Los Globos de Oro 2025 dejaron una noche memorable para el séptimo arte, con dos producciones arrasando en las categorías principales y estableciendo el tono para el resto de la temporada de premios. La ceremonia, celebrada en el icónico hotel Beverly Hilton de Los Ángeles, coronó a Una batalla tras otra como la gran dominadora de la velada, mientras Hamnet se alzaba con los premios más prestigiosos del drama, creando un equilibrio fascinante entre la comedia ácida y el cine épico.
Paul Thomas Anderson consolidó su status como uno de los cineastas más importantes e influyentes de nuestra era. Su última obra, descrita por la crítica especializada como un ejercicio de cine furioso, atrevido y provocador, no defraudó las altísimas expectativas que había generado durante los meses previos a la ceremonia. La cinta se hizo con cuatro estatuillas doradas, un palmarés que incluye los galardones a mejor comedia, mejor guion y mejor director para el veterano realizador californiano, quien ya cuenta con múltiples reconocimientos a lo largo de su distinguida carrera.
El reconocimiento a la interpretación de Teyana Taylor como Perfidia, una revolucionaria que ya forma parte de la historia del cine contemporáneo, completó el éxito arrollador de la producción. Su papel secundario, descrito como brutal, conmovedor y transformador, le valió la estatuilla en una categoría muy competida donde se enfrentaba a actrices consagradas. La decisión de clasificar la película como comedia generó cierta controversia entre los analistas, dado su tono dramático y su profundidad narrativa, pero esto no restó ni un ápice de brillo a una noche histórica para Anderson y su equipo creativo.
En el frente dramático, Hamnet emergió como la rival indiscutible y la voz más poderosa de la noche. La película, que explora con delicadeza y fuerza la devastadora pérdida del hijo de William Shakespeare a los once años, conquistó el premio a mejor drama y la categoría de mejor actriz para la irlandesa Jessie Buckley. Su interpretación de Agnes, la esposa del Bardo, ha sido aclamada como una de las más poderosas y conmovedoras del año cinematográfico, estableciendo un nuevo estándar para roles dramáticos femeninos.
Detrás de este éxito sin precedentes se encuentra Chloé Zhao, la directora china que ya había cautivado al mundo entero con su obra maestra Nomadland. Su visión única, poética y visualmente deslumbrante del duelo y la creatividad en el siglo XVI convenció por unanimidad a los votantes de la Hollywood Foreign Press Association. Steven Spielberg, quien participó como productor ejecutivo del filme y cuya influencia en la industria es incuestionable, no dudó en elogiar públicamente su talento: "Sólo había una cineasta en todo el planeta que pudiera contar la historia de Agnes y Will, y de los espíritus de la tierra y del bosque. Y esa era la excepcional, extraordinaria y brillante Chloé Zhao".
La competencia internacional tuvo un claro sabor brasileño durante la velada. El agente secreto se llevó el premio a mejor película extranjera, superando a la candidata española Sirat que partía como una de las favoritas. Además, Wagner Moura obtuvo el reconocimiento a mejor actor de drama por su poderosa y visceral interpretación, consolidando así el éxito rotundo de la producción sudamericana en una ceremonia tradicionalmente dominada por cintas europeas y asiáticas.
El thriller de terror Sinners, dirigido por Ryan Coogler, también dejó su marca indeleble con dos galardones importantes. La cinta se hizo con el premio a mejor desempeño en taquilla, una categoría de nueva creación que busca incentivar y celebrar la asistencia masiva a las salas cinematográficas en la era del streaming dominante. Este reconocimiento subraya el compromiso renovado de la industria con la experiencia comunal y colectiva del cine, un tema recurrente durante toda la noche.
Una de las sorpresas más comentadas de la noche llegó de la mano de Stellan Skarsgard. El veterano actor sueco, a sus 74 años, se impuso al favorito Sean Penn en la categoría de mejor actor secundario gracias a su sutil y poderoso trabajo en Valor sentimental. Durante sus segundos de gloria, Skarsgard aprovechó para lanzar un mensaje conmovedor y urgente sobre la importancia de preservar las salas de cine tradicionales, calificando la experiencia comunal como "una especie en extinción" que debe protegerse y valorarse antes de que desaparezca por completo.
En la categoría de comedia, Rose Byrne proporcionó uno de los momentos más emotivos y sorprendentes de la gala. La actriz australiana se alzó con el premio a mejor actriz de comedia por Si pudiera, te daría una patada, superando a competidoras de renombre internacional como Emma Stone por Bugonia, Chase Infiniti por Una batalla tras otra o Cynthia Erivo por Wicked II. Byrne, quien ya había sido reconocida con el Oso de Plata por su trabajo en el Festival de Berlín, interpreta a Linda, una terapeuta y madre abrumada que enfrenta desafíos personales mientras ayuda a otros, un rol que resonó profundamente con los votantes.
La ceremonia, celebrada en el icónico hotel Beverly Hilton de Los Ángeles, reflejó con claridad las tensiones y evoluciones del cine contemporáneo. Por un lado, el dominio absoluto de cineastas establecidos y consagrados como Anderson; por otro, la irrupción de voces frescas, diversas y necesarias como la de Zhao. La industria parece encontrar finalmente un equilibrio saludable entre el cine de autor más exigente y las producciones con mayor alcance comercial y popular.
Los discursos de la noche destacaron por su compromiso explícito con la preservación de la cultura cinematográfica tradicional. Tanto Skarsgard como otros ganadores hicieron referencia directa a la necesidad de apoyar las salas de cine frente a la creciente competencia de las plataformas digitales y el consumo doméstico. Este mensaje resonó especialmente en una gala que, paradójicamente, celebra el éxito tanto de películas independientes de bajo presupuesto como de blockbusters de masiva audiencia.
El éxito simultáneo de Una batalla tras otra y Hamnet simboliza dos enfoques distintos pero igualmente válidos y necesarios del cine actual. Mientras Anderson explora la complejidad humana con su estilo inconfundible, irónico y crítico, Zhao se sumerge en la historia universal para extraer emociones primarias y conectar con el público en un nivel más profundo. Ambas películas, a pesar de sus diferencias estilísticas y temáticas, comparten un compromiso irrestricto con la excelencia narrativa y la profundidad artística sin concesiones.
La presencia destacada de producciones internacionales como El agente secreto y Sirat demuestra la creciente globalización y diversificación de la industria del entretenimiento global. Los Globos de Oro, tradicionalmente centrados en Hollywood y el star system estadounidense, están ampliando su mirada y sus criterios para reconocer talento auténtico de todo el mundo, una tendencia que refleja los cambios profundos en los hábitos de consumo del público actual.
Con estas victorias contundentes, la carrera hacia los Óscar toma forma y dirección. Una batalla tras otra y Hamnet se posicionan automáticamente como las principales contendientes para los premios de la Academia, aunque la temporada aún tiene muchas sorpresas y estrenos importantes por desvelar. Lo que está absolutamente claro es que el cine, en todas sus formas y manifestaciones, continúa siendo una fuerza cultural poderosa, capaz de generar conversación, emoción y, sobre todo, conexión humana en un momento de fragmentación mediática sin precedentes.