El Ramón Sánchez-Pizjuán volvió a ser testigo de una historia demasiado repetida esta temporada. El Sevilla FC sucumbió ante el RC Celta en un desenlace que, lejos de sorprender a los aficionados locales, se ajustó a la cruda dinámica que atraviesa el equipo: falta de acierto ofensivo, vulnerabilidad defensiva y un golpe final en los instantes decisivos que certifica la derrota.
El encuentro transcurrió con un guion ya conocido para los seguidores nervionenses. Las esperanzas de revertir la tendencia se desvanecieron cuando Rubén Vargas tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión, un contratiempo que mermó aún más las opciones ofensivas de un conjunto ya de por sí limitado en la creación de ocasiones claras. La ausencia del extremo dejó al descubierto la falta de alternativas en el ataque hispalense.
El momento culminante llegó en la recta final del partido. Una acción aislada dentro del área local, con Oso pisando a un rival, provocó que el colegiado señalara la pena máxima. La decisión, discutida por parte del vestuario sevillista, no alteró el resultado: el Celta transformó el lanzamiento y se llevó los tres puntos. La jugada resume a la perfección el estado de forma del Sevilla: un error individual en el peor momento posible condena al colectivo.
La grada, desesperada por la situación, dirigió sus frustraciones hacia uno de los futbolistas. Los cánticos de "Junior, muérete" resonaron en el estadio, evidenciando el malestar de una afición que ve cómo sus expectativas se desvanecen partido tras partido. La presión sobre los jugadores se ha convertido en una constante, y las reacciones del público reflejan el hartazgo que se respira en Nervión.
Valoraciones individuales
Orjan Nyland (portero): El guardameta noruego volvió a demostrar ser el único elemento capaz de elevar el nivel del equipo. Sus intervenciones, especialmente en las acciones más peligrosas del Celta, evitaron una derrota más abultada. Una vez más, se convirtió en el argumento más sólido de un conjunto que se tambalea.
Jesús Navas (lateral derecho): El capitán volvió a mostrar dificultades en la toma de decisiones defensivas. Varios desajustes en su marca propiciaron aproximaciones gallegas que pusieron en apuros a la zaga. Su compromiso no se discute, pero los errores tácticos se han convertido en una preocupación recurrente.
Sergio Ramos (defensa central): El camero tuvo una actuación correcta, atento a las escasas internadas del rival. Su experiencia se notó en la organización de la línea de atrás, aunque no pudo evitar el desenlace negativo.
Nemanja Gudelj (defensa central): El serbio tuvo poco trabajo ante un ataque rival que no generó excesivas situaciones de peligro. No obstante, su actuación careció de la contundencia necesaria para imponerse en los momentos clave.
Adrián Embarba (lateral izquierdo): El canterano fue, sin duda, la gran revelación del encuentro. Su despliegue por la banda izquierda, su entrega y calidad técnica han hecho olvidar rápidamente a Gabriel Suazo. Sus condiciones ilusionan de cara al futuro, aunque el error en la acción del penalti le resta brillantez a su actuación.
Djibril Sow (centrocampista): El suizo, pese a algunas imprecisiones en la salida de balón, no estuvo desacertado durante el desarrollo del encuentro. Se convirtió en una pieza importante en la medular, aunque su influencia no fue suficiente para dinamizar un ataque anémico.
Nemanja Gudelj (centrocampista): Repetido en la medular, el serbio volvió a ser uno de los encargados de sostener el centro del campo. Su labor fue discreta pero necesaria ante un rival que no presionó con intensidad.
Isco Alarcón (centrocampista): El malagueño, aunque catalano de adopción en el texto original, sigue siendo uno de los pocos capaces de aportar pausa y visión de juego. Su gestión del balón y su capacidad para asumir responsabilidades en la creación lo convierten en un referente en un equipo de mínimos.
Nacho Quintana (centrocampista ofensivo): El quinteño, desde su posición más adelantada, apenas pudo conectar con una delantera inoperante. Su influencia en el juego fue testimonial, limitado por la falta de movilidad de los hombres de ataque.
Isaac Romero (delantero): Otra actuación por debajo de lo esperado. Su falta de acierto y su escasa participación en el juego colectivo se han convertido en una constante que preocupa al cuerpo técnico.
Conclusiones
El Sevilla FC atraviesa por una crisis de identidad futbolística que se agrava con cada jornada. La incapacidad para generar ocasiones claras, sumada a los errores defensivos en momentos decisivos, configura un escenario complejo para Matías Almeyda. La lesión de Vargas, los cánticos en contra de los propios jugadores y la falta de reacción colectiva dibujan un panorama de máxima urgencia.
La salvación individual de Nyland y los destellos de calidad de Embarba no son suficientes para compensar las carencias colectivas. El equipo necesita una reestructuración táctica y mental si quiere revertir la tendencia antes de que la temporada se convierta en un calvario sin retorno. La afición, cada vez más desencantada, exige respuestas inmediatas y un cambio de actitud que, por ahora, no llega.