Murcia decide hoy si celebra su cabalgata de Reyes ante la borrasca Francis

El Ayuntamiento aplaza hasta las 10h la decisión sobre el desfile del 6 de enero mientras la oposición acusa al equipo de gobierno de falta de previsión

La ciudad de Murcia vive este lunes en vilo la decisión sobre uno de los eventos más esperados del año: la cabalgata de Reyes Magos. La borrasca Francis, que se aproxima a la región, ha puesto en jaque los planes del Ayuntamiento, que no confirmará hasta las diez de la mañana si el tradicional desfile del 6 de enero puede celebrarse con normalidad o debe ser suspendido por razones de seguridad.

La incertidumbre planea sobre miles de familias que esperan disfrutar del cortejo real, programado para salir a las 18:00 horas desde el barrio del Infante. Mientras tanto, el concejal de Cultura e Identidad, Diego Avilés, mantiene la esperanza de que la capital murciana pueda disfrutar de un "desfile extraordinario" a la altura de una ciudad de su envergadura.

Decisiones anticipadas

El Consistorio ya ha tomado medidas preventivas. Este domingo se suspendió el acto de llegada del Emisario Real, que estaba previsto para la tarde. También se vio afectada la octava edición del cocido solidario, una iniciativa benéfica organizada por la Asociación de Jefes de Cocina y Cocineros de la Región (Jecomur) en favor de la ONG Azul en Acción.

No obstante, no todo son malas noticias. La recepción oficial de Sus Majestades de Oriente en el Salón de Plenos del Ayuntamiento está confirmada para el mediodía del lunes. Además, los Reyes visitarán durante la mañana hospitales y orfanatos para garantizar que los más pequeños, especialmente aquellos en situación vulnerable, no se queden sin su dosis de magia navideña.

El argumento del equipo de gobierno

Diego Avilés ha defendido la postura del ejecutivo municipal con contundencia. Según el edil, Murcia tiene preparado un cortejo de gran formato con la participación de comparsas y compañías artísticas procedentes de otras comunidades autónomas e incluso de países extranjeros. Estos grupos, explica, no habrían podido desplazarse a la ciudad en una fecha anterior al lunes 6 de enero.

"Murcia no merecería una cabalgata deslucida y pobre", afirmó Avilés, resaltando que como gran ciudad que es, la capital debe ofrecer un espectáculo acorde a su prestigio. El concejal subrayó que la prioridad es la seguridad, pero también la ilusión de los niños y el compromiso con los artistas que han preparado durante meses su participación.

En caso de que finalmente el desfile no pudiera celebrarse, el Ayuntamiento ha garantizado la devolución íntegra del importe de las sillas a todas aquellas personas que adquirieron sus localidades a través de los canales oficiales del Consistorio.

Las críticas de la oposición

El PSOE no ha tardado en cargar contra el ejecutivo municipal. A través de un comunicado, la edil Ainhoa Sánchez acusó al Gobierno de "mala gestión, falta de previsión y descoordinación". Según los socialistas, el Ayuntamiento ignoró propuestas alternativas de numerosas juntas municipales que sugirieron reorganizar las cabalgatas el pasado sábado, anticipándose a las previsiones meteorológicas adversas.

"Ha faltado voluntad política y una mínima capacidad de gestión", denunció Sánchez, asegurando que esta actitud podría dejar sin opciones a muchas pedanías y perjudicar a cientos de niños y niñas que esperan con ilusión la llegada de los Reyes Magos.

La defensa municipal con datos

Frente a estas acusaciones, el edil de Pedanías y Vertebración Territorial, Marco Antonio Fernández, salió al paso con cifras contundentes. Según el concejal, el 95% de las pedanías de Murcia mantienen sus actos de Reyes durante estos días, con un total de 44 cabalgatas y más de 750 actividades programadas.

"Lejos de cancelar, la mayoría de los actos se han mantenido, reprogramado o trasladado para garantizar la seguridad sin renunciar a la ilusión de los más pequeños", argumentó Fernández. El edil precisó que únicamente dos desfiles han sido suspendidos definitivamente, mientras que el resto se celebran sin cambios o han adaptado su formato a las circunstancias climatológicas.

