Valencia Basket disputó un encuentro vibrante y de máxima exigencia en el Roig Arena, pero finalmente cedió ante la potencia ofensiva del AS Monaco por un marcador de 92-101. El duelo correspondiente a la EuroLeague mantuvo la emoción hasta los instantes finales, aunque la calidad y el acierto del conjunto visitante resultaron insuperables para los intereses locales, poniendo fin a la racha positiva del equipo taronja en su feudo.
El partido arrancó con un ritmo vertiginoso y una clara vocación ofensiva por ambas escuadras. El técnico Pedro Martínez apostó por un quinteto inicial formado por Darius Thompson, Omari Moore, Kameron Taylor, Jaime Pradilla y Neal Sako. Esta alineación demostró una gran conexión desde el primer minuto, con Taylor imponiéndose en la pintura y Thompson encontrando espacios para el lanzamiento exterior. La defensa local presionó arriba y permitió roces tempranos que se tradujeron en transiciones rápidas y puntos fáciles.
No obstante, el AS Monaco demostró desde el inicio por qué se encuentra entre los equipos más temibles de la competición. La experiencia de Nikola Mirotic se hizo evidente con varios triples consecutivos que mantuvieron a los suyos en el partido, mientras que la velocidad de Okobo y la versatilidad de Hayes crearon constantes problemas a la defensa valenciana. La primera mitad del primer cuarto transcurrió con constantes alternancias en el marcador, sin que ninguno de los dos contendientes lograra abrir una brecha significativa. La capacidad de respuesta era inmediata: cada canasta local encontraba una réplica visitante con idéntica contundencia.
El electrónico reflejaba un ajustado 28-26 al término de los primeros diez minutos, un resultado que evidenciaba la igualdad y el alto nivel anotador de ambos conjuntos. El público del Roig Arena disfrutaba de un espectáculo de primer nivel, con acciones brillantes en ambos lados de la pista. La intensidad defensiva era notable, pero la calidad ofensiva superaba con creces las estructuras tácticas, generando un intercambio de canastas que mantenía la incertidumbre.
El segundo periodo, sin embargo, dibujó un escenario completamente diferente. El AS Monaco elevó exponencialmente su agresividad defensiva, implementando una presión a toda cancha que desconcertó a los taronja. Las pérdidas de balón se sucedieron y el equipo francés las castigó con una efectividad demoledora en el contraataque. El parcial visitante se fue dilatando minuto a minuto, con Blossomgame, James y Hayes liderando el asalto con una serie de acciones consecutivas que desmontaron la estructura defensiva local.
Valencia Basket intentó mantenerse a flote mediante las aportaciones individuales de Taylor, Brancou y Reuvers, que ofrecieron respuestas puntuales pero insuficientes para frenar la hemorragia. El ritmo impuesto por Monaco era demoledor, y los continuos viajes a la línea de tiros libres de los visitantes no hicieron más que amplificar la diferencia. El descanso llegó con un preocupante 42-53 en el marcador, una desventaja de once puntos que reflejaba la superioridad monegasca en este tramo del encuentro.
La reanudación del partido no modificó inicialmente la tendencia. El escolta Diallo asumió la responsabilidad ofensiva para el conjunto visitante y mantuvo viva la máquina anotadora con penetraciones contundentes y una efectividad notable desde la media distancia. Valencia Basket continuó dependiendo de las acciones de Thompson y Reuvers para mantener las opciones, pero la defensa colectiva seguía sin encontrar la fórmula para detener el caudal ofensivo rival.
Fue entonces cuando el equipo taronja encontró un nuevo impulso que ilusionó a su afición. Un esfuerzo colectivo en el tercer cuarto, liderado por la inspiración de Pradilla desde el perímetro con varios triples consecutivos, la energía de Montero en el juego interior y las transiciones finalizadas con autoridad por Taylor, permitió recortar la desventaja hasta los seis puntos (70-76) antes de afrontar el último periodo. El Roig Arena vibró con la remontada y el ambiente se cargó de esperanza.
Precisamente cuando el pabellón empujaba con más fuerza y el equipo local olía la posibilidad de completar la remontada, apareció el factor sorpresa que sentenció el encuentro. El exjugador de Valencia Basket Nemanja Nedovic, con una ráfaga demoledora de once puntos en apenas dos minutos, rompió todas las esperanzas locales. Su instinto anotador, combinado con una frialdad extrema en los momentos de máxima presión, devolvió la diferencia a cifras cómodas para Monaco y desinfló moralmente a los suyos.
A pesar de este duro golpe, Valencia Basket demostró una entereza admirable y no bajó los brazos. La entrega de los jugadores taronja siguió siendo total, y la fidelidad del público se mantuvo inquebrantable. Triples consecutivos de Thompson, Puerto y Reuvers volvieron a acercar a los locales en el marcador, y un mate espectacular de Moore encendió de nuevo la grada, devolviendo la ilusión aunque fuera de forma efímera.
No obstante, cada intento de aproximación encontraba una respuesta contundente del AS Monaco. Hayes, con una serenidad pasmosa, anotó canastas clave en momentos determinantes que mantuvieron la renta por encima de la decena de puntos. La defensa visitante, además, cerró filas en los minutos finales, dificultando al máximo los intentos de acercamiento valencianos. Un último triple de Montero y los tiros libres de Okobo sellaron el definitivo 92-101.
La derrota, aunque dolorosa, dejó sensaciones encontradas en el seno del club taronja. Por un lado, la frustración de no haber podido superar a un rival directo en la clasificación; por otro, el orgullo por la actitud mostrada y la capacidad de resistencia ante uno de los equipos más poderosos del continente. La afición, consciente del esfuerzo desplegado, despidió a sus jugadores en pie, reconociendo la identidad y el compromiso exhibidos sobre el parquet.
El balance estadístico reflejó la superioridad colectiva del AS Monaco, que contó con hasta seis jugadores superando los trece puntos, demostrando una rotación amplia y una pluralidad de opciones ofensivas que resultaron decisivas. Valencia Basket, por su parte, mostró una dependencia mayor de sus estrellas, aunque la aportación del banquillo también dejó destellos de calidad.
El calendario de la EuroLeague no permite lamentaciones ni tiempo para la autocompasión. El siguiente desafío llegará de inmediato, de nuevo en el feudo taronja, con la visita del Unicaja en un nuevo compromiso de máxima exigencia. El equipo de Pedro Martínez deberá rapidamente analizar los errores cometidos, especialmente en el segundo cuarto, y reforzar los aspectos defensivos para afrontar con garantías el próximo envite. La competición es implacable y solo la capacidad de adaptación y mejora continua permitirá a Valencia Basket mantenerse en los puestos nobles de la clasificación.
La lección de este encuentro es clara: la EuroLeague castiga sin piedad cualquier bajón de intensidad o concentración. Monaco supo aprovechar cada error, cada vacilación, y transformarlo en puntos. Valencia Basket, pese a su coraje, necesita encontrar la regularidad durante los cuarenta minutos para poder doblegar a rivales de esta entidad. La temporada es larga y queda mucho por demostrar.