Elvira Lindo ha depositado este lunes una parte muy íntima de su historia en las manos del Instituto Cervantes. La conocida escritora, premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1998, ha escogido cuidadosamente una serie de objetos personales que representan su trayectoria vital y profesional. Se trata de una colección que va más allá de sus publicaciones, adentrándose en el territorio de los recuerdos más preciados y cotidianos que han configurado su identidad creativa.
La ceremonia ha tenido lugar en la sede de la institución cultural, donde Lindo ha entregado una pequeña caja dorada que contiene testimonios de su pasado. La escritora ha confesado que le resultó difícil desprenderse de estas piezas, ya que constituyen fragmentos de su vida que le han acompañado durante décadas. Sin embargo, ha considerado que el Instituto Cervantes es el lugar idóneo para preservar esta memoria personal y hacerla accesible para futuras generaciones de investigadores y lectores interesados en el proceso creativo.
El contenido de la caja refleja una faceta desconocida de la autora. Entre los objetos más destacados se encuentran dibujos realizados por ella misma, cuadernos de notas manuscritos, fotografías familiares y textos inéditos que nunca vieron la luz pública. Esta selección responde a un criterio muy particular: mostrar cómo la creatividad ha sido el motor de su existencia, más allá de los libros publicados y los éxitos comerciales.
### Un viaje a la infancia a través de los objetos
El título de la donación, "legado infantil", no es casual. Lindo ha incluido dos libros de su niñez que marcaron su formación literaria: Tom Sawyer a través del mundo, de Mark Twain, y una novela del escritor Guillermo Brown. Estas obras representan las primeras puertas que se abrieron hacia el universo de la narrativa y que despertaron en ella la pasión por contar historias.
La autora ha querido que su legado refleje los distintos ámbitos profesionales en los que ha trabajado a lo largo de su dilatada carrera. Por ello, ha incorporado el guion de un programa de radio, medio que le apasiona especialmente y donde considera que ha desarrollado parte de su creatividad más espontánea. "Quería mostrar los sitios donde he trabajado y que quiero tanto", ha manifestado Lindo durante el acto, destacando la importancia de este formato en su evolución como narradora.
### Los dibujos: una pasión inesperada
Quizás lo más sorprendente de esta donación sea la colección de dibujos de artistas famosos en su infancia. Lindo ha retratado a figuras como Michael Jackson, Lucia Berlin, Frida Kahlo o David Bowie en sus primeros años, capturando esa vulnerabilidad universal de la niñez. La particularidad de estas ilustraciones reside en que la escritora reconoce abiertamente su falta de habilidad para el dibujo, pero precisamente ese aspecto la ha entretenido durante años, convirtiéndose en una forma de meditación creativa.
"Lo que peor sé hacer es dibujar, y es justo con lo que más me he entretenido", ha reconocido con humor y honestidad. Entre estas obras se encuentra un dibujo especial: Antonio Muñoz Molina montado en un burrito de feria, una representación entrañable y juguetona de su marido, también escritor y premio Princesa de Asturias de las Letras. Esta obra resume el espíritu lúdico que ha caracterizado su relación.
### Recuerdos familiares en imágenes
Las fotografías forman otro pilar fundamental de este legado. Lindo ha incluido una imagen de su hijo que califica de "peculiar", encontrada hace pocos días en un cajón olvidado y que ha sido revelada recientemente. También ha seleccionado una fotografía de ella y Muñoz Molina en París, una de las primeras que se hicieron públicas como pareja, capturando un momento de intimidad compartida con el mundo.
Otra pieza con gran valor sentimental es el libro Corazón abierto en holandés, que lleva en su portada una fotografía de los padres de la escritora. Estas imágenes convierten la donación en un testimonio generacional, que une pasado y presente, mostrando las raíces familiares que sustentan su obra.
### La ceremonia de entrega
El acto ha estado presidido por Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, quien ha recibido cada objeto con la solemnidad que merecen. La caja número 1.610 ha sido el receptáculo físico de estos recuerdos, un espacio que inicialmente parecía pequeño para tanta memoria acumulada.
Durante la entrega, Lindo ha revisado cada pieza por última vez antes de depositarla. "Ay, mis primeras gafas", ha exclamado al encontrar este objeto, como si recuperara algo perdido hace tiempo. Cada elemento le ha provocado una pausa reflexiva, una despedida emotiva que ha compartido con su familia presente.
Entre los documentos profesionales figura el guion de La vida inesperada, película rodada en Nueva York que supuso un gran esfuerzo creativo y logístico. Acompañando este material, Muñoz Molina ha escrito un texto inédito sobre la relación de su esposa con esa ciudad, añadiendo una capa interpretativa única al legado que solo ellos conocían.
### El sistema de la Caja de las Letras
El Instituto Cervantes ha implementado un protocolo especial para estas donaciones. Cada caja tiene dos llaves: una permanece en poder de la institución y otra la conserva el autor. Lindo, con su habitual espontaneidad, ha preguntado si podría sacar objetos en el futuro o si la llave era meramente simbólica, mostrando su apego continuo a estas reliquias.
Entre risas, García Montero le ha asegurado que incluso podría añadir más piezas con el tiempo. Esta flexibilidad convierte la donación en un proceso vivo, no estático, que puede crecer y evolucionar. En la puerta de la caja 1.610 se lee: "Elvira Lindo, escritora. Legado".
### Un legado que humaniza al creador
La decisión de Lindo de mostrar sus dibujos, sus notas manuscritas y sus fotos más personales responde a una intención clara: que el público conozca la persona detrás de la obra. No quiere que una futura exposición se limite a mostrar ediciones de sus libros, sino que revele su carácter, sus inquietudes y su lado más "infantil", en el mejor sentido del término, como fuente de creatividad pura.
Acompañada por su marido y su hijo, la escritora ha cerrado un círculo personal y profesional. La donación no solo preserva objetos, sino que captura la esencia de una trayectoria creativa marcada por la curiosidad, el humor y la autenticidad que la define.
Este gesto refuerza el compromiso del Instituto Cervantes con la preservación de la memoria literaria contemporánea, recogiendo no solo obras publicadas, sino el proceso creativo y la intimidad de sus autores más destacados. La institución continúa así su misión de ser archivo vivo de la cultura española, donde lo personal y lo profesional se entrelazan para comprender mejor el arte de narrar.