El pasado 12 de enero de 2026, la Caja de las Letras del Instituto Cervantes celebró un acto de entrega de excepcional valor patrimonial. La reconocida escritora y guionista Elvira Lindo, nacida en Cádiz en 1962, depositó en la caja número 1610 una selección de objetos personales que recorren su biografía creativa y vital. La ceremonia, celebrada en la sede madrileña de la institución, reunió a figuras destacadas del mundo cultural español.
Entre los asistentes al evento figuraban el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y la propia autora, creadora del icónico personaje Manolito Gafotas, que le valió el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1998. La ocasión contó también con la presencia de su marido, el escritor Antonio Muñoz Molina, su hijo Miguel Sánchez Lindo, y el actor Javier Cámara, amigo cercano de la familia.
Un tesoro de inspiraciones visuales
El núcleo más sorprendente del legado es un cuaderno de dibujos que la autora ha ido completando durante décadas. En sus páginas aparecen retratos de figuras que han marcado su imaginación: desde David Bowie y Lucia Berlin hasta Michael Jackson, Frida Kahlo, Flannery O'Connor y Lola Flores. También incluye un retrato de Javier Cámara, presente en el acto.
Estos dibujos revelan una faceta menos conocida de Lindo, quien confesó durante la ceremonia: «Estos dibujos eran algo que me entretenía mucho y me sacaba de mi mundo interior, que a veces no es tan interesante». La práctica del dibujo le servía como válvula de escape creativa, una forma de conectar con referentes artísticos que trascendían su propia obra.
El peso emocional de la donación
Lindo no ocultó la carga sentimental que suponía desprenderse de estos objetos. «Me ha costado mucho desprenderse de este legado. Son cosas muy queridas por mí y quería que fueran bonitas y mostrasen algo más de cómo soy yo, que soy un poco infantil», expresó con su habitual ironía. La autora enfatizó que la mayoría de las piezas están relacionadas con la infancia, una etapa que ha permeado toda su creación literaria.
Documentos inéditos y ediciones especiales
El legado incluye un texto inédito de Antonio Muñoz Molina que explora la relación de Lindo con Nueva York, ciudad que ha influido en su obra. También ha depositado dos libros fundamentales de su niñez: Guillermo Detective de Richmal Crompton y Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain, ambos con marcas del uso infantil.
Destaca una edición holandesa de su novela A corazón abierto cuya portada muestra a sus padres, convirtiéndola en un objeto de valor familiar y profesional. Completan la donación guiones de películas como La vida inesperada y La primera noche de mi vida, que muestran su faceta como guionista.
Instantáneas de la vida privada
Entre las piezas más íntimas se encuentran una fotografía con su marido en París, la primera que hicieron juntos de manera pública, y otra con su hijo tomada semanas antes del acto. Estas imágenes ofrecen una ventana a su vida familiar, normalmente alejada del foco mediático.
También ha depositado unos zapatitos de muñeca en una caja de Tiffany, un objeto que simboliza su conexión con la infancia y la nostalgia. Un cuaderno que utilizó para escribir La boca del lobo muestra sus anotaciones y correcciones manuscritas, revelando su método de trabajo.
El reconocimiento institucional
Luis García Montero elogió la fuerza literaria de Lindo para crear personajes auténticos. «Suele pasar desapercibida la fuerza literaria para dar vida real a un personaje que ya era muy popular y que vencía con su rebeldía deslenguada los tópicos y tentaciones de lo políticamente correcto», señaló sobre Manolito Gafotas.
El director también destacó sus ensayos en 30 maneras de quitarse el sombrero, donde Lindo reflexiona sobre literatura, dinámicas sociales y la condición femenina. «Al final del libro confiesa que ella es cómica sin remedio», citó García Montero, subrayando la autenticidad como sello de su obra.
El valor patrimonial de la Caja de las Letras
La donación de Elvira Lindo enriquece el patrimonio documental del Instituto Cervantes con objetos que revelan su proceso creativo, sus influencias y su personalidad. La Caja de las Letras se consolida así como un espacio donde los creadores depositan no solo documentos, sino fragmentos de su biografía que ayudan a comprender su legado artístico.
Este tipo de legados permite a investigadores y público acceder a las fuentes de inspiración de los autores, entendiendo cómo se gestan las obras que después llegan a millones de lectores. Los dibujos, cuadernos y objetos personales de Lindo ofrecen una visión única de su universo creativo.
La infancia como motor creativo
A lo largo de su intervención, Lindo insistió en cómo la infancia ha sido el eje de su creación. Desde Manolito Gafotas hasta sus ensayos más recientes, la mirada hacia la experiencia infantil, con su humor y su honestidad, define su propuesta literaria. Los objetos donados reflejan esta obsesión creativa: libros de su niñez, juguetes, cuadernos de dibujos hechos como niña y adulta.
La autora ha construido una obra donde la comedia y la emoción se entrelazan, siempre desde el respeto hacia la inteligencia del lector joven. Su capacidad para hablar de temas complejos con lenguaje accesible la ha convertido en una referencia de la literatura infantil y juvenil española.
Un legado en construcción
Con esta donación, Elvira Lindo no cierra una etapa sino que la documenta para futuras generaciones. Los investigadores podrán estudiar sus anotaciones, sus referentes visuales y sus procesos de escritura. El público, a través de exposiciones y publicaciones, accederá a una faceta más íntima de la autora.
La Caja de las Letras continúa su misión de preservar la memoria viva de la literatura española, y la incorporación del legado de Lindo refuerza su compromiso con la diversidad de voces y estilos que conforman el panorama literario contemporáneo.