Brian May, el mítico guitarrista de Queen, ha comenzado el año 2026 con un sentimiento de desasosiego que contrasta con el mensaje esperanzador que compartió apenas unos días antes. A través de sus redes sociales, el músico británico había animado a sus seguidores a buscar nuevas oportunidades y desafíos, pero una entrevista reciente revela la profunda preocupación que le genera el estado actual del mundo.
En su publicación del 1 de enero, May expresó que el futuro seguía estando ahí, esperando a ser descubierto. Sin embargo, apenas doce días después, sus palabras reflejan un pesimismo comprensible ante los acontecimientos globales. En declaraciones a Radio Times, recogidas por Louder Sound, el astrofísico y artista confiesa abiertamente: 'Me siento desanimado con respecto al mundo de los humanos'.
La crudeza de sus reflexiones no deja lugar a dudas. May admite que estas cuestiones le quitan el sueño por las noches, mencionando específicamente la crueldad, la ignorancia, las mentiras y la reescritura de la historia como algunos de los elementos que más le afectan. Para un artista que ha dedicado su vida a la creación y la belleza, esta constatación resulta particularmente dolorosa.
El guitarrista establece una conexión directa entre el arte y la empatía humana: 'Creo que comprender y amar el arte y la música hace imposible ser el tipo de persona que quiere salir y ser cruel con los demás'. Esta frase resume su filosofía de vida, donde la sensibilidad artística se convierte en un antídoto contra la insensibilidad social.
May no se queda en la superficie de los problemas. El músico profundiza en lo que considera una de las enfermedades sociales más graves de nuestro tiempo: la pérdida de capacidad para debatir con respeto. Según su percepción, la sociedad actual sufre una polarización terrible que impide el diálogo constructivo y alimenta el conflicto constante.
La pregunta retórica que lanza el artista —'¿Por qué querríamos añadir más sufrimiento?'— resuena con especial intensidad en un contexto donde las tensiones internacionales, la violencia policial y las amenazas inesperadas dominan los titulares. Su sensibilidad le hace cuestionar la lógica de un mundo que parece perpetuar el dolor de forma innecesaria.
Paralelamente a estas reflexiones existenciales, May ha compartido una noticia que alegra a los fans de Queen. La banda ha publicado oficialmente 'Not For Sale (Polar Bear)', un villancico inédito grabado en 1974 durante las sesiones de 'Queen II'. Esta joya archivada permaneció oculta durante más de cinco décadas y ve la luz como anticipación de la reedición del álbum.
El tema, compuesto por May cuando aún formaba parte de Smile, su grupo anterior, fue estrenado en exclusiva en Planet Rock el 22 de diciembre. El guitarrista explicó que se trata de un 'trabajo en progreso' que fascina por su carácter histórico. La decisión de compartirlo como regalo navideño demuestra cómo la música puede seguir generando conexión y emoción, incluso décadas después de su creación.
Esta dualidad en el mensaje de May resulta reveladora. Mientras la realidad contemporánea le genera angustia, la música —su música— le ofrece un refugio y una forma de seguir aportando belleza al mundo. La reedición de 'Queen II' prevista para el próximo año promete sacar a la luz más material inédito, alimentando la nostalgia y el legado de una de las bandas más influyentes de la historia.
La situación de May refleja un dilema compartido por muchos artistas: cómo mantener la esperanza y la creatividad en un entorno social y político adverso. Su voz, formada en el rock clásico pero también en la ciencia, aporta una perspectiva única sobre los desafíos actuales.
El guitarrista no es ajeno al activismo. A lo largo de los años ha utilizado su plataforma para defender causas medioambientales, animales y sociales. Esta última entrevista confirma que su compromiso va más allá de las declaraciones ocasionales; es una preocupación constante que le afecta personalmente.
La reescritura de la historia que menciona May es un tema particularmente sensible en la era de la desinformación. Como astrofísico formado en la Universidad Imperial de Londres, el músico valora el rigor científico y la verdad objetiva, valores que ve amenazados en el discurso público actual.
Su reflexión sobre la pérdida de empatía conecta con su trabajo benéfico y su defensa de los derechos animales. Para May, la crueldad no tiene justificación, y la música representa todo lo contrario: un espacio donde la sensibilidad y la conexión emocional priman.
El contexto de 2026, con sus múltiples crisis simultáneas, parece haber agudizado estas percepciones. Los movimientos inesperados en la escena internacional y la violencia policial que menciona la nota original son solo ejemplos de una realidad que el artista considera insostenible.
Sin embargo, la publicación del tema inédito demuestra que May sigue encontrando formas de transformar la nostalgia en esperanza. Cada nota de 'Not For Sale (Polar Bear)' es un recordatorio de que la creatividad perdura, incluso cuando el mundo parece oscurecerse.
La reacción de los fans ha sido inmediata, celebrando tanto la honestidad de May como el regalo musical. En redes sociales, muchos comparten su sentir, reconociendo que las preocupaciones del guitarrista son un reflejo de la ansiedad colectiva.
El legado de Queen, lejos de ser un mero ejercicio de nostalgia, sigue vigente precisamente porque sus miembros no han dejado de observar y cuestionar el mundo que les rodea. May, en particular, ha sabido equilibrar su faceta de estrella del rock con su rol de pensador crítico.
A medida que avanza 2026, será interesante ver cómo estas reflexiones se traducen en futuros proyectos. La música ha sido siempre su forma de procesar la realidad, y es probable que estas preocupaciones encuentren eco en próximas composiciones o iniciativas.
Por ahora, el mensaje es claro: un artista de su calibre no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento global. Su voz, tanto en las entrevistas como en las canciones, sigue siendo un recordatorio de que la sensibilidad no es una debilidad, sino una forma de resistencia.
La publicación del villancico olvidado y las sinceras declaraciones de May crean un contraste fascinante. Mientras el mundo actual le quita el sueño, la música de su pasado le ofrece una forma de seguir soñando despierto.