Bilbao vuelve a convertirse en escenario televisivo con la llegada de Romi, la nueva producción de Mediaset disponible en Prime Video. La ficción, encabezada por la actriz María Cerezuela, ha despertado un inusitado interés por los rincones más auténticos de la capital vizcaína, especialmente por aquellos bares que conforman el tejido social de la ciudad. Este fenómeno no es casual, sino el resultado de una tendencia creciente donde las producciones audiovisuales se convierten en poderosos catalizadores del turismo cultural.
La trama nos sumerge en la vida de una detective marcada por un trauma infantil y dotada de una peculiar sensibilidad para interpretar su entorno. Precisamente ese entorno es Bilbao, captado en su esencia más pura. Los escenarios reales, sin artificios ni decorados de estudio, han generado tal conexión con el público que muchos espectadores ya planean su próximo viaje para caminar por las mismas calles que recorre la protagonista. Esta autenticidad visual es precisamente lo que distingue a Romi de otras producciones que utilizan la ciudad como mero fondo.
Entre todos los locales que aparecen en la serie, el Sir Winston Churchill Pub se ha erigido como el gran protagonista para los fans. Este establecimiento, situado en el número 1 de la calle Sabino Arana, a escasos metros de la plaza del Sagrado Corazón, acoge una de las secuencias más comentadas de la ficción. En esta escena, el personaje interpretado por Natalia Millán disfruta de una copa cuando irrumpe en la escena Asier Etxeandia, creando un momento de gran intensidad dramática que los seguidores no han dejado de analizar en redes sociales.
Lo que más sorprende a los seguidores es que el bar aparece exactamente igual que en la realidad: luces tenues, madera oscura, estanterías repletas de botellas de todo el mundo y ese inconfundible ambiente de pub clásico inglés que lo ha convertido en un referente de la noche bilbaína durante más de cuatro décadas. La dirección de la serie optó deliberadamente por no alterar el espacio, respetando cada detalle de su decoración original, desde los taburetes de madera hasta la disposición de las botellas detrás de la barra.
La historia del Sir Winston Churchill se remonta a hace más de 40 años, cuando abrió sus puertas con una propuesta claramente diferenciada en el panorama hostelero de la ciudad. En una época donde los bares tradicionales dominaban el paisaje, este pub inglés supuso una novedad que cautivó a los bilbainos. Hoy en día, mantiene intacta su esencia original, resistiendo el paso del tiempo y las modas pasajeras. Su oferta es amplia y cuidada: más de 250 referencias de destilados de primer nivel, una extensa carta de cóntales clásicos y creativos, e incluso un exclusivo humidor con más de 40 variedades de puros para los más exigentes. Esta dedicación a la calidad y la tradición es precisamente lo que lo hace tan photogénico para la ficción.
Desde el estreno de Romi, el establecimiento ha experimentado un notable incremento de visitantes. Curiosos y fans de la serie se acercan diariamente con el objetivo de sentarse en la misma barra que aparece en pantalla y pedir una copa "como en la tele". Este fenómeno, conocido como turismo cinematográfico, demuestra el poder de las producciones audiovisuales para transformar la percepción de un destino y generar flujos turísticos inesperados. Los responsables del pub han confirmado que cada vez son más los clientes que mencionan directamente la serie al hacer su pedido, y que las redes sociales del local se han llenado de fotografías de fans recreando las escenas.
Sin embargo, el Sir Winston Churchill no es el único escenario bilbaíno que brilla en la serie. Romi invita al espectador a recorrer el Casco Viejo de la ciudad, con sus estrechas calles empedradas y su atmósfera única. Las cámaras se detienen en lugares icónicos como Barrenkale, Somera o Tendería, donde las tabernas de pintxos tradicionales, el txakoli bien frío y las barras siempre animadas reflejan la auténtica vida social bilbaína. Estas calles, que han visto pasar generaciones de bilbainos, ahora se muestran al mundo con su carácter intacto, sin necesidad de maquillaje cinematográfico.
El recorrido televisivo continúa por la Plaza Nueva, corazón del Casco Viejo, para después ascender hacia la zona de Unamuno, donde la historia y la modernidad conviven en perfecta armonía. Cada rincón aparece retratado con un realismo que ha sorprendido gratamente a los bilbainos y ha despertado la curiosidad de quienes aún no conocen la ciudad. La serie logra captar esa dualidad característica de Bilbao, donde el patrimonio histórico se funde con la vanguardia contemporánea.
Con Romi, Bilbao suma una nueva producción a su ya extensa filmografía como ciudad de rodaje, pero esta vez con un matiz diferencial: sus bares, su ambiente callejero y su forma de entender la vida urbana se convierten en verdaderos protagonistas de la narración. No son meros decorados, sino elementos activos que definen la personalidad de los personajes y la trama misma. Esta aproximación refleja una evolución en la forma de contar historias, donde el entorno deja de ser un simple fondo para convertirse en un personaje más.
Este fenómeno refuerza el papel de Bilbao como destino cultural y turístico, donde el audiovisual se convierte en una poderosa herramienta de promoción territorial. La serie no solo entretiene, sino que también preserva y difunde la identidad de la ciudad, mostrando sus espacios más genuinos a una audiencia global a través de plataformas digitales como Prime Video. El impacto es tal que las oficinas de turismo ya han incluido rutas relacionadas con la serie en sus recomendaciones a visitantes.
El éxito de Romi y el interés despertado por locales como el Sir Winston Churchill demuestran que el turismo de experiencias cinematográficas es una tendencia en auge. Los espectadores ya no solo quieren ver historias, sino vivirlas en primera persona, pisar los mismos suelos y respirar el mismo ambiente que sus personajes favoritos. Esta tendencia, observada anteriormente en destinos como Nueva York con series como Friends o Sevilla con La Casa de Papel, llega ahora a Bilbao con una fuerza inesperada.
Para Bilbao, esta oportunidad supone una ventana abierta al mundo que combina cultura, ocio y promoción urbana de forma orgánica y auténtica. La ciudad se consolida así como un plató natural donde tradición y modernidad se funden, creando un escenario perfecto para ficciones que buscan realismo y alma propia. Los responsables municipales ya han mostrado su interés en potenciar este tipo de producciones que ponen en valor el patrimonio vivo de la ciudad.
La clave del éxito radica en la honestidad con la que se retrata Bilbao. No se trata de una versión edulcorada o turistificada, sino de la ciudad real, con sus bares llenos de gente, sus calles con historia y su carácter marcado. El Sir Winston Churchill es el ejemplo perfecto: un bar que no necesita ser reinventado porque ya es interesante por sí mismo. Su inclusión en Romi no ha sido una decisión comercial, sino creativa, buscando espacios que aportaran verosimilitud a la historia.
Este fenómeno también pone de manifiesto el cambio en los hábitos de consumo cultural. Las plataformas streaming como Prime Video permiten que producciones nacionales alcancen audiencias masivas de forma inmediata, generando impacto social en tiempo real. Un episodio se estrena el viernes y el lunes el bar ya está lleno de fans. Esta velocidad de reacción es inédita y obliga a los comercios a estar preparados para capitalizar estas oportunidades.
Finalmente, Romi no solo consigue entretener a sus espectadores, sino que logra algo más profundo: documentar la esencia de una ciudad en un momento determinado. Dentro de años, cuando se vean de nuevo estas imágenes, se podrá apreciar cómo era Bilbao en esta época, qué bares frecuentaba su gente, qué atmósfera se respiraba en sus calles. En este sentido, la serie se convierte en un archivo vivo de la cultura urbana bilbaína, y el Sir Winston Churchill, en su icono más emblemático.