La UA alerta de la tormenta Francis: más de 100 litros por metro cuadrado en Alicante

El Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante pronostica un episodio de lluvia, nieve y mar muy intenso entre el fin de semana y la noche de Reyes

El Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante ha activado un protocolo de alerta meteorológica ante la inminente llegada de la tormenta Francis, un sistema que impactará de lleno la provincia de Alicante y el conjunto del sureste peninsular. Los especialistas advierten que este fenómeno traerá un episodio de lluvia intensa, nieve y oleaje que alcanzará su punto álgido entre el fin de semana y la noche del 5 de enero, víspera de Reyes.

El origen de esta situación adversa se encuentra en un sistema de bajas presiones que cruzará el Estrecho de Gibraltar el domingo 4 de enero. Este movimiento impulsará vientos de componente noreste que actuarán como conducto para la entrada masiva de humedad mediterránea, desencadenando un empeoramiento generalizado de las condiciones. Aunque el núcleo más intenso se espera para el domingo y lunes, las primeras manifestaciones ya se harán notar este sábado 3 de enero.

Las comarcas más expuestas durante la jornada del sábado serán El Comtat, la Marina Alta, las zonas montañosas de la Marina Baixa y l'Alcoià. En estos territorios, las precipitaciones comenzarán de forma moderada pero irán ganando intensidad progresivamente. Los modelos apuntan a que la situación se irá degradando de oeste a este, con un incremento sostenido de la nubosidad y chubascos de carácter tormentoso.

El domingo y el lunes marcarán la fase más crítica. Durante estas jornadas, las lluvias se extenderán por todo el territorio provincial, pero será en el norte y el interior donde se registren las acumulaciones más significativas. Los expertos no descartan que en estas zonas se superen los 100 litros por metro cuadrado, una cifra que puede provocar problemas puntuales de inundación en áreas vulnerables, ramblas y zonas urbanas con deficiente drenaje.

Uno de los elementos que más llaman la atención es el pronunciado descenso del nivel de nieve. La irrupción de una masa de aire polar continental dejará temperaturas suficientemente bajas como para que la nieve aparezca en municipios del interior a partir del domingo. Durante la noche del lunes y la madrugada del martes, el límite de la nieve podría situarse en cotas muy bajas, posiblemente por debajo de los 600 metros, aunque su evolución exacta dependerá de factores microclimáticos.

Desde el Laboratorio de Climatología de la UA insisten en la complejidad de esta situación, subrayando que resulta extremadamente complicado establecer un umbral de nieve único para todo el territorio. En episodios de estas características, es habitual observar cómo en un valle concreto cae nieve mientras que en otro cercano, a idéntica altitud sobre el nivel del mar, lo hace agua líquida. Esta variabilidad espacial obliga a ajustar los pronósticos en tiempo real.

Las mayores acumulaciones de nieve se esperan en las sierras del interior, especialmente en el Maigmó, Aitana y las cercanías de Alcoy, donde la combinación de frío y precipitación persistente creará las condiciones más favorables. No obstante, no se descarta que poblaciones como Cocentaina, Muro de Alcoy o Planes registren nevadas de cierta entidad, afectando a la movilidad en carreteras secundarias.

Paralelamente, la situación marítima experimentará un claro deterioro a partir del sábado. El viento de levante generará un oleaje de dos a tres metros de altura en la mayoría de la costa alicantina, con picos que podrían superar los cuatro metros en tramos más expuestos, como la bahía de Altea o el cabo de la Nao. Esta circunstancia exige extremar las precauciones en zonas litorales, puertos deportivos y paseos marítimos.

El episodio comenzará a perder intensidad durante la madrugada o la mañana del día de Reyes, 6 de enero, aunque los técnicos mantendrán la vigilancia activa hasta que la situación se normalice. La coincidencia temporal con una de las fechas clave del calendario festivo añade una capa adicional de complejidad, ya que miles de familias se desplazarán por carretera, incrementando el riesgo.

Las autoridades recomiendan planificar los desplazamientos con antelación, consultar regularmente los boletines meteorológicos y evitar circular por carreteras secundarias del interior durante las horas de mayor intensidad. También se sugiere a los residentes en zonas bajas o cercanas a cauces fluviales que tomen las medidas preventivas habituales ante la posibilidad de crecidas rápidas.

El Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, referente en el estudio de los fenómenos atmosféricos de la zona, utiliza modelos de predicción de alta resolución que le permiten anticipar estos eventos con varios días de antelación. Su trabajo es fundamental para la protección de la población y la gestión de emergencias en la provincia.

La variabilidad climática del Mediterráneo hace que episodios como este, aunque no son extremadamente frecuentes, no resulten ajenos a la región. La combinación de aire frío continental con la humedad del mar Mediterráneo crea un escenario propicio para el desarrollo de sistemas convectivos potentes que pueden dejar precipitaciones abundantes en períodos cortos de tiempo.

Los efectos potenciales de la tormenta Francis no se limitan exclusivamente a las precipitaciones. El viento asociado al sistema, con rachas intensas del noreste que podrían superar los 70 km/h en zonas expuestas, podría causar problemas en infraestructuras, caída de árboles y ramas, y daños en edificaciones, especialmente en zonas elevadas o costeras.

En el ámbito agrícola, las consecuencias pueden ser mixtas. Por un lado, el agua es siempre bienvenida en una región donde la sequía es un problema estructural. Por otro, la intensidad de las precipitaciones y la posibilidad de granizo o viento fuerte pueden dañar cultivos frutales y hortalizas, especialmente en invernaderos.

El sector turístico, fundamental para la economía alicantina, también se verá afectado durante estos días. Las playas desiertas, las actividades al aire libre canceladas y los paseos marítimos intransitables son una realidad temporal que, afortunadamente, coincide con una época baja en cuanto a visitantes.

La red de carreteras provinciales será uno de los elementos más vigilados durante el paso de la tormenta. Las carreteras que atraviesan el interior montañoso, como la N-340 o la A-7 en sus tramos más elevados, podrían verse afectados por nevadas o hielo, mientras que las vías de la costa podrían sufrir inundaciones puntuales por desbordamientos de ramblas.

Los servicios de emergencia ya han activado sus protocolos preventivos, con refuerzos en los parques de bomberos y unidades de protección civil distribuidas por toda la geografía provincial. La coordinación entre ayuntamientos, diputación y la Generalitat Valenciana es clave para una respuesta eficaz ante cualquier incidencia.

La población debe mantenerse informada a través de canales oficiales como el teléfono 112, la web del Laboratorio de Climatología de la UA o las redes sociales de Protección Civil. La desinformación o los rumores pueden generar alarma innecesaria o una falsa sensación de seguridad.

En definitiva, la tormenta Francis representa un episodio meteorológico de cierta entidad para Alicante y su entorno. Si bien no se esperan fenómenos de extrema gravedad, la acumulación de precipitación, la posibilidad de nieve en cotas bajas y el fuerte oleaje requieren de la atención y precaución de todos. La experiencia demuestra que una preparación adecuada y una respuesta coordinada minimizan los efectos negativos.

Referencias

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