El Dreamland Gran Canaria ofreció a su afición un regalo anticipado de Reyes al superar con autoridad al UCAM Murcia, uno de los equipos más en forma de la Liga Endesa, por un marcador final de 77-72. La victoria, la sexta del conjunto claretiano en lo que va de temporada, llegó gracias a una exhibición de carácter y madurez que contrastó con la imagen ofrecida en el último compromiso liguero.
El encuentro, correspondiente a la jornada de la competición doméstica, dejó claro que los de Jaka Lakovic habían aprendido de los errores cometidos en Burgos. La clave del triunfo residió en una defensa intensa y comprometida que neutralizó el potencial ofensivo murciano, combinada con un ataque equilibrado donde varios jugadores aportaron su granito de arena.
La sorpresa inicial llegó con la alineación titular. Lakovic decidió introducir un cambio inesperado en su quinteto habitual, dando entrada a Pierre Pelo en lugar de Louis Labeyrie. El mensaje era claro: el técnico esloveno exigía máxima intensidad desde el primer minuto. La decisión resultó acertada, ya que Pelo aportó energía y frescura en los momentos iniciales.
El partido arrancó con un intercambio de golpes. El UCAM Murcia, líder en la tabla, no tardó en demostrar por qué ocupa esa posición. Un triple de Toni Nakic abrió el marcador para los visitantes, estableciendo un 0-3 que obligó a los locales a reaccionar. La respuesta no se hizo esperar, y vino de la mano de Mike Tobey, quien con cuatro puntos consecutivos dio la primera ventaja a su equipo (4-3).
La grada del Dreamland, consciente de la trascendencia del duelo, elevó su apoyo desde el primer momento. La presentación de Dylan Ennis, recibido con una calurosa ovación, marcó un punto emotivo en el inicio. Ennis no defraudó, y desde la línea de tres puntos inauguró su casillero personal, mientras que Andrew Albicy recurrió a su habitual repertorio de acrobacias para sumar puntos valiosos en el arranque (8-7).
El primer cuarto siguió su curso con alternativas en el marcador. La calidad de Cate se hizo evidente con una canasta desde cinco metros, pero fue Nico Brussino quien encendió la mecha con una jugada espectacular de 3+1 que mantuvo a los suyos por delante. La defensa claretiana, mucho más sólida que en encuentros anteriores, impidió que el UCAM encontrara su ritmo habitual.
A falta de 3:41 para el final del primer periodo, el técnico visitante Sito Alonso vio necesario parar el juego con un tiempo muerto (16-11). La medida surtió efecto parcialmente, ya que los murcianos lograron recortar distancias gracias a las acciones de Cate y Radebaugh, mientras que Ziga Samar intentaba minimizar el daño. Sin embargo, Michael Forrest anotó desde el perímetro para dejar la ventaja local en la mínima expresión (19-18).
El segundo acto comenzó con el mismo guion. Forrest completó la remontada visitante, y una antideportiva sobre Angola dejó el electrónico en un 20-20 que presagiaba un final incierto. Pero el Gran Canaria no se descompuso. La experiencia de sus jugadores veteranos y la frescura de los más jóvenes crearon un cóctel perfecto.
Brussino, intratable durante toda la noche, demostró por qué es uno de los líderes del vestuario. Sus 22 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias le valieron un 24 de valoración, cifras que hablan por sí solas de su impacto en el encuentro. Cada posesión parecía pasar por sus manos en los momentos decisivos, y su acierto desde la línea de tres puntos resultó demoledor para la defensa murciana.
En el lado opuesto, Tobey firmó una actuación completa con 11 puntos, 7 rebotes y 2 asistencias para un 18 de valoración. Su trabajo en la pintura, tanto en ataque como en defensa, proporcionó la estabilidad que el equipo necesitaba. La pareja formada por el estadounidense y el argentino resultó letal para las aspiraciones del UCAM.
El tercer cuarto fue un monólogo claretiano. La defensa presionante provocó pérdidas de balón en el equipo visitante, que no encontraba respuestas al planteamiento de Lakovic. Los contraataques rápidos y el acierto desde el perímetro permitieron al Gran Canaria abrir una brecha de diez puntos que parecía insalvable.
Pero el UCAM Murcia no se rinde. Liderados por su entrenador, los pimentoneros reaccionaron en el último periodo con una defensa zonal que confundió momentáneamente a los locales. Un parcial de 0-8 acercó a los visitantes a tan solo dos puntos a falta de tres minutos para el final, y el sueño de la remontada cobraba forma.
Fue entonces cuando la veteranía hizo acto de presencia. Albicy tomó el mando de las operaciones, gestionando el tiempo de posesión con maestría. Ennis aportó tranquilidad desde el tiro libre, y Brussino cerró el partido con un triple en el último minuto que sentenció el duelo. El 77-72 final reflejó la igualdad del encuentro, pero también la superioridad claretiana en los momentos decisivos.
El análisis del partido revela varias conclusiones interesantes. Primero, la capacidad de adaptación de Lakovic, que no dudó en modificar su rotación para enviar un mensaje claro al grupo. Segundo, la madurez competitiva de un equipo que supo sufrir cuando el rival apretó y respondió con contundencia. Tercero, la emergencia de un liderazgo compartido donde varios jugadores asumen responsabilidades.
La defensa, aspecto criticado en semanas anteriores, funcionó a la perfección. Los murcianos, que promedian más de 85 puntos por encuentro, se quedaron en 72, lo que demuestra el trabajo realizado en los entrenamientos. La ayuda en el poste bajo, la presión en el perímetro y la comunicación constante fueron las claves de esta mejoría.
En el apartado ofensivo, el balance fue evidente. Mientras que Brussino y Tobey lideraron el anotador, el resto de la plantilla aportó desde su rol. Ennis, Albicy, Pelo y Samar sumaron puntos valiosos que evitaron la dependencia de las estrellas. Esta polivalencia ofensiva convierte al Gran Canaria en un rival temible para cualquier equipo de la liga.
La victoria tiene un sabor especial por varios motivos. En primer lugar, porque llega ante uno de los gallitos de la competición. En segundo, porque permite al equipo respirar en la tabla clasificatoria. Y en tercero, porque demuestra que el proyecto de Lakovic sigue su curso ascendente pese a los altibajos.
El calendario no da tregua, y el próximo compromiso llega en apenas tres días. La plantilla deberá recuperar física y mentalmente para afrontar un nuevo desafío. Pero el sabor de esta victoria, la sexta del año 2026, debería servir de acicate para lo que resta de temporada.
El mensaje está claro: el Dreamland Gran Canaria aspira a todo. La regularidad será la clave para convertir estas buenas sensaciones en un billete para la Copa del Rey y, por qué no, para los playoffs. La confianza, tras superar al UCAM, está por las nubes.