Raúl González Blanco, una de las figuras más emblemáticas del futbol español, ha valorado recientemente el presente y futuro de la selección nacional de cara al Mundial 2026. Sus palabras, recogidas por el diario As, han generado expectación por la autoridad que le confieren sus 102 internacionalidades y su condición de máximo goleador histórico de la Roja durante muchos años.
El exdelantero madrileño, que colgó las botas en 2015 y probó fortuna en los banquillos dirigiendo al Castilla hasta el verano pasado, ha querido matizar el rol que debe desempeñar Lamine Yamal en el combinado dirigido por Luis de la Fuente. A sus 17 años, el extremo del Barcelona ha irrumpido con fuerza en el panorama internacional, pero Raúl advierte de los riesgos de sobrecargarle de responsabilidades.
La presión sobre los hombros de un adolescente
En sus declaraciones, el mítico capitán blanco ha sido tajante: "Todos sabemos que va a ser un jugador importante, pero no va a ser el eje de la Selección". Esta afirmación busca contextualizar el desarrollo de Yamal dentro de un colectivo que, según Raúl, debe protegerle de las exigencias desmedidas.
El concepto de "eje" es fundamental aquí. No se trata de cuestionar el talento descomunal del joven, sino de reconocer que una selección campeona del mundo y de Europa no puede depender únicamente de un futbolista que aún no ha cumplido la mayoría de edad. Raúl enfatiza que "hay gente con más experiencia que le tiene que ayudar a ser protagonista y quitarle la presión de tener que salvar todos los partidos".
Esta reflexión cobra especial relevancia tras la lesión de Rodri Hernández, baluarte del centro del campo y pieza clave en el esquema de De la Fuente. La ausencia del mediocentro del Manchester City ha expuesto la necesidad de contar con una estructura sólida que no se resuma a individualidades, por brillantes que sean.
Una actuación "de otro nivel" en el Bernabéu
Raúl no duda en elogiar la calidad de Yamal, a quien vio en directo durante el último clásico disputado en el estadio Santiago Bernabéu. Su veredicto fue contundente: "Fue de otro nivel". Estas palabras, procedentes de alguien que durante décadas encandiló al madridismo con su olfato goleador, tienen un peso específico considerable.
Sin embargo, el exgoleador matiza que el camino hacia la excelencia es un proceso gradual: "Si da un buen rendimiento, nos ayudará a estar más cerca de cumplir el sueño de conquistar nuestro segundo Mundial". La condicional es importante: el rendimiento sostenido es la clave, no los destellos esporádicos.
El madrileño, que nunca pudo levantar un título con la selección senior pese a su dilatada carrera internacional (abandonó la Roja en 2006, justo antes del ciclo triunfal), sabe bien lo que significa la presión de un país entero sobre unos pocos hombres. Su experiencia le permite vislumbrar los peligros de convertir a Yamal en un mesías prematuro.
España, entre las grandes favoritas para 2026
Más allá de la figura individual de Lamine Yamal, Raúl González se muestra optimista respecto a las opciones de España en el próximo Mundial, que se celebrará en Canadá, México y Estados Unidos. "Por lo que está haciendo y por cómo se ha clasificado, claro que España está entre las favoritas", afirma con rotundidad.
La clasificación impecable de la Roja en el grupo de clasificación, con pleno de victorias y un fútbol vistoso que ha heredado la esencia del ciclo ganador, justifica este optimismo. No obstante, Raúl advierte de la competencia feroz: "aunque hay ocho o diez selecciones que aspiran al título".
Esta realista valoración del panorama internacional demuestra el conocimiento del exfutbolista sobre el estado del fútbol mundial. Naciones como Argentina, Francia, Brasil, Inglaterra o Alemania, entre otras, conforman un elenco de candidatos que dificultará el camino hacia la segunda estrella.
La fortaleza de un plantel profundo y equilibrado
Quizá el aspecto más alentador del análisis de Raúl González sea su énfasis en la calidad colectiva de la actual selección. El hecho de que el equipo mantenga su nivel pese a las bajas de jugadores clave revela la solidez de la estructura.
"Lo bueno es que, aunque falten titulares como Lamine, Rodri o Carvajal, el equipo mantiene buen juego y resultados", señala. Esta capacidad de suplir ausencias sin perder identidad es el sello de los grandes combinados nacionales.
Raúl profundiza en esta idea: "Tenemos dos o tres jugadores por puesto que aseguran un gran nivel". Esta profundidad de plantilla, que permite rotar sin merma de calidad, es precisamente una de las bazas con las que contaba España durante su etapa dorada y que ahora parece recuperar.
El exdelantero concluye con un mensaje optimista pero mesurado: "Hay que disfrutar de tener una selección de tanta calidad. Podemos ir a por el Mundial". No se trata de una promesa, sino de una constatación de que las condiciones objetivas existen para soñar con el título.
El legado de una leyenda como analista
Las reflexiones de Raúl González Blanco cobran especial relevancia por su trayectoria. Como máximo goleador histórico del Real Madrid hasta la llegada de Cristiano Ronaldo, y como referente de una generación que puso las bases para el éxito futuro, su voz representa la experiencia de quien ha vivido los altibajos del fútbol de élite.
Su carrera como entrenador, aunque aún en fase de desarrollo, le ha proporcionado una perspectiva adicional sobre la gestión de grupos y el manejo de talentos jóvenes. Desde que dejó el Castilla, su nombre ha sonado para diversos proyectos, lo que demuestra que su prestigio sigue intacto en el mundo del fútbol.
En definitiva, el mensaje de Raúl es claro: Lamine Yamal es una pieza excepcional, pero el rompecabezas de la selección española es mucho más complejo. La clave estará en conjugar su explosividad con la experiencia de veteranos, en protegerle de la presión mediática y en aprovechar la extraordinaria calidad de un plantel que, efectivamente, puede soñar con conquistar el Mundial 2026.