rutina diaria. El desplome del mercurio ha obligado a extremar las precauciones en carreteras, donde la formación de placas de hielo representa un peligro constante para la circulación. Asimismo, los sistemas de calefacción han trabajado a pleno rendimiento para mantener las viviendas a una temperatura confortable ante la agresividad del ambiente exterior.

La respuesta institucional no se ha hecho esperar. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha activó el nivel de alerta roja por bajas temperaturas en toda la provincia de Guadalajara, instando a la población a tomar medidas preventivas y evitar las salidas innecesarias durante las horas más frías del día. Esta alerta, que se mantuvo vigente durante toda la jornada del 6 de enero, refleja la gravedad del episodio meteorológico y su potencial impacto en la seguridad vial y la salud de los ciudadanos.

El contexto histórico de Molina de Aragón como referente de frío extremo en España no es nuevo. La localidad ya ha registrado en ocasiones anteriores temperaturas que rondan o superan los -20 grados centígrados, situándose entre los valores mínimos absolutos del país. Esta tendencia se repite año tras año, consolidando la fama del municipio como un auténtico termómetro natural de las olas de frío que azotan la península ibérica.

La climatología de la zona está marcada por su situación geográfica privilegiada para el desarrollo de inversiones térmicas intensas. La depresión natural en la que se asienta Molina de Aragón, rodeada por la Sierra de Pela, la Sierra del Ocejón y otras formaciones montañosas, actúa como un embalse de aire frío que, en condiciones de estabilidad atmosférica, se ve atrapado y enfriado progresivamente durante las noches despejadas. Este efecto, conocido técnicamente como inversión térmica, es el responsable de que las temperaturas en el fondo del valle sean significativamente inferiores a las registradas en las cimas de las montañas circundantes.

La jornada de Reyes, tradicionalmente asociada a la ilusión y la celebración familiar, se vio marcada por este intenso episodio de frío. Mientras los niños desempaquetaban sus regalos en los hogares guadalajareños, el termómetro exterior recordaba implacable la crudeza del invierno castellano. Las celebraciones en la calle, como los desfiles de los Reyes Magos en municipios cercanos como Torija, Rebollosa de Hita, Fontanar, Marchamalo o Yunquera de Henares, se desarrollaron con normalidad pero con una notable afluencia de público pese a las adversas condiciones meteorológicas.

En Fontanar, el desfile incorporó elementos de animación como zancudos y fuego, además de una temática Disney que atrajo a numerosas familias. En Marchamalo, la alta concurrencia demostró que ni el frío más intenso puede con la ilusión de los más pequeños. Yunquera de Henares, por su parte, aprovechó la celebración para premiar la creatividad navideña de sus vecinos, convirtiendo la jornada en un evento comunitario que superó las expectativas pese a las bajas temperaturas.

La resistencia de la población guadalajareña al frío extremo forma parte de su identidad cultural. Las generaciones de habitantes de Molina de Aragón y sus alrededores han desarrollado una adaptación natural a las duras condiciones invernales, integrando en su día a día prácticas y estrategias que minimizan el impacto del frío. Desde la arquitectura tradicional con gruesos muros de piedra que aíslan térmicamente, hasta el uso de leña como sistema de calefacción principal en numerosas viviendas, la convivencia con el hielo es una constante histórica.

Las previsiones meteorológicas para los próximos días indican una ligera mejoría en las temperaturas mínimas, aunque se mantendrán valores notablemente bajos para la época del año. La estabilidad atmosférica que ha propiciado este episodio de frío extremo podría prolongarse, lo que mantendría a Molina de Aragón y el resto de la provincia de Guadalajara en situación de alerta por bajas temperaturas.

El registro de -14 grados en Molina de Aragón no es solo un dato meteorológico anecdótico, sino un recordatorio de la diversidad climática de España y de la capacidad de determinadas zonas para alcanzar extremos que, en ocasiones, rivalizan con los propios de latitudes mucho más septentrionales. La combinación de altitud, orografía y condiciones atmosféricas específicas convierte a este rincón de Castilla-La Mancha en un laboratorio natural para el estudio de los fenómenos de frío extremo en la península ibérica.

La repercusión mediática de este evento ha sido considerable, situando a Molina de Aragón en el foco de atención de los principales informativos meteorológicos del país. La imagen de un termómetro marcando valores negativos en plena mañana de Reyes se ha convertido en un símbolo de la resistencia de esta tierra a las inclemencias del invierno, una característica que, lejos de ser un obstáculo, forma parte del atractivo y la identidad de una población acostumbrada a vivir en las antípodas térmicas de las costas mediterráneas.

La importancia de contar con datos fiables y actualizados de Aemet resulta fundamental para la planificación y la seguridad de la población. Los sistemas de alerta temprana permiten a las administraciones locales y regionales activar protocolos de emergencia, informar a la ciudadanía y minimizar los riesgos asociados a las bajas temperaturas, especialmente en zonas vulnerables como las personas mayores o enfermas crónicas.

En definitiva, la madrugada del 6 de enero de 2024 quedará registrada en la memoria meteorológica de Molina de Aragón como otra de esas jornadas en las que el frío se hizo dueño y señor del territorio. Los -14 grados centígrados no son solo un número en un part meteorológico, sino el reflejo de una realidad climática que define la vida, el paisaje y el carácter de una población que ha aprendido no solo a resistir, sino a convivir con el hielo como parte inseparable de su identidad.

Referencias

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