El dilema entre seguridad y tradición

La situación pone de manifiesto el clásico dilema entre la seguridad ciudadana y el mantenimiento de las tradiciones. Las autoridades locales deben valorar múltiples factores: las ráfagas de viento, la posibilidad de lluvia intensa, la seguridad de los participantes y del público asistente, así como la complejidad logística de un evento que moviliza a cientos de personas.

La borrasca Francis no es un fenómeno menor. Los meteorólogos advierten de condiciones adversas que podrían comprometer la integridad de las estructuras del desfile y el bienestar de los asistentes, especialmente de los niños.

Impacto económico y social

Más allá de la ilusión infantil, la cabalgata de Reyes representa un importante impacto económico para la ciudad. Comerciantes, hosteleros y empresas de animación ven en esta fecha uno de los momentos álgidos de la temporada. Una cancelación last minute supondría pérdidas significativas y afectaría a la programación de actividades de toda la jornada festiva.

Además, la decisión del Ayuntamiento sobre la devolución de las sillas muestra una preocupación por los ciudadanos que han adquirido entradas, aunque también plantea interrogantes sobre la capacidad de reacción del sistema de reembolsos.

Perspectivas para el lunes

A medida que avanza la mañana del lunes, todos los ojos estarán puestos en el comunicado oficial del Ayuntamiento. La decisión, que se espera a las 10:00 horas, determinará si las calles de Murcia se llenan de magia o si, por el contrario, los Reyes Magos deberán conformarse con la visita institucional del mediodía.

Mientras tanto, las familias murcianas consultan frenéticamente sus teléfonos y las redes sociales en busca de actualizaciones. Los pequeños, desconocedores de la complejidad de la situación, continúan con su ilusión intacta, esperando que Melchor, Gaspar y Baltasar puedan cumplir con su cita anual.

Una polémica recurrente

Este no es el primer año que el tiempo meteorológico amenaza las cabalgatas de Reyes en la región. Sin embargo, la polémica sobre la gestión municipal y la coordinación con las pedanías parece haber alcanzado un nuevo punto de tensión. La oposición ve en esta situación una oportunidad para cuestionar la capacidad de liderazgo del equipo de gobierno, mientras que el ejecutivo defiende su actuación basándose en datos de participación y seguridad.

La clave, según expertos en gestión de eventos, estaría en una planificación más flexible que permita adaptaciones rápidas sin comprometer la calidad del espectáculo. La creación de protocolos claros para situaciones de emergencia meteorológica podría evitar parte de la controversia que año tras año rodea a estas fechas.

El valor de la tradición adaptada

Más allá de la polémica, lo cierto es que la celebración de Reyes en Murcia demuestra una capacidad de adaptación notable. Desde las pedanías que han adelantado o reprogramado sus eventos, hasta las instituciones que mantienen la esencia de la festividad incluso en formato reducido, la comunidad murciana muestra su compromiso con una tradición que trasciende las adversidades.

La visita de los Reyes a hospitales y orfanatos, la recepción institucional y la posible cabalgata central forman un triángulo de actividades que buscan preservar la magia de la festividad en todos los ámbitos posibles.

Conclusiones

A las puertas de la Epifanía, Murcia enfrenta un reto que combina gestión pública, seguridad ciudadana y tradición cultural. La decisión que tome el Ayuntamiento este lunes a las diez de la mañana no solo determinará el desarrollo de una jornada festiva, sino que también marcará el tono de las relaciones políticas en la ciudad durante los próximos meses.

Mientras tanto, la ciudadanía espera con expectación, con la esperanza de que la magia de los Reyes Magos pueda vencer, una vez más, a las inclemencias del tiempo. La ilusión de los niños, el esfuerzo de los organizadores y la paciencia de las familias conforman el auténtico espíritu de una festividad que, más allá de los desfiles, celebra la generosidad y la esperanza.

Referencias

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