Cabrera pide prudencia: Europa no es el objetivo del Espanyol

El capitán perico matiza las expectativas tras el brillante inicio de temporada y defiende la honestidad de Manolo González como clave del éxito

El RCD Espanyol ha desplegado un fútbol vibrante en las primeras jornadas del campeonato. Las gradas del RCDE Stadium vibran con una euforia contagiosa que refleja los números más que positivos del equipo. Sin embargo, Leandro Cabrera, uno de los capitanes y referentes del vestuario por su trayectoria y experiencia, ha tomado la palabra para introducir una dosis de realismo a las aspiraciones del conjunto blanquiazul.

En una reflexión contundente, el central uruguayo ha dejado claro que las palabras y los hechos distan enormemente en el mundo del fútbol profesional. "La diferencia entre decir que jugarás en Europa y realmente jugar en Europa es abismal", ha manifestado Cabrera, dejando entrever que la ilusión debe caminar de la mano de la prudencia. El defensa insiste en que, a día de hoy, la clasificación para competiciones continentales no figura en el horizonte inmediato del club.

"Ojalá los 42 puntos nos sean insuficientes y nos sobre pasar la marca, pero en este momento Europa no es el objetivo. Para competir allí hay que ganárselo sobre el campo; no basta con proclamarlo", ha sentenciado el charrúa, poniendo los pies en la tierra ante un entusiasmo que podría desbordar las expectativas reales del proyecto.

Manolo González, el arquitecto del juego perico

Cuando se le pregunta por la identidad del equipo, Cabrera no duda ni un instante en atribuir el mérito a la figura del entrenador. "Rotundamente sí. En este momento somos exactamente lo que el entrenador desea y afortunadamente los resultados nos respaldan", afirma tajante, descartando que se trate únicamente de una cuestión de sensaciones pasajeras.

La clave del éxito de Manolo González, según el capitán, radica en su capacidad de comunicación y en una honestidad que trasciende generaciones dentro del vestuario. "Su forma de comunicarse con nosotros, su honestidad absoluta. Hay una serie de principios con los que no transige, y esto aplica tanto a Kike como a mí, que somos los más veteranos, como a los chicos más jóvenes", explica Cabrera.

Esta firmeza no impide una relación fluida y de respeto mutuo. "Todos mantenemos una excelente relación con él, aunque sabe perfectamente cuándo debe apretar las tuercas, y lo hace con maestría", añade el uruguayo, dibujando un retrato de un técnico que combina proximidad con autoridad cuando la situación lo requiere.

El abrazo en el Coliseum y la doble vara del míster

El carácter de González quedó patente en un episodio reciente que Cabrera recuerda con una sonrisa. Tras marcar el gol de la victoria contra el Getafe en el Coliseum Alfonso Pérez, el entrenador abrazó efusivamente al defensa mientras le susurraba al oído: "Qué grande eres, cómo te quiero, uruguayo".

Cabrera, con la naturalidad que le caracteriza, confiesa que "el cariño es mutuo, pero yo soy consciente de que el día que tenga que aniquilarme lo hará. No pasa nada, se lo respetaré". Esta frase resume a la perfección la madurez profesional del jugador y la sana distancia que debe existir entre un entrenador y su plantilla.

El derbi y el retorno de Joan García

El próximo 3 de enero el Espanyol recibirá al Barcelona en un derbi cargado de morbo por el regreso de Joan García al estadio que le vio crecer. El portero, formado en la cantera perica, dejó el club en verano para enrolarse en las filas azulgranas, generando una mezcla de sentimientos en la parroquia blanquiazul.

Sobre la posible reacción de la grada, Cabrera muestra su carácter conciliador pero firme: "La afición es libre de silbar a quien considere oportuno, pero siempre debe actuar con prudencia y, sobre todo, pensando que el club no puede salir perjudicado". El capitán recuerda que la marcha del guardameta generó unos ingresos que permitieron reforzar la plantilla, por lo que "mejor no perjudicar al club" con actitudes que puedan afectar su imagen o estabilidad.

La pelota parada: el gran aliado

Uno de los aspectos más destacados del rendimiento del Espanyol esta temporada ha sido su eficacia en las jugadas a balón parado. Cabrera desgrana el porqué de esta fortaleza: "La pelota parada es el momento en que un equipo inferior puede derrotar a uno superior, porque aquí no vale la posesión, ni ser el más rápido, ni el más técnico". La clave, según él, es la precisión en la ejecución y la determinación para ganar cada duelo específico.

El uruguayo destaca el trabajo específico del cuerpo técnico: "Desde que Edu Expósito regresó, estamos anotando más goles, sinceramente, pero aquí se suma todo". Menciona el trabajo de Gerard Garrido, estratega del staff, la calidad en el pie de Expósito y la determinación de los jugadores que saltan al área.

"Al final, si no llego yo lo hace Kike, Miguel Rubio o Pere Milla, que remata sin mirar el balón y marca...", ilustra Cabrera, evidenciando que el éxito en este apartado es fruto de un trabajo colectivo y de la implicación de todos los efectivos.

La mentalidad ganadora de un capitán

A lo largo de la conversación, el defensa transmite una mentalidad pragmática y centrada en el día a día. Cada respuesta refleja la experiencia de un futbolista que ha visto cómo los proyectos ambiciosos pueden desvanecerse si no se gestionan con pies de plomo.

Su liderazgo se basa en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. No promete títulos ni clasificaciones, pero garantiza compromiso y trabajo. Esa es la esencia del mensaje que quiere transmitir a una afición que vuelve a ilusionarse con su equipo después de temporadas complicadas.

El Espanyol de Manolo González, con Cabrera como uno de sus principales voceros, ha encontrado el equilibrio entre ilusión y realidad. Los resultados acompañan, pero la prudencia marca el camino. La pelota parada genera puntos, la honestidad del técnico genera confianza y la experiencia del capitán genera estabilidad.

En un fútbol cada vez más volátil, donde las emociones suben y bajan con cada resultado, la voz serena de Leandro Cabrera sirve de ancla para un proyecto que quiere crecer sin quemar etapas. El derbi del 3 de enero será una nueva oportunidad para demostrar que las palabras del capitán no son simples lugares comunes, sino la base de una filosofía que pretende construir algo sólido y duradero en Cornellà-El Prat.

Referencias

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