La ilusión de ser rey en la ciudad de las fiestas
Juan Ignacio Zafra Becerra, director territorial de Caixabank Andalucía, prepara su trono para una noche mágica. Con una trayectoria profesional de casi cuarenta años en el sector financiero y una sólida formación en Ciencias Económicas y Empresariales complementada con estudios de alta dirección, liderazgo y consultoría financiera, este ejecutivo jiennense afronta ahora uno de los retos más emotivos de su vida: encarnar al rey Gaspar en la histórica Cabalgata de Reyes de Sevilla.
En una conversación exclusiva, Zafra desgrana sus sentimientos ante esta distinción que convierte a un profesional de la banca en uno de los protagonistas de la celebración más querida de la capital andaluza, una ciudad que vive las fiestas con una pasión y una entrega difíciles de igualar en ningún otro rincón del mundo.
La noticia que cambió todo
El nombramiento llegó como un secreto difícil de contener. "Fue una sorpresa de gran impacto", reconoce Zafra con la mirada ilusionada. Durante el acto de coronación, el nuevo rey Gaspar confesó que, aunque su profesión le ha acostumbrado a guardar confidencias y manejar información sensible, esta en particular necesitaba un lugar más íntimo y personal que una caja fuerte: el corazón. La emoción fue inmediata y la ilusión, desbordante, invadiendo cada rincón de su vida desde el momento en que recibió la noticia.
Una fiesta centenaria que une a todos
Para Zafra, la Cabalgata de Sevilla no es solo una tradición más en el calendario festivo de la ciudad. Es la fiesta mayor por excelencia de una urbe que vive las celebraciones con pasión única. Con 108 años de historia, este desfile se ha consolidado como el evento que más consenso genera entre los sevillanos, independientemente de su edad, origen, condición social o barrio de residencia.
"Es una celebración absolutamente de todos, compartida por igual", subraya el directivo con convicción. Esta capacidad de unir a la ciudadanía es precisamente lo que hace tan especial su participación. No se trata solo de representar a un personaje histórico, sino de ser parte viva de un vínculo colectivo que trasciende generaciones y que se renueva cada año con la misma fuerza e ilusión que en sus inicios.
Meses de preparación y emoción compartida
El camino hacia el 5 de enero ha estado lleno de momentos memorables y experiencias enriquecedoras. Los actos organizados por el Ateneo, las reuniones con la comitiva, los ensayos y los encuentros con la organización han tejido una experiencia que va mucho más allá del día grande. Para Zafra, lo más valioso ha sido la parte participativa y compartida con todas las personas que le acompañarán en esta aventura única.
"Disfrutamos mucho de la decisión de que los niños del programa CaixaProinfancia vayan a formar parte de esto", destaca con especial orgullo. Esta iniciativa social, que apoya a menores en situación vulnerable, encuentra en la Cabalgata un escenario perfecto para visibilizar su labor y ofrecer una experiencia inolvidable a sus beneficiarios, que podrán sentirse reyes por un día.
La comitiva real: cercanía e inclusión social
El séquito del rey Gaspar estará formado por personas muy cercanas al directivo, todas ellas con "una ilusión enorme" por participar en este evento tan señalado. Los beduinos que le acompañan están preparados para interactuar con el público y hacer disfrutar a las miles de personas que se agolparán en las calles de Sevilla, convirtiendo cada metro del recorrido en una fiesta.
La carroza de los pajes reales que precederá a Gaspar llevará un significado especial: estará dedicada exclusivamente a los niños de CaixaProinfancia. Esta decisión refleja el compromiso de Zafra con la responsabilidad social corporativa y su deseo de que la magia de los Reyes llegue a todos los rincones de la sociedad, especialmente a quienes más la necesitan.
Una noche de caramelos y sueños hechos realidad
La noche del 5 de enero, Sevilla se llenará de ilusión, magia y dulzura. Zafra promete muchos kilos de caramelos lanzados con cariño y entusiasmo desde su carroza real. Pero más allá de los golosos regalos, lo que realmente se distribuye es la esperanza, la alegría y la confirmación de que los sueños pueden hacerse realidad.
Cada caramelo que cae en las manos de un niño es un acto de fe en la ilusión, un gesto que perpetúa una tradición que ha resistido el paso del tiempo y que continúa siendo el momento más esperado del año para las familias sevillanas, independientemente de su situación económica o social.
