La 82ª edición de los Globos de Oro consolidó el dominio del cine independiente y el reconocimiento a la diversidad cultural en una gala celebrada en Los Ángeles. La cinta Una batalla tras otra se convirtió en la gran triunfadora de la noche al conquistar cuatro estatuillas en las categorías de comedia o musical, mientras el talento brasileño volvió a hacer historia con Wagner Moura como primer actor de su país en alzarse con el premio.
El filme dirigido por Paul Thomas Anderson, que narra la historia de un ex revolucionario obligado a rescatar a su hija adolescente de un antiguo enemigo, superó todas las expectativas. La película no solo se hizo con el premio a mejor película de comedia o musical, sino que también reconoció la excelencia de su director, el talento de Teyana Taylor como mejor actriz de reparto y la calidad de su guión original.
La victoria de Anderson en la categoría de mejor dirección tuvo un sabor particularmente amargo para el cineasta mexicano Guillermo del Toro, quien aspiraba a su segundo Globo de Oro por la adaptación cinematográfica de su obra literaria Frankenstein. La derrota de Del Toro refleja la competitividad de una ceremonia donde el cine de autor se impuso sobre los blockbusters de estudio.
En el apartado dramático, el filme de Chloé Zhao sobre los años juveniles de William Shakespeare emergió como el favorito al hacerse con los galardones a mejor película dramática y mejor actriz para Jessie Buckley. La cinta, que explora los primeros años del bardo en el Londres isabelino, convenció al Hollywood Foreign Press Association con su visión poética y su impecable factura técnica.
La noche también significó una recompensa personal para Timothée Chalamet, quien finalmente despegó su primer Globo de Oro tras varias nominaciones previas. El actor estadounidense recibió el premio a mejor actor en comedia o musical por su interpretación en la cinta biográfica Marty Supreme, donde encarna la vida del legendario jugador de ping-pong Marty Reisman. En un discurso emotivo, Chalamet agradeció el apoyo de su familia y reconoció públicamente a su pareja, la empresaria Kylie Jenner, quien le acompañaba en la ceremonia.
"En ocasiones anteriores he abandonado este recinto con las manos vacías, pero siempre con la cabeza bien alta, agradecido únicamente por formar parte de esta comunidad", confesó el actor. "Sería deshonesto no admitir que esos momentos de frustración han hecho que esta victoria sea infinitamente más dulce".
Por su parte, Rose Byrne se alzó con el premio a mejor actriz en comedia o musical por su trabajo en la producción independiente Si pudiera, te daría una patada, una comedia negra sobre las dinámicas familiares en la periferia de Sídney.
El cine brasileño volvió a ser el gran protagonista de la velada, consolidando el éxito cosechado en la edición anterior. Wagner Moura escribió su nombre en los anales de la historia al convertirse en el primer intérprete masculino de Brasil en conquistar un Globo de Oro por su papel protagonista en El Agente Secreto. Este logro se suma al obtenido el año pasado por Fernanda Torres, quien se convirtió en la primera actriz brasileña en recibir la distinción por I'm Still Here (Todavía estoy aquí).
La cinta de Kleber Mendonça Filho también superó en la categoría de mejor película de habla no inglesa a Sirat, del franco-gallego Oliver Laxe, una de las favoritas de la crítica europea. La derrota de Sirat, que explora la vida de un pastor en las montañas de Galicia, representó uno de los grandes desplantes de la noche para el cine ibérico.
La presencia española en la ceremonia quedó reducida a la composición musical de Kangding Ray para la película Los pecadores, que finalmente no pudo competir con la experiencia de Ludwig Göransson, quien se impuso en la categoría de mejor banda sonora. La única representación nacional terminó así con las manos vacías en una edición donde las producciones de habla no inglesa tuvieron un peso significativo.
El cine nórdico también tuvo una presencia destacada, aunque no siempre fructífera. La producción noruega Valor sentimental, que llegaba a la ceremonia con ocho nominaciones, solo pudo materializar una en premio: el de mejor actor de reparto en drama para Stellan Skarsgård. El veterano intérprete sueco, radicado en Noruega desde hace décadas, agradeció el reconocimiento con un discurso reivindicativo sobre el futuro de la industria cinematográfica.
Tanto Skarsgård como Anderson aprovecharon sus intervenciones para defender la exhibición cinematográfica en salas, en un contexto de intensas negociaciones entre los grandes estudios. Sus palabras llegan en un momento crítico, cuando Warner Bros. mantiene conversaciones con Paramount y Netflix sobre el futuro de los modelos de distribución, generando preocupación entre los defensores de la experiencia tradicional del cine.
El apartado de animación reconoció el fenómeno cultural surcoreano con KPop Demon Hunters, que se alzó con los premios a mejor película animada y mejor canción original por el tema Golden. La producción, que fusiona la estética del K-pop con la mitología oriental, cumplió así con las expectativas de la prensa especializada de Hollywood, que ya la señalaba como favorita.
La ceremonia, celebrada sin un presentador principal, mantuvo el formato ágil de ediciones recientes y destacó por la diversidad de sus ganadores. Las producciones de streaming compartieron protagonismo con las cintas de distribución tradicional, reflejando la transformación que vive la industria. La presencia de influencers y figuras de las redes sociales entre los asistentes, como Kylie Jenner, confirmó la creciente hibridación entre el entretenimiento clásico y las nuevas formas de fama digital.
Con estos resultados, los Globos de Oro reafirman su compromiso con el cine de autor y las voces emergentes, consolidando una edición donde la calidad artística y la diversidad cultural han sido los verdaderos protagonistas. La industria cinematográfica cierra así un año de transición, mirando hacia un futuro donde las fronteras geográficas y las plataformas de distribución parecen importar cada vez menos frente al talento y la originalidad de las historias contadas.