La selección marroquí de fútbol selló su pase a las semifinales de la Copa África con una contundente victoria por 2-0 ante Camerún en los cuartos de final. El encuentro, dominado por el conjunto dirigido por Walid Regragui, tuvo como figura indiscutible a Brahim Díaz, quien una vez más demostró su calidad con un gol que abrió el camino hacia la siguiente fase del torneo continental. El segundo tanto llegó de la bota de Azzedine Ounahi Saibari en la segunda mitad, sentenciando las aspiraciones de los cameruneses en un duelo que no estuvo exento de controversias arbitrales.
Desde el pitido inicial, Marruecos impuso su ritmo y superioridad técnica sobre el césped. La presencia de Brahim en el once titular resultó determinante, ya que el futbolista del Real Madrid se convirtió en el eje ofensivo de su equipo. Su capacidad para desequilibrar en el uno contra uno y su visión de juego generaron constantes problemas a la defensa rival. La posesión del balón estuvo mayoritariamente en pies marroquíes, mientras que Camerún optó por esperar atrás y buscar opciones mediante contragolpes, una estrategia que no fructificó durante los primeros cuarenta y cinco minutos.
El gol inaugural llegó en una jugada individual del propio Brahim, quien recibió en la frontal del área, regateó a su marcador y definió con precisión ante la salida del guardameta rival. Con este tanto, el extremo se convirtió en el primer jugador en anotar en cada uno de los cinco partidos disputados en esta edición de la Copa África, un récord histórico que refuerza su condición de máximo artillero del torneo. La celebración de sus compañeros evidenció la importancia del gol en el contexto del encuentro.
Tras el descanso, Camerún salió con una actitud más agresiva y dispuesto a arriesgar para buscar el empate. Los leones indomables aumentaron su porcentaje de posesión y comenzaron a acercarse con mayor peligro al área defendida por Yassine Bounou. Sin embargo, la falta de acierto en los metros finales y la solidez defensiva marroquí frustraron todas las aproximaciones del conjunto africano. Los intentos de Bryan Mbeumo y Georges-Kévin N'Koudou por generar peligro mediante acciones individuales chocaron contra una defensa bien estructurada.
La polémica se instaló en el terreno de juego con dos acciones protagonizadas por Nayef Aguerd Masina que los cameruneses reclamaron como penalti. En ambas ocasiones, el central marroquí protagonizó entradas duras dentro del área que el colegiado principal decidió no sancionar. La sorpresa aumentó cuando el VAR tampoco intervino para revisar las jugadas, generando las protestas de los jugadores y el cuerpo técnico camerunés. Estas decisiones arbitrales marcaron un punto de inflexión en el desarrollo del encuentro, ya que un posible golpe desde los once metros habría cambiado el rumbo del partido.
Mientras la polémica aún estaba caliente, Marruecos aprovechó una falta lateral ejecutada por Brahim para ampliar su ventaja. El centro al segundo palo fue conectado por Saibari, quien empujó el balón a la red con tranquilidad. El 2-0 sentenció prácticamente el duelo, ya que Camerún no demostró capacidad de reacción ante la desventaja de dos goles. El gol de Saibari, además, permitió a Regragui gestionar los minutos finales con cambios que dieron descanso a sus hombres más importantes.
El entrenador marroquí movió el banquillo para refrescar el equipo. La entrada de Sofiane Rahimi y Oussama Targhalline por Abde Ezzalzouli y Saibari aportó oxígeno al centro del campo. Posteriormente, Brahim abandonó el terreno de juego entre aplausos para dar paso a Soufiane Igamane, un cambio que reconoció la gran actuación del madridista. Por parte de Camerún, el técnico introdujo a Etta Eyong, André Onana y Malcom Bokele Magri en busca de un milagro que nunca llegó.
El rendimiento de Amine El Aynaoui en la medular merece mención especial. El centrocampista estuvo omnipresente, cubriendo espacios, recuperando balones y distribuyendo el juego con criterio. Su labor facilitó que Brahim y los atacantes tuvieran libertad para crear peligro. La combinación entre ambos jugadores resultó letal para la zaga camerunesa, que no encontró la manera de neutralizar el talento marroquí.
Camerún tuvo su mejor ocasión en un saque de esquina que N'Koudou remató de cabeza sin encontrar portería. La falta de puntería y la imprecisión en los pases finales condenaron a los leones indomables a una derrota que les deja fuera del torneo. Mbeumo, uno de sus referentes ofensivos, intentó liderar a su equipo pero se encontró con una defensa marroquí que no concedió espacios. La frustración se apoderó de los jugadores cameruneses en los últimos minutos, evidenciada en faltas innecesarias y protestas constantes.
El partido concluyó con Marruecos celebrando su clasificación a las semifinales, donde se medirá al ganador del duelo entre Argelia y Nigeria. La selección marroquí demostró ser un candidato serio al título, combinando talento individual con un juego colectivo sólido. La figura de Brahim Díaz brilla con luz propia, pero el equipo funciona como un bloque compacto que defiende bien y ataca con criterio.
La Copa África está viviendo una edición especial para Marruecos, que sueña con levantar el trofeo continental. El camino hacia la gloria pasa por superar a otro gigante africano en las semifinales, pero la confianza del grupo es máxima tras cinco victorias consecutivas. La afición marroquí ya celebra los éxitos de su selección, que ha demostrado una madurez competitiva envidiable.
El análisis del encuentro revela que Marruecos fue superior en todos los aspectos del juego. La posesión, las ocasiones claras de gol y la efectividad definitoria marcaron la diferencia. Camerún, por su parte, se va con la sensación de haber podido hacer más, especialmente tras las polémicas decisiones arbitrales. Sin embargo, el fútbol es así y los errores se pagan caros en instancias decisivas.
La próxima semana se definirá el rival de Marruecos en la penúltima ronda del torneo. Tanto Argelia como Nigeria representan desafíos de gran calibre, pero el equipo de Regragui ha demostrado que puede competir contra cualquier adversario. La clave estará en mantener la concentración y aprovechar el estado de forma excepcional de Brahim Díaz, quien parece decidido a dejar su huella en esta competición.
El fútbol africano vive un momento de esplendor con la emergencia de jugadores de calidad mundial representando a sus países. La presencia de estrellas como Brahim, formado en las mejores escuelas europeas pero comprometido con su selección de origen, enriquece el torneo y atrae la atención internacional. Marruecos se ha convertido en una de las selecciones más atractivas del continente, combinando tradición futbolística con talento joven y ambicioso.
El camino hacia la final está trazado. Quedan dos pasos para alcanzar la gloria continental. La ilusión de un país entero viaja con cada pase, cada regate y cada gol de su selección. La Copa África tiene un nuevo favorito, y responde al nombre de Marruecos. La magia de Brahim Díaz, la solidez de su defensa y la visión de juego de su centro del campo conforman un equipo completo, preparado para escribir su nombre con letras de oro en la historia del fútbol africano.