Doncic y LeBron lideran la remontada de los Lakers

Las dos estrellas suman 60 puntos en Nueva Orleans y colocan a Los Ángeles terceros en el Oeste antes del duelo clave en San Antonio

Los Ángeles Lakers han encontrado su mejor versión en el momento perfecto de la temporada. Tras una seria advertencia de su entrenador durante las fiestas navideñas, el equipo angelino ha reaccionado con contundencia, sumando cuatro victorias en los últimos cinco compromisos. La franquicia californiana no solo ha superado la baja por lesión de Austin Reaves, que estará inactivo durante más de un mes, sino que también ha aprovechado el bajón de sus rivales directos en la Conferencia Oeste.

El último triunfo llegó en la cancha de los New Orleans Pelicans, donde el dúo estelar conformado por Luka Doncic y LeBron James desplegó todo su arsenal ofensivo para culminar una remontada memorable. Los dos astros combinaron para anotar 60 puntos exactos, liderando a su equipo hacia un triunfo por 111-103 que permite a los Lakers asentarse en la tercera posición de la tabla antes de un duelo de máxima importancia.

El encuentro en el Smoothie King Center no comenzó de la mejor manera para los visitantes. Los Pelicans, pese a ocupar la última posición del Oeste y acumular siete derrotas consecutivas, salieron con una energía sorprendente. El alero Trey Murphy se convirtió en la principal amenaza local, anotando 20 de sus 42 puntos en el tercer periodo, lo que representó su mejor registro personal en la NBA. Gracias a su exhibición, los de Luisiana alcanzaron una ventaja máxima de nueve puntos (79-86) al final del tercer cuarto.

La situación se presentaba complicada para los Lakers, que necesitaban evitar una sorpresa desagradable ante el colista. Fue entonces cuando la experiencia y la calidad de sus líderes emergió con toda su fuerza. El último periodo comenzó con un parcial demoledor de 18-4 a favor de los angelinos, iniciado por dos triples consecutivos de LeBron James y otro de Dalton Knecht. Deandre Ayton también dejó su impronta en esta reacción, finalizando el encuentro con 18 puntos y 11 rebotes.

El momento decisivo llegó de la mano de Luka Doncic. El esloveno, con dos lanzamientos de tres puntos prácticamente imposibles -uno de ellos desde la línea de banda que desafió cualquier lógica baloncestística- sentenció el partido y acabó con las esperanzas de los Pelicans. Doncic cerró su actuación con 30 puntos, 10 asistencias y 2 robos, mientras que LeBron aportó 30 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias, demostrando que sus 40 años no son obstáculo para seguir siendo uno de los jugadores más dominantes de la liga.

La diferencia en el tiro exterior resultó determinante. Mientras los Lakers conectaron sus lanzamientos en los momentos clave, los Pelicans fallaron 30 de los 40 triples que intentaron, un porcentaje que hizo imposible mantener la ventaja adquirida. La efectividad de los visitantes en el último cuarto, donde anotaron 32 puntos, contrastó con la sequía ofensiva de los locales.

Este triunfo cobra especial relevancia en el contexto de la Conferencia Oeste. Los Denver Nuggets, principales favoritos, sufren una plaga de lesiones que ha afectado incluso a su estrella Nikola Jokic. Por su parte, los San Antonio Spurs, segundos en la tabla, han tenido que sobrevivir sin Victor Wembanyama en numerosas ocasiones, y cuando el francés juega lo hace con restricción de minutos. Los Houston Rockets, otro rival directo, muestran una irregularidad preocupante, mientras que los Minnesota Timberwolves asoman como candidatos pero necesitan demostrar mayor regularidad.

Los Lakers han entendido que este es el momento de atacar. La victoria en Nueva Orleans, la tercera consecutiva, les permite soñar con mejorar aún más su posición. El desafío inmediato es de máxima exigencia: esta misma noche visitan la cancha de los San Antonio Spurs, que también jugaron hoy pero cayeron derrotados. Un triunfo en Texas permitiría a los angelinos empatar en la segunda posición con los texanos, algo que hace apenas quince días parecía una quimera.

La clave del éxito reciente radica en la química entre Doncic y James. Desde la llegada del esloveno a Los Ángeles, muchos se preguntaban cómo convivirían dos generadores de juego de tanto calibre. La respuesta está siendo contundente: ambos han sabido alternar responsabilidades, complementarse en la pista y elevar el nivel del equipo cuando más se necesita. La ausencia de Reaves, lejos de debilitar al conjunto, ha fortalecido la conexión entre las dos estrellas, que asumen más carga ofensiva sin que el rendimiento colectivo se resienta.

El entrenador J.J. Redick debe estar satisfecho con la respuesta de su plantilla. Su advertencia pública tras la humillante derrota navideña contra Houston ha surtido efecto. El equipo ha incrementado su intensidad defensiva, mejora la toma de decisiones en ataque y muestra una mentalidad ganadora que antes parecía ausente. La racha positiva no es fruto de la casualidad, sino del trabajo y la concentración.

Para los Spurs, el duelo de esta noche representa una oportunidad de redención. Haber perdido en su propia casa hace apenas unas horas les obliga a reaccionar rápidamente contra un rival directo. El cansancio podría ser un factor, pero la importancia del encuentro les obligará a superar cualquier fatiga física. Wembanyama, si finalmente juega sin restricciones, será la principal arma para contrarrestar la potencia de los Lakers.

La temporada regular entra en su fase más decisiva. Cada victoria adquiere un valor doble, cada derrota puede ser catastrófica para las aspiraciones de los equipos. Los Lakers, con su núcleo de veteranos y jóvenes talentosos, han demostrado que pueden competir con cualquier rival cuando concentran su energía. La clave será mantener esta regularidad durante las próximas semanas, evitar lesiones y seguir explotando el potencial de su dúo estelar.

El baloncesto moderno exige versatilidad, y los Lakers la tienen en abundancia. Doncic aporta creatividad, visión de juego y un olfato goleador único. LeBron sigue siendo un físico prodigioso, capaz de dominar en múltiples posiciones y liderar tanto en ataque como en defensa. Juntos forman una combinación letal que pocos equipos pueden contener durante 48 minutos.

La remontada en Nueva Orleans sirve como metáfora de la temporada de los Lakers. Partidos complicados, momentos de duda, pero una capacidad de reacción que distingue a los grandes equipos. La victoria no solo suma en el casillero, sino que genera confianza, crea hábitos ganadores y envía un mensaje al resto de la liga: Los Ángeles está preparado para la batalla final.

Esta noche, en el Frost Bank Center de San Antonio, se escribirá un nuevo capítulo. Los Lakers tienen la oportunidad de consolidar su ascenso, mientras que los Spurs buscarán defender su territorio. El duelo entre las dos franquicias promete emociones fuertes, estrategia de alto nivel y, sobre todo, la magia de ver a dos superestrellas en plena forma intentando llevar a su equipo a lo más alto.

Referencias

Contenido Similar