La ciudad de París vivió una de las noches más inesperadas de su historia futbolística reciente cuando el París FC derrotó por 0-1 al todopoderoso PSG en los dieciseisavos de final de la Copa de Francia. El encuentro, disputado en el mítico Parque de los Príncipes, dejó fuera de la competición al vigente campeón de seis títulos consecutivos, generando una de las mayores sorpresas de la temporada en el fútbol galo. El autor del tanto fue Ikoné, futbolista formado en las categorías inferiores del club parisino, quien silenció el estadio que le vio crecer con un gol que pasará a los anales del derbi capitalino.
El contexto previo al partido no podía ser más favorable para el conjunto de Luis Enrique. El técnico asturiano no dejaba de repetir en cada comparecencia mediática su deseo de seguir haciendo historia con el PSG tras conquistar el sextete de títulos nacionales. Este dominio absoluto del fútbol francés convertía al equipo parisino en el claro favorito para avanzar a la siguiente ronda de la competición copera. La importancia del duelo quedó patente en la alineación presentada por el entrenador, que desplegó un once de garantías con futbolistas de la talla de Vitinha, Fabián Ruiz, Kvaratskhelia y el joven portero Chevalier, quien debutaba en un partido oficial con la camiseta del PSG.
El planteamiento táctico de ambos equipos reflejó las diferencias de presupuesto y estatus. El París FC, consciente de su condición de inferioridad sobre el papel, optó por un sistema 4-5-1 muy replegado y disciplinado, basando sus opciones en la generosidad defensiva y la velocidad de sus contragolpes. La figura de Maxime López en la medular resultó fundamental para dar salida al balón con criterio, mientras que Gory se convirtió en la referencia ofensiva más peligrosa. Por su parte, el PSG intentó imponer su ritmo y calidad individual desde el inicio, controlando la posesión y buscando desbordar por las bandas.
Los primeros compases del encuentro dejaron claro que el duelo no sería un mero trámite para los locales. Fue precisamente el París FC quien creó la primera ocasión clara del partido mediante una transición rápida que finalizó Gory con un disparo cruzado que rozó el palo derecho de la meta defendida por Chevalier. La advertencia visitante obligó al PSG a reaccionar, y la respuesta no se hizo esperar. Vitinha, uno de los pilares del centro del campo parisino, probó fortuna con una volea desde la frontal del área que se elevó ligeramente por encima del larguero, mientras Kvaratskhelia intentaba crear peligro con sus desmarques por la izquierda.
El desarrollo de la primera mitad siguió un guion similar. El París FC se mostraba sólido en defensa, cerrando espacios y esperando su oportunidad para salir al contrataque con velocidad. Gory volvió a generar peligro con otro disparo que se marchó muy cerca de la madera, demostrando que el plan visitante tenía lógica y efectividad. No fue hasta el último cuarto de hora de la primera parte cuando el PSG comenzó a circular el balón con mayor velocidad y precisión, enlazando varias jugadas de ataque que obligaron al guardameta Nkambadio a intervenir por primera vez con verdadero peligro. El portero del París FC respondió con seguridad, manteniendo su portería a cero antes del descanso.
La reanudación del encuentro trajo consigo un dominio territorial más evidente del PSG, pero también expuso las dificultades del equipo de Luis Enrique para crear ocasiones claras. Los errores en la salida de balón del París FC en los primeros minutos del segundo acto casi le costaron caros, pero la falta de acierto en el último pase y la buena organización defensiva evitaron que el marcador se moviera. La primera gran ocasión del conjunto parisino llegó pasada la hora de juego, cuando una jugada individual de Zaïre-Emery terminó con un disparo raso que Nkambadio desvió con una excelente intervención de pies.
Consciente de la necesidad de desnivelar el encuentro, Luis Enrique movió el banquillo. Las entradas de Nuno Mendes, Doué y el goleador Dembélé dieron un nuevo impulso al ataque del PSG. El equipo comenzó a circular el balón con mayor intensidad, creando superioridad en las bandas y generando ocasiones claras. Barcola y Ousmane Dembélé dispusieron cada uno de un mano a mano ante Nkambadio, pero ambos fallaron en la definición, mostrando una falta de acierto inusual en los delanteros de elite.
Estos fallos resultaron fatales. En la primera aproximación seria del París FC en la segunda mitad, Ikoné, que había entrado como sustituto, recibió un pase en profundidad y definió con frialdad ante Chevalier, colocando el balón junto al palo izquierdo. El gol, anotado en el minuto 73, silenció el Parque de los Príncipes y puso al PSG contra las cuerdas. El tanto del exjugador formado en la cantera parisina adquirió un valor simbólico especial, demostrando que el fútbol siempre guarda capítulos de redención para los que se mantienen firmes en sus convicciones.
Los últimos quince minutos fueron un asedio constante del PSG sobre la meta de Nkambadio. El equipo de Luis Enrique se volcó al ataque con desesperación, pero se encontró con un muro defensivo bien organizado y con un portero inspirado. La presión generó ocasiones claras, como un centro-chut de Zaïre-Emery que impactó en el larguero en el minuto 87, pero la fortuna ya no sonreía a los locales. Doué cabeceó fuera un balón en el área pequeña cuando parecía más fácil marcar, y Nkambadio volvió a brillar con una nueva parada ante un disparo de Vitinha desde la frontal.
El pitido final confirmó una de las eliminaciones más sonadas de la historia reciente de la Copa de Francia. El París FC, un club modesto comparado con el gigante qatarí, demostró que en el fútbol la organización, la disciplina táctica y la fe en las posibilidades propias pueden superar cualquier diferencia presupuestaria. La eliminación del PSG pone fin a su aspiración de conquistar el séptimo título consecutivo en competiciones nacionales y deja un regusto amargo en una temporada que había comenzado con la euforia del sextete.
El derbi parisino, que no se veía en competición oficial desde hace casi cinco décadas, ha vuelto con fuerza este curso. Si en la Ligue 1 el PSG se impuso con solvencia, la Copa de Francia ha sido el escenario de la revancha histórica del París FC. Por lo menos por una noche, el equipo de la capital francesa que milita en la segunda división del fútbol galo ha demostrado que también puede mandar en París, escribiendo una página inolvidable en su historia y dejando una lección valiosa: en el fútbol, nunca está todo dicho hasta que suena el pitido final.