Los Boston Celtics sufrieron un revés inesperado en la cancha de los Indiana Pacers que desató una fuerte controversia en el seno de la franquicia. La derrota por 98-96 en el Gainbridge Fieldhouse no solo supuso un golpe para el orgullo del actual campeón, sino que dejó un regusto amargo por una decisión arbitral en el tramo final que el cuerpo técnico consideró determinante y, sobre todo, injusta.
El duelo presentaba un escenario aparentemente favorable para los visitantes. Los Pacers atraviesan una temporada complicada, con un balance de victorias que apenas supera el dígito único, lo que convertía este compromiso en una oportunidad propicia para los Celtics de reafirmar su dominio. Sin embargo, el baloncesto suele guardar sorpresas y la noche de Indiana terminó por confirmar este axioma.
El desenlace del encuentro se definió en una posesión controvertida que el entrenador Joe Mazzulla no dudó en cuestionar abiertamente. La jugada en cuestión se produjo cuando el marcador reflejaba la máxima tensión. Pascal Siakam, alero estrella de los Pacers, ejecutó una pantalla sobre Derrick White que el banquillo de Boston calificó de pantalla ilegal. En esa acción, Siakam se encontraba claramente en movimiento cuando estableció el contacto con el defensor, un detalle que, según el reglamento, debería haber sido sancionado como falta ofensiva.
La secuencia se desarrolló de la siguiente manera: Siakam bloqueó a White para permitir el penetración de Andrew Nembhard, recibió el esférico y, desde la zona perimetral, lanzó un disparo que encontró el aro. La canasta, que resultó decisiva, dejó a los Celtics con las manos vacías después de haber remontado una desventaja en los minutos finales.
La reacción de Mazzulla en rueda de prensa fue elocuente por su brevedad y contundencia. Ante las repetidas preguntas de los periodistas, el técnico se limitó a responder con dos palabras: "pantalla ilegal". Este mensaje, repetido como un mantra, reflejaba la frustración de todo un equipo que veía escapar una victoria que consideraba merecida.
El contexto de la remontada celtics hacía aún más dolorosa la derrota. A falta de dos minutos para el final, los jugadores de Boston habían demostrado una capacidad de resiliencia notable. Payton Pritchard, que terminó como máximo anotador de su equipo con 23 puntos, anotó un triple crucial. Derrick White, precisamente el afectado por la polémica pantalla, aportó una canasta que forzó la igualdad. El equipo había hecho los deberes en defensa y ataque para colocarse en posición de cerrar el partido con opciones de victoria.
La ausencia de Jaylen Brown, una de las figuras principales del roster, complicó aún más las cosas para los visitantes. Sin embargo, la plantilla demostró carácter hasta que la jugada polémica truncó sus aspiraciones.
En el bando de los Pacers, la victoria supuso un respiro para una afición que no acaba de entender el declive del equipo desde la lesión de Tyrese Haliburton. La estrella base sufrió una grave lesión de Aquiles en las Finales, y su ausencia se ha dejado notar en el rendimiento colectivo. El equipo se encuentra en la parte baja de la Conferencia Este, una zona que este año no despacha precisamente a los equipos más competitivos.
Curiosamente, el español Hugo González tuvo presencia en el parquet, aunque no participó en los instantes finales. El jugador disputó 15 minutos de juego y anotó uno de los dos intentos de campo que tuvo. Su presencia en la rotación de Mazzulla es constante, y en ocasiones anteriores ha sido utilizado precisamente para defender situaciones críticas en los últimos compases. En esta ocasión, no obstante, el técnico optó por otras opciones.
La defensa de Siakam durante el encuentro alternó entre momentos en los que fue cubierto por González y otros en los que el propio White asumió esa responsabilidad. La decisión de Indiana de colocar a Siakam en la acción final contra White, en lugar de contra Jordan Walsh, un defensor con mayor envergadura física, resultó ser una jugada maestra que acabó definiendo el resultado.
El debate sobre la legalidad de la pantalla se centra en un aspecto técnico concreto. El reglamento de la NBA es claro al respecto: un jugador que establece una pantalla no puede estar en movimiento cuando el contacto con el defensor es inevitable. En la repetición, Siakam parece desplazarse lateralmente en el momento del impacto con White, quien salió despedido por los aires. Para el cuerpo técnico de Boston, esta fue una falta ofensiva clarísima que los árbitros debieron señalar.
La posición de los oficiales, sin embargo, fue permitir la continuación de la jugada. Esta decisión, desde la perspectiva de los Celtics, transformó un posible ataque favorable para ellos en una derrota directa. El margen de error en la NBA es mínimo, y en ocasiones, un solo silbato puede cambiar el destino de un encuentro.
El resultado deja a los Celtics con una sensación de frustración doble. Por un lado, la derrota ante un rival teóricamente inferior en cuanto a balance actual. Por otro, la sensación de haber sido perjudicados por una decisión que consideran errónea. Este tipo de situaciones pueden marcar la dinámica de un equipo durante varias jornadas, especialmente cuando se trata de una franquicia con aspiraciones de contender por el título.
Para los Pacers, el triunfo representa un bálsamo en una temporada que se les está resistiendo. El equipo empezó dubitativo, se vino abajo en el marcador, pero mostró fortaleza mental al no descomponerse durante el descanso. Cuando los Celtics apretaron en el último cuarto, Indiana respondió con un juego vibrante y efectivo.
La polémica ha encendido las redes sociales y los programas de análisis deportivo. Los aficionados dividen opiniones entre quienes consideran que la pantalla fue legal y quienes apoyan la postura de Mazzulla. Lo cierto es que la jugada ha generado un debate que trasciende el propio resultado del partido.
El técnico de Boston, conocido por su perfil comedido en ruedas de prensa, rompió su habitual protocolo con esa respuesta repetitiva y directa. Algunos analistas interpretan esta actitud como una estrategia para presionar a la oficina central de árbitros de la NBA, mientras que otros ven una genuina explosión de frustración.
Lo que está claro es que los Celtics no olvidarán fácilmente esta noche en Indiana. La imagen de Siakam lanzando esa bomba a tablero, precedida de una pantalla cuestionada, quedará grabada en la memoria del equipo. La temporada es larga y hay tiempo para la revancha, pero las heridas de este tipo de derrotas suelen tardar en cicatrizar.
El calendario no da tregua y Boston deberá reenfocarse rápidamente en los siguientes compromisos. La capacidad de un equipo campeón para superar adversidades se mide precisamente en momentos como estos. Mazzulla tendrá el reto de canalizar la frustración de sus jugadores hacia una motivación positiva, lejos de la sensación de haber sido víctimas de un error arbitral.
Mientras tanto, en Indiana celebran una victoria que, más allá de la polémica, les permite soñar con revertir la tendencia negativa de la campaña. El baloncesto, al fin y al cabo, es un deporte de detalles y este fin de semana los detalles jugaron a favor de los Pacers.