Tensión en el Real Madrid por la reforma de Florentino y el nuevo CEO

La creación de un holding y la entrada de inversores privados genera inquietud en la cúpula del club blanco mientras se debate el futuro deportivo y corporativo

El Real Madrid ha mostrado una fachada de total unidad en sus últimas confrontaciones públicas contra los principales estamentos del fútbol mundial. Las críticas a la UEFA por la gestión del negocio del balompié, los reproches a LaLiga por cuestiones de calendario y arbitraje, y el distanciamiento con el FC Barcelona por el caso Negreira dibujan un panorama de cohesión total en la cúpula del club blanco. Sin embargo, esta imagen exterior contrasta de forma marcada con una realidad interna cada vez más compleja y llena de tensiones en las oficinas del Santiago Bernabéu.

Según han trasladado a este medio diversas fuentes próximas a la dirección del club, la reforma estructural anunciada por Florentino Pérez en la última asamblea general de compromisarios ha instalado un clima de inquietud latente entre parte de la directiva. El presidente, que cumplió 78 años en marzo, quiere abrir el capital del club a inversores privados mediante la creación de un holding mercantil que aglutine todas las filiales del conglomerado madridista. Este movimiento, pionero en el fútbol español, implicaría también la designación de un cargo ejecutivo equivalente a un consejero delegado (CEO), una figura inédita en la estructura actual del club.

La proximidad de grandes decisiones por parte del máximo mandatario supera en profundidad a la ofensiva mediática lanzada contra su antiguo aliado en la Superliga, Joan Laporta. Pérez considera esta transformación societaria ineludible para garantizar la competitividad futura del Real Madrid en un panorama donde el fútbol se convierte cada vez más en un activo de inversión global. El modelo de club propiedad de sus socios, vigente desde 1902, necesita adaptarse a las nuevas realidades del mercado sin perder su esencia, un equilibrio que genera más dudas que certezas entre los miembros de la junta.

El organigrama del club ya se encuentra en plena reconfiguración, con incógnitas que alcanzan incluso al ámbito deportivo. La continuidad de Xabi Alonso como entrenador del primer equipo se ha convertido en uno de los temas que más divide aguas internamente. El técnico donostiarra, que ha conseguido devolver la ilusión al madridismo con un juego ofensivo y resultados positivos, no tiene su futuro asegurado más allá de la presente temporada. Algunas voces dentro de la cúpula interpretan que el debate sobre su permanencia es un síntoma de la complejidad de las operaciones que Pérez pretende acometer.

El presidente, todavía muy consciente de lo que ocurrió en su primer mandato que acabó en 2006 con su dimisión, estaría dispuesto a asumir directamente decisiones drásticas sobre el área deportiva si considera que interfieren con la hoja de ruta institucional y financiera. Aquella experiencia, donde las decisiones técnicas y la falta de títulos precipitaron su salida, marca profundamente su gestión actual. Por eso, la posible designación de un CEO con perfil empresarial, ajeno al mundo del balompié, podría servir como cortafuegos entre lo deportivo y lo económico, evitando que los vaivenes del banquillo afecten a la estabilidad corporativa.

El calendario de implementación de esta reforma ha generado su propia controversia. Inicialmente prevista para finales de 2024, la asamblea extraordinaria de compromisarios que debe aprobar el referéndum societario ha sido aplazada a 2026. No obstante, fuentes conocedoras del proceso indican que se pretende encarrilar la votación durante el primer trimestre de 2025, tras sucesivos vaivenes en la planificación. La actualidad deportiva, lejos de condicionar el horizonte final, podría marcar los ritmos de ejecución. Un buen rendimiento en la Champions League o la Liga podría acelerar los plazos, mientras que una crisis deportiva los ralentizaría.

En los círculos más financieros del club cobra fuerza la hipótesis de que el futuro CEO podría proceder del sector corporativo o financiero, sin vinculación previa con el deporte. Nombres como el de José Ángel Sánchez, actual director general, han sonado como posibles candidatos, pero también se barajan ejecutivos externos. Esta decisión marcaría un punto de inflexión en la historia del Real Madrid, separando definitivamente la gestión empresarial de la deportiva, siguiendo el modelo de otros gigantes europeos como el Bayern Múnich o el Manchester United.

La tensión interna se acentúa por la necesidad de encajar el menor desgaste posible en una directiva donde conviven generaciones con visiones distintas del futuro. Los más veteranos, fieles al modelo societario tradicional, miran con recelo la entrada de capital privado. Los más jóvenes, conscientes de la necesidad de competir con los fondos soberanos de Arabia Saudita o Qatar, abogan por una modernización urgente. En este equilibrio de poder, el papel del CEO será fundamental para articular un discurso común.

La estrategia de Pérez no se entiende sin el contexto de la Superliga, proyecto que mantiene vivo pese al rechazo inicial. La creación de una estructura corporativa más sólida fortalecería la posición del Real Madrid en futuras negociaciones con competidores y partners. Un CEO con experiencia en operaciones corporativas complejas sería clave para relanzar esta iniciativa, que requiere de una gestión profesionalizada para convencer a otros clubes y a las autoridades.

El pulso interno por el nuevo cargo ejecutivo se desarrolla mientras Pérez ultima los detalles de su legado. La transformación del club más laureado del planeta entra en su fase más compleja, donde las decisiones corporativas y deportivas se entrelazan de forma inseparable. El futuro del Real Madrid se juega no solo en los terrenos de juego, sino en las salas de juntas del Bernabéu, donde se dibuja el modelo que regirá al club durante las próximas décadas.

Referencias

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