Manu Fajardo: la revolución silenciosa del Betis en el mercado de fichajes

El director deportivo del Betis desvela su método de trabajo que ha permitido cerrar fichajes de élite como Antony, Lo Celso o Isco

Manu Fajardo ha irrumpido con fuerza en la élite del fútbol europeo. El director deportivo del Real Betis, nacido en Dos Hermanas en 1985, ha diseñado un modelo de gestión deportiva que está dando resultados espectaculares. Su enfoque innovador le ha permitido atraer talentos de primer nivel como Antony, Giovani Lo Celso, Isco, Pablo Fornals o Cucho Hernández, consolidando al club verdiblanco como un serio competidor en el panorama continental.

A pocas horas de que su equipo afronte uno de los desafíos más importantes de la temporada en el Santiago Bernabéu, Fajardo concede una entrevista exclusiva en la que desgrana los pilares de su filosofía profesional. Su método, lejos de las convencionalismos, combina tradición y vanguardia en un equilibrio que está captando la atención de toda la industria.

La esencia del Betis: pasión como motor

Para Fajardo, la diferencia del Real Betis no reside únicamente en estrategias o algoritmos, sino en el alma del club. "La idiosincrasia del Betis, un club con muchísima pasión, en una ciudad como Sevilla, con una rivalidad importante. Al final creo que eso hace diferente al Real Betis respecto a otros clubes, la pasión con la que se vive el día a día y eso te obliga a estar en alerta y con dedicación plena los 365 días del año", explica.

Esta exigencia emocional se traduce en un compromiso total con cada decisión. La presión social y el fervor de la afición crean un contexto único donde el margen de error es mínimo. No se trata solo de gestionar un plantel, sino de responder a una expectativa colectiva que convierte cada fichaje en un acontecimiento de calado social.

Un equipo de élite de quince especialistas

La estructura que ha montado Fajardo es notablemente compacta pero altamente eficiente. Quince profesionales conforman el núcleo duro de la dirección deportiva. A la cabeza, el propio Fajardo como director deportivo. Le acompañan Álvaro en la función de secretario técnico y Andrés como jefe de ojeadores. El grueso del departamento lo componen ocho scouts repartidos por el mundo y tres analistas de datos que procesan información cuantitativa. María Portillo, la asistente de dirección, completa el equipo, encargándose de la logística, finanzas operativas y coordinación.

Esta configuración permite una agilidad que las grandes estructuras burocráticas de otros clubes no pueden permitirse. Cada miembro tiene responsabilidades claras pero comparte una visión común: encontrar el talento que encaje en la filosofía del Betis antes que en el del rival.

Scouting sin fronteras: rompiendo las reglas del juego

Uno de los aspectos más revolucionarios del modelo de Fajardo es la libertad de movimiento de sus ojeadores. A diferencia de la práctica habitual en la mayoría de entidades, donde cada scout tiene asignada una liga o región específica, los ocho especialistas del Betis operan sin limitaciones geográficas.

"Nuestros scouts no tienen ligas asignadas como en otros clubes, así tienen una información más amplia de los mercados", señala Fajardo. Esta flexibilidad permite detectar oportunidades en competiciones secundarias o ligas emergentes que otros equipos pueden pasar por alto. Un ojeador que no está encorsetado a seguir únicamente la Premier League puede descubrir una joya en la liga danesa o en el fútbol japonés.

El enfoque se centra en el jugador como individuo, no en el contexto competitivo. "En el día a día quizás visualizamos y realizamos más informes individuales que informes de partido", reconoce. Esta metodología permite construir un perfil psicológico, técnico y físico completo del futbolista, independientemente de su rendimiento específico en un encuentro concreto.

Del dato al terreno de juego: un proceso de consenso

Cuando un nombre comienza a generar ruido en la base de datos del club, se activa un protocolo de validación multicapa. "Cuando recibo en mi base de datos que un jugador ya tiene un par de informes a firmar, ya empezamos a verlo in situ y ya tanto Álvaro como Andrés, o inclusive en mi caso, solemos poner el ojo para dar continuidad a la labor que realizan los scouts", detalla Fajardo.

