Carmen Borrego y Belén Rodríguez: de amigas íntimas a rivales en GH DÚO

El reencuentro en el reality show de Telecinco pone a prueba una relación que pasó de la complicidad absoluta a la confrontación pública más cruda

Esta noche, las puertas de la casa de Tres Cantos se abren de nuevo para dar inicio a una nueva edición de GH DÚO. El formato recupera su esencia más pura con rostros familiares del panorama televisivo español, y entre ellos destacan dos figuras cuyo arribo conjunto genera una expectación sin precedentes: Carmen Borrego y Belén Rodríguez. Su llegada al reality no solo supone un nuevo capítulo profesional, sino el capítulo final –quizás– de una amistad que ha atravesado por momentos de intensa complicidad y de ruptura absoluta.

La historia entre ambas periodistas es compleja y llena de matices. Durante años, Belén Rodríguez ocupó un lugar privilegiado dentro del círculo familiar de las Campos, llegando a ser considerada como una tercera hija para la matriarca María Teresa Campos. Esta proximidad generó un vínculo estrechísimo con Carmen Borrego, quien veía en ella no solo a una compañera de profesión, sino a una aliada personal en los momentos más complicados. Sin embargo, esa misma cercanía se convirtió en la base de un conflicto que estallaría con virulencia.

El punto de inflexión llegó hace aproximadamente un año, cuando Belén Rodríguez fue excluida de un homenaje a María Teresa Campos organizado dentro del programa TardeAR, donde Carmen Borrego colaboraba habitualmente. La omisión no pasó desapercibida para la periodista, quien no dudó en expresar su indignación en directo: «Si tú no me permites estar en un homenaje a tu madre, no quiero nada contigo». Con estas palabras, sellaba lo que parecía un final definitivo para su relación, acusando a Borrego de actuar de forma poco honesta y dejándose influir por su hermana mayor.

El verdadero núcleo del enfrentamiento, no obstante, reside en la guerra abierta que Belén Rodríguez mantiene con Terelu Campos desde finales de 2022. La periodista ha denunciado en múltiples ocasiones haber sufrido acoso mediático durante su etapa en el extinto Sálvame, señalando a Terelu como «cómplice necesaria» de esos ataques. «Me destrozaron la vida y ella disfrutaba», llegó a afirmar Rodríguez en el programa ¡De viernes!, en una declaración que dejó claro el profundo resentimiento acumulado.

Esta situación colocó a Carmen Borrego en una posición incómoda e insostenible. Obligada a elegir entre su familia y su amiga, la presión acabó por desgastar la confianza que unía a ambas mujeres. El conflicto escaló cuando Belén Rodríguez hizo referencia a la existencia de unas «Campos ricas y otras pobres», posicionándose explícitamente junto a Carmen y su hijo José María Almoguera, en contraposición a Terelu. Esta declaración generó una serie de reproches cruzados que los medios de comunicación recogieron con lupa, convirtiendo la frase «nuestra amistad está rota» en un titular recurrente en espacios como Fiesta o Vamos a ver.

A pesar de la crudeza de estos enfrentamientos, los últimos movimientos han sorprendido a propios y extraños. Carmen Borrego ha adoptado un rol conciliador que nadie esperaba, llegando incluso a enfrentarse a su propia hermana para defender a Belén. En una reciente emisión de ¡De viernes!, la periodista solicitó a Terelu que pusiera fin a los ataques contra Rodríguez: «Belén es familia. No quiero que esto sea un tema de conversación en la casa». Este gesto, inesperado y valiente, no cayó en saco roto.

Belén Rodríguez, por su parte, ha sabido valorar este cambio de actitud. En El tiempo justo, la periodista mostró su gratitud: «Le agradezco su defensa, sabe muy bien lo que me duele». Estas palabras, lejos de ser una simple cortesía, reflejan un reconocimiento explícito al esfuerzo de Carmen por recuperar el terreno perdido. El acercamiento, aunque tímido, es evidente y abre la puerta a una posible reconciliación.

El contexto de GH DÚO resulta, por tanto, perfecto para este reencuentro. El formato, que obliga a la convivencia 24 horas al día, servirá como terreno de pruebas para una relación que ha pasado por los extremos más opuestos. De ser aliadas inseparables a convertirse en antagonistas en los platós, ahora deberán convivir bajo el mismo techo y sin escapatoria posible. La pregunta que todos se hacen es si esta proximidad forzada servirá para cerrar heridas o, por el contrario, para reabrirlas.

La dinámica del programa exige que las participaciones pasen de analizar la vida de otros a convertirse en las protagonistas absolutas de su propia historia. Para Carmen y Belén, esto significa que no podrán esconderse detrás de un guion o de una estrategia editorial. Sus emociones, sus rencores y sus posibles perdones quedarán expuestos a la mirada de millones de espectadores.

El interés mediático en torno a su figura no es gratuito. La trayectoria de ambas en el mundo de la televisión ha estado marcada por la polémica y la sinceridad a flor de piel. Belén Rodríguez, conocida por su contundencia a la hora de expresar sus opiniones, no ha dudado en señalar a antiguos compañeros y en denunciar prácticas que considera injustas. Carmen Borrego, por su parte, ha tenido que lidiar con la complejidad de mediar entre su lealtad familiar y sus propias convicciones.

El caso de Sálvame es especialmente significativo. La desaparición del programa no ha cerrado las heridas que dejó en muchos de sus colaboradores. Belén Rodríguez ha sido una de las voces más críticas, denunciando un supuesto acoso que habría afectado gravemente su salud mental. Las acusaciones contra Terelu Campos, a quien considera parte activa de esa dinámica, han sido constantes y contundentes. Este contexto explica por qué la exclusión del homenaje a María Teresa Campos fue la gota que colmó el vaso.

Sin embargo, la evolución reciente sugiere que ambas están dispuestas a dar una oportunidad a su relación. La declaración de Carmen sobre que «Belén es familia» no es una frase menor. En el universo de las Campos, la familia es un concepto sagrado, y extender este calificativo a alguien que no comparte sangre implica un gesto de enorme calado. Por su parte, el reconocimiento de Belén al dolor que le causa la situación demuestra una vulnerabilidad que no suele mostrar en público.

La cuarta edición de GH DÚO se presenta, por tanto, como un escenario único. No solo por el enfrentamiento entre dos figuras mediáticas de peso, sino por la posibilidad de presenciar un proceso de reconciliación en tiempo real. Los espectadores podrán juzgar por sí mismos si los gestos de acercamiento son sinceros o si responden a una estrategia de supervivencia dentro del juego.

Lo que está claro es que la convivencia forzada será un termómetro perfecto para medir la temperatura de su relación. Sin escapatoria posible, sin familiares intermediarios y sin la posibilidad de evitar el tema, Carmen y Belén deberán enfrentarse a su pasado. El éxito del programa, en este sentido, depende en gran medida de cómo gestionen su historia común.

Más allá del entretenimiento, este caso refleja la complejidad de las relaciones personales en el ámbito público. La presión mediática, las lealtades familiares y las heridas profesionales se entrelazan creando un escenario donde las fronteras entre lo privado y lo público se desdibujan por completo. Para Carmen Borrego y Belén Rodríguez, GH DÚO no es solo un concurso, es una oportunidad para reescribir el final de su historia juntas.

Referencias

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