El legado de una noche mágica
Para un ejecutivo acostumbrado a los números, los informes y las estrategias empresariales, esta experiencia representa un cambio de registro radical y enriquecedor. No es solo un honor personal, sino una responsabilidad con la comunidad que se ha confiado en él. La Cabalgata de Sevilla es patrimonio vivo de la ciudad, y ser uno de sus protagonistas es un privilegio que conlleva la obligación de preservar y transmitir sus valores más profundos.
Zafra entiende perfectamente que su papel va más allá de la mera representación. Es un embajador de la ilusión, un puente entre la tradición centenaria y las nuevas generaciones que descubren la magia de los Reyes Magos con los mismos ojos brillantes que sus abuelos y bisabuelos.
Sevilla, la ciudad del consenso festivo
La capital hispalense es famosa mundialmente por sus fiestas: la Feria de Abril, la Semana Santa, el Corpus Christi. Sin embargo, según Zafra, ninguna une tanto a la ciudadanía como la Cabalgata de Reyes. No hay sectores ni barrios, no hay distinciones de clase ni origen. Todos son sevillanos esa noche, todos comparten la misma ilusión y la misma magia.
Esta capacidad de generar consenso absoluto es lo que convierte a la Cabalgata en un evento único e irrepetible. En tiempos de polarización y divisiones, la celebración de los Reyes Magos se erige como un espacio de encuentro universal, un momento donde las diferencias desaparecen y solo queda la emoción compartida y la felicidad colectiva.
La magia de lo sencillo y auténtico
En una época de espectáculos tecnológicos y producciones multimillonarias, la Cabalgata de Sevilla mantiene su esencia más pura: la cercanía, la ilusión de los niños, la alegría de las familias. Zafra valora precisamente eso: la autenticidad de una tradición que no necesita artificios sofisticados para emocionar a millones de personas.
Los preparativos, los ensayos, la selección de la comitiva, todo sigue un ritual que se repite desde hace más de un siglo con la misma devoción y el mismo respeto. Esa continuidad es su mayor fortaleza y la garantía de que perdurará durante generaciones más, manteniendo viva la llama de la ilusión.
Un rey para la Sevilla del futuro
Al frente de Caixabank Andalucía, Zafra ha demostrado su capacidad de liderazgo sereno y transformador. Ahora, como rey Gaspar, aplica esa misma visión a una tarea diferente: ser el rostro de la esperanza y la ilusión colectiva de toda una ciudad.
Su nombramiento simboliza la conexión entre el mundo empresarial y la sociedad civil. Una entidad financiera no es solo un proveedor de servicios, sino un actor comprometido con el tejido social de la comunidad donde opera, participando activamente en sus celebraciones y sus causas más nobles.
La preparación personal de un rey
Aunque su experiencia en liderazgo es extensa, Zafra reconoce que este rol requiere una preparación emocional especial. "He tenido que conectar con mi niño interior", admite. Durante semanas ha revisado el recorrido, estudiado los gestos, practicado la sonrisa real y, sobre todo, ha trabajado en transmitir autenticidad. No se trata de actuar, sino de sentir la magia para poder compartirla genuinamente con cada niño que mire hacia arriba buscando su mirada.
La cuenta atrás final
A medida que se acerca la noche del 5 de enero, la emoción crece de forma exponencial. Zafra confiesa que cada detalle, cada preparativo, le recuerda la importancia de este momento no solo para él, sino para toda la ciudad. No es solo un desfile, es la materialización de los sueños de miles de niños que han escrito sus cartas con la esperanza de que se cumplan sus deseos.
La comitiva está lista, los beduinos ensayados, los caramelos preparados y, sobre todo, la ilusión está a tope. Sevilla espera a sus Reyes con los brazos abiertos, y el rey Gaspar espera a Sevilla con el corazón dispuesto a regalar felicidad a cada rincón de su recorrido.
Una noche que perdura en la memoria colectiva
Cuando la Cabalgata termine y los Reyes hayan entregado sus últimos regalos, el impacto de esa noche perdurará mucho más allá del 6 de enero. Para los niños de CaixaProinfancia, será un recuerdo inolvidable que marcará sus vidas para siempre. Para los sevillanos, otra página más en la historia de su fiesta más querida. Y para Juan Ignacio Zafra, el honor de haber sido, durante unas horas, el embajador de la ilusión en la ciudad de las fiestas.
La Cabalgata de Sevilla, con su capacidad de unir, emocionar y generar consenso, demuestra que las tradiciones más sencillas son a menudo las más poderosas. Y este año, el rey Gaspar llega con la experiencia de un líder empresarial consolidado y el corazón de un niño que nunca perdió la capacidad de ilusionarse con la magia de la Navidad.