Este sistema de filtros sucesivos asegura que ninguna decisión se toma a la ligera. Primero, los scouts generan el informe inicial. Luego, el jefe de scouting y el secretario técnico realizan una evaluación en directo. Finalmente, el propio director deportivo interviene para cerrar el círculo. Es un proceso colaborativo donde la experiencia y la intuición se combinan con la información objetiva.

Tecnología al servicio del criterio humano

El departamento de análisis de datos, con tres expertos dedicados, no opera como un departamento independiente que impone criterios, sino como un complemento que refina las percepciones humanas. "El dato trabaja con alarma para detectar talento que emerge en liga secundaria, para aportarnos datos que nosotros no podemos cuantificar con el ojo, datos físicos sobre todo, y trabajan de forma paralela a lo que es la información objetiva con la información subjetiva", explica Fajardo.

Los algoritmos identifican patrones invisibles: desplazamientos, intensidad, tendencias de lesiones, rendimiento bajo presión. Pero la decisión final siempre pasa por el filtro humano. La tecnología señala; el criterio futbolístico decide. Esta filosofía evita caer en la trampa de los números por encima de las personas, un error común en la era del fútbol moderno.

Liderazgo distribuido: la última palabra es de todos

A pesar de su posición jerárquica, Fajardo no se arroga el derecho a la última palabra. "Todo nace aquí, dentro del grupo de trabajo que tenemos montado", afirma. Las decisiones se toman por consenso, no por imposición. Este modelo de liderazgo horizontal fomenta la implicación y la responsabilidad compartida.

Cuando se produce el desacuerdo, el debate interno resuelve la tensión. La cultura del club premia el argumento técnico por encima del rango. Un scout junior puede ganarle la discusión al director deportivo si sus argumentos son sólidos. Esta mentalidad abierta es la que permite que el talento emergente dentro del propio organigrama florezca.

Resultados que hablan por sí solos

La efectividad de este modelo se mide en los nombres que han vestido la elástica verdiblanca. Antony, antes de su traslado al Manchester United, demostró su potencial en Heliópolis. Lo Celso se consolidó como uno de los centrocampistas más versátiles de Europa. Isco encontró en el Betis el escenario perfecto para revitalizar su carrera. Fornals y Cucho Hernández han aportado calidad y gol.

Cada uno de estos fichajes representa una apuesta calculada, un proceso de identificación y seguimiento que puede durar meses o incluso años. No son operaciones improvisadas, sino la culminación de un trabajo meticuloso.

El desafío del Bernabéu: prueba de fuego

Antes de visitar al Real Madrid, Fajardo reflexiona sobre lo que supone medirse al gigante blanco. No es solo un partido, es un termómetro del progreso del proyecto. Cada encuentro contra los grandes es una oportunidad para validar que el modelo no solo funciona en el mercado, sino también en el terreno de juego.

La presión de la afición, la exigencia de la competición y la necesidad de resultados conforman un escenario perfecto para poner a prueba la solidez de una filosofía que está cambiando las reglas del juego en el fútbol español.

Un modelo replicable pero no copiable

El éxito del Betis bajo la gestión de Fajardo no reside en un secreto guardado bajo llave, sino en la ejecución impecable de principios claros. Muchos clubes tienen scouts, analistas de datos y directores deportivos. Pocos logran que todos estos elementos funcionen en armonía, sin fricciones burocráticas, con una visión compartida y una pasión común.

La clave está en la cultura organizacional. En un mundo donde el fútbol se está volviendo cada vez más corporativo, el Betis de Fajardo demuestra que la humanidad, la flexibilidad y el criterio colectivo pueden ser ventajas competitivas decisivas.

A medida que el fútbol europeo se sumerge en la hiperespecialización y la automatización, el modelo del Betis emerge como una alternativa refrescante. No rechaza la tecnología, pero tampoco la idolatra. No desprecia los datos, pero no los elege por encima de la intuición. Y sobre todo, entiende que en un deporte de personas, las personas siguen siendo el activo más importante.

Referencias

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