El Barça ficha a Hamza Abdelkarim, primer egipcio de su historia

El delantero de 18 años llega cedido desde el Al-Ahly para reforzar el Barça Atlètic, que sufre una crisis de lesiones en ataque

El FC Barcelona ha cerrado su primera incorporación del año con un fichaje que combina futuro, oportunidad de mercado y un componente histórico. Se trata de Hamza Abdelkarim, un joven delantero egipcio que se convertirá en el primer futbolista de su país en vestir la elástica azulgrana. El acuerdo, que ya está totalmente cerrado a falta de los trámites burocráticos finales, sitúa al canterano del Al-Ahly en la órbita del filial barcelonista con miras a un proyecto deportivo ambicioso.

El jugador, que celebra su decimoctavo cumpleaños este primero de enero, aterrizará en Barcelona en los próximos días para incorporarse a las filas del Barça Atlètic. La operación se ha configurado como una cesión temporal que se prolongará hasta el próximo mes de junio, con una opción de compra que el club catalán podrá ejecutar por un importe de 1,5 millones de euros, cantidad que podría incrementarse en función de variables relacionadas con su rendimiento deportivo. Además, el conjunto egipcio se reservaría el 15% de los derechos de una futura venta del futbolista.

Las negociaciones entre ambas entidades han sido intensas y se han prolongado durante varias semanas. Inicialmente, las posturas distaban considerablemente, pero la voluntad del futbolista por hacer realidad su sueño de jugar en el Barça ha sido determinante para desbloquear la situación. Según fuentes cercanas al proceso, Hamza dejó claro al Al-Ahly que su único destino deseado era Barcelona, lo que aceleró las conversaciones y llevó al club azulgrana a mejorar su oferta inicial hasta alcanzar un punto de entendimiento satisfactorio para todas las partes.

Un hito para el fútbol egipcio

La llegada de Abdelkarim representa un momento trascendental para el fútbol de Egipto. Nunca antes un jugador formado en las canteras del país del Nilo había tenido la oportunidad de formar parte del proyecto deportivo del Barcelona. Este detalle convierte su fichaje en un acontecimiento de especial relevancia, no solo para el club catalán, sino para todo un país que seguirá con expectación la evolución de su joven promesa en una de las instituciones más prestigiosas del fútbol mundial.

El delantero, que ya ha debutado con el primer equipo del Al-Ahly a pesar de su corta edad, aterriza en Barcelona con la intención de continuar su proceso de formación en una de las mejores canteras del planeta. Su adaptación al fútbol europeo será clave para determinar su proyección futura, aunque las primeras sensaciones apuntan a que el club confía en su potencial a largo plazo, dado que la operación incluye una opción de compra que podría convertirse en obligatoria si se cumplen determinados objetivos deportivos.

Refuerzo urgente para el filial

Más allá del componente simbólico, la incorporación de Hamza responde a una necesidad deportiva inmediata del Barça Atlètic. El equipo dirigido por Rafa Márquez atraviesa por una situación crítica en la línea ofensiva debido a una plaga de lesiones que ha diezmado sus opciones de ataque. La baja más sensible es la de Víctor Barberá, máximo goleador del filial, que estará inactivo como mínimo hasta marzo. A esta ausencia se suman las de otros futbolistas clave como Gistau y Ureña, además de los extremos Ibrahim Diarra y Sama Nomokohan.

Esta crisis de efectivos ha obligado a la dirección deportiva, liderada por Deco, a buscar soluciones rápidas en el mercado. La opción de Hamza Abdelkarim encaja perfectamente en la filosofía del club: un jugador joven con margen de mejora, un coste económico contenido y la posibilidad de revertir la situación deportiva del filial a corto plazo. La idea es que el egipcio pueda aportar gol y desequilibrio desde su llegada, ayudando al equipo a mantenerse en la zona alta de la clasificación de Primera RFEF.

Trayectoria y características

A pesar de su juventud, Hamza ya ha dejado entrever su calidad en el fútbol profesional. Con tan solo 17 años, el delantero logró debutar con el primer equipo del Al-Ahly, uno de los clubes más poderosos de África, y ha disputado un total de cuatro encuentros oficiales: tres en la competición doméstica y uno en la CAF Champions League, el máximo torneo continental a nivel de clubes en el continente africano.

Su condición de internacional con la selección sub-17 de Egipto avala su proyección y su capacidad para competir al más alto nivel en su categoría de edad. Se trata de un futbolista con buena técnica, capacidad goleadora y un físico privilegiado para su edad, cualidades que el Barcelona espera pulir en su proceso de formación en la Ciudad Deportiva de Sant Joan Despí.

El modelo de incorporación recuerda a otros fichajes recientes del club, como el de Roony Bardghji, el joven talento danés que llegó el pasado verano con una proyección similar. La apuesta es clara: detectar talento joven a coste asequible, ofrecerle un escaparate de primer nivel para su desarrollo y, eventualmente, contar con un activo deportivo y económico para el futuro.

Los próximos pasos

Aunque inicialmente se barajaba el lunes 5 de enero como fecha de llegada, fuentes consultadas por este medio indican que el día exacto del viaje aún no está confirmado. Antes de que Hamza ponga pie en Barcelona, ambos clubes deben formalizar el intercambio de documentación y contratos, un proceso que está en su fase final pero que requiere de los trámites administrativos habituales en este tipo de operaciones internacionales.

Una vez superado este paso, el futbolista se someterá a las pruebas médicas de rigor y se incorporará a los entrenamientos del Barça Atlètic con el objetivo de estar disponible lo antes posible para Rafa Márquez. La prioridad es que se adapte rápidamente al estilo de juego del filial y que pueda empezar a sumar minutos en competición oficial, algo que el equipo necesita con urgencia dados los problemas de efectivos en ataque.

La operación, en definitiva, supone un triple éxito para la dirección deportiva azulgrana: resuelve una necesidad inmediata del filial, abre una nueva vía de captación de talento en un mercado emergente como el egipcio y añade un activo de futuro a la cartera del club con un riesgo económico contenido. Si Hamza Abdelkarim cumple las expectativas, el Barcelona habrá dado otro golpe de efecto en su política de fichajes inteligentes, demostrando una vez más que la cantera no solo se cultiva desde dentro, sino que también se puede nutrir con talento externo que encaje con los valores y la filosofía del club.

El fútbol egipcio, por su parte, celebra que uno de sus jóvenes valores tenga la oportunidad de dar el salto a Europa de la mano de una entidad de la talla del Barcelona. Será una prueba de fuego para Hamza, pero también una oportunidad única de demostrar que el talento de su país puede competir con éxito en las grandes ligas del continente. La expectación es máxima, y los ojos de todo Egipto estarán pendientes de la evolución de su nuevo embajador en el corazón del fútbol europeo.

Referencias

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