El reconocido intérprete asturiano Javier Gutiérrez protagonizó uno de los momentos más destacados del primer Col·lapse del año 2026 en TV3. Nada más comenzar la conversación con el presentador Jordi Gonzàlez, el actor quiso iniciar su intervención con un gesto de cortesía que no pasó desapercibido: una sincera disculpa por no poder expresarse en catalán ante los espectadores del canal autonómico catalán.
Antes de responder a la primera pregunta, que versaba sobre si la cultura constituye el mejor refugio ante la adversidad, Gutiérrez interrumpió el curso habitual de la entrevista para dirigirse directamente al conductor del espacio y a la audiencia. "Quiero pedir disculpas por no hablar en catalán", manifestó con evidente sinceridad. Esta declaración inicial marcó el tono de una entrevista en la que el actor dejó claro su profundo respeto y admiración por el territorio catalán.
El galardonado con dos estatuillas Goya por sus memorables interpretaciones en "La isla mínima" (2015) y "El autor" (2017) no dudó en calificarse a sí mismo como "gran amante de Cataluña y seguidor del Barça desde pequeño". Esta declaración de intenciones refleja una vinculación sentimental con la región que trasciende lo profesional. "Espero que haya una próxima ocasión y podamos realizarla en... hablar en catalán, aunque sea un poquito", añadió con humildad, mostrando su deseo de integrarse lingüísticamente en un futuro.
Jordi Gonzàlez, por su parte, recibió estas palabras con evidente agrado, mostrándose "encantado" con la propuesta. Curiosamente, a lo largo de toda la entrevista, el presentador no realizó ninguna tentativa de formular las preguntas en la lengua catalana, manteniendo el castellano como vehículo comunicativo, lo que contrastó con el deseo expresado por el actor.
Durante la conversación, Gutiérrez rememoró con especial cariño su primer contacto con Barcelona, una experiencia que le marcó profundamente. El actor describió cómo deambuló por el barrio del Raval, un recorrido que le resultó particularmente significativo porque allí se ubicaba la oficina de Pepe Carvallo, el icónico detective privado protagonista de una célebre serie de novelas y relatos de ficción creados por Manuel Vázquez Montalbán. Durante su adolescencia, el actor devoró estas obras literarias, lo que convirtió ese paseo en una especie de peregrinaje cultural.
La experiencia gastronómica también formó parte de ese viaje inaugural. El actor visitó Casa Leopoldo, el histórico restaurante ubicado en Ciutat Vella, un establecimiento que le transportó a "un lugar mágico" en sus propias palabras. Estos recuerdos personales ilustran la conexión emocional que Gutiérrez mantiene con la capital catalana, más allá de su faceta pública.
La entrevista también sirvió como plataforma para la promoción de su último trabajo cinematográfico, "Rondallas", dirigida por Daniel Sánchez Arévalo. En este contexto, el actor desarrolló una reflexión profunda sobre el papel de la cultura en la sociedad contemporánea. "La cultura es un refugio excepcional", afirmó tajantemente, posicionando este ámbito junto a la educación y la sanidad como "prioritarios y fundamentales" para cualquier comunidad.
Gutiérrez enfatizó que esta película en particular "necesita la cultura como refugio para sobreponerse a esta tragedia", en referencia a los temas que aborda el filme. El actor lamentó que, tras la pandemia, la sociedad se haya vuelto "más insolidaria", perdiendo parte del espíritu comunitario que caracterizó los momentos más duros de la crisis sanitaria. "Es una película humanista en la cual prevalece el sentido común y se da muchísima importancia al espíritu de comunidad, donde todos juntos logran sobreponerse a la tragedia", describió.
Sin embargo, cuando se le preguntó por la obra que más ha marcado su trayectoria profesional, Gutiérrez no dudó en señalar "Campeones", la aclamada película donde encarnó a un entrenador de baloncesto de un equipo formado por personas con discapacidad intelectual. "Es la película de mi vida", aseguró con rotundidad, dejando claro que esta obra trasciende cualquier otro proyecto en su filmografía.
La razón de este especial cariño por "Campeones" reside en su vida personal. El actor compartió que su hijo mayor tiene una discapacidad, una circunstancia que transformó su percepción del proyecto. "Habría tenido una deuda con el cine si no la hubiera hecho", confesó, revelando la dimensión íntima que le aportó a su interpretación. Esta revelación añade una capa de autenticidad a su compromiso con la representación de la discapacidad en el séptimo arte.
El intérprete también celebró los avances sociales en este ámbito. A lo largo de los años, "se ha logrado una política de inclusión y visibilidad de las personas con alguna discapacidad que, hasta hace muy poco, no existían", destacó. Gutiérrez recordó que no hace mucho tiempo, términos como "subnormal" o "deficiente" formaban parte del vocabulario cotidiano, palabras que ahora considera "desterradas en casi toda la sociedad". Esta evolución lingüística y social refleja, según su perspectiva, un progreso hacia una comunidad más empática y consciente.
La entrevista concluyó con el actor reafirmando su deseo de volver a TV3 en un futuro, esta vez con la capacidad de expresarse en catalán. Su disculpa inicial, lejos de ser un mero gesto protocolario, se reveló como una genuina manifestación de respeto hacia la cultura y la lengua del territorio que tanto admira. El gesto de Javier Gutiérrez no solo humanizó su figura pública, sino que también abrió un diálogo sobre la importancia de la integración lingüística y cultural en los medios de comunicación autonómicos.