Los mensajes privados de Koldo García, exasesor del Ministerio de Transportes, han sacado a la luz la presión directa que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ejerció sobre José Luis Ábalos durante el complejo proceso de rescate de Air Europa en 2021. Según las conversaciones a las que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, la tensión entre el Ejecutivo y los propietarios de la aerolínea alcanzó niveles insoportables por el incumplimiento reiterado de compromisos adquiridos durante la negociación del préstamo estatal de 475 millones de euros.
La trama se desvela a través de una serie de intercambios en WhatsApp donde Koldo García, entonces hombre de confianza de Ábalos, comunica al empresario Víctor de Aldama la gravedad de la situación. "Te comento tengo un problema de cojones y digo de cojones", escribió Koldo el 7 de abril de 2021, en un tono que reflejaba la extrema tensión del momento. La conversación deja claro que la presión no provenía únicamente del Ministerio, sino que tenía un origen mucho más elevado.
El asesor ministerial no dudó en subrayar que la situación había llegado a su límite: "El problema es que llevamos muchos meses. Y la presión ya es insoportable. Pero vamos a un nivel ya de Dios y todo. Se lo comentó Dios a Jose". En este contexto, "Dios" es el apodo con el que se refería al presidente Sánchez, mientras que "Jose" aludía directamente al ministro Ábalos. La frase revela que el propio jefe del Ejecutivo habría trasladado su malestar directamente al titular de Transportes por la falta de avances en el cumplimiento de las promesas de Globalia, matriz propietaria de Air Europa.
La respuesta de Aldama, quien actuaba como intermediario, no logró calmar los ánimos. Aseguró que llamaría ese mismo día a la compañía y que "las cosas no son así", intentando minimizar la gravedad del incumplimiento. Sin embargo, Koldo García insistió en su enfado y en la necesidad de que Air Europa cumpliera con lo pactado, llegando a plantear la posibilidad de contactar directamente con la aerolínea porque "la presión ya viene de todos los lados".
Este episodio no es aislado. Los mensajes se enmarcan en un contexto de nerviosismo generalizado tanto en el seno del Gobierno como en el entorno empresarial de Globalia. La operación de rescate, diseñada para salvaguardar la viabilidad de Air Europa durante la crisis provocada por la pandemia, se convirtió en una fuente constante de fricciones y malentendidos entre las partes involucradas.
El préstamo de 475 millones de euros, aprobado en septiembre de 2020, representaba una inyección crucial de liquidez para la aerolínea, pero también conllevaba una serie de condiciones y compromisos que, según estas conversaciones, no se estaban cumpliendo a satisfacción del Ejecutivo. El bloqueo temporal de estos fondos ya había generado tensiones meses antes, cuando la empresa necesitaba urgentemente el dinero para mantener sus operaciones.
La investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha puesto sobre la mesa no solo estos intercambios, sino también otras comunicaciones que apuntan a la existencia de una red de presiones y posibles pagos irregulares para facilitar la operación. La empresaria Leonor González Pano ha relatado presiones directas y supuestas comisiones que habrían circulado en torno al rescate, involucrando no solo a altos cargos del Gobierno, sino también a la esposa del presidente, Begoña Gómez.
Estas revelaciones han llevado a la judicialización completa del caso. Actualmente, existen investigaciones abiertas que exploran posibles delitos de corrupción política, tráfico de influencias y la percepción de comisiones ilegales en el marco de esta operación. La Fiscalía Anticorrupción y los tribunales están analizando minuciosamente cada paso del proceso, desde la concesión del préstamo hasta los movimientos de los personajes clave.
La figura de Koldo García se ha convertido en el eje central de esta trama. Sus mensajes no solo reflejan la presión del presidente, sino también la intermediación activa que realizó entre el sector público y el privado. Su posición privilegiada como asesor del ministro le permitía moverse con soltura en ambos mundos, algo que ahora está siendo examinado con lupa por la justicia.
Para Víctor de Aldama, los mensajes representan una confirmación de su papel de interlocutor, pero también lo exponen a un escrutinio público que cuestiona la naturaleza de sus relaciones y los beneficios obtenidos. Su respuesta inicial, tratando de suavizar la situación, contrasta con la crudeza de los términos empleados por Koldo, evidenciando la asimetría de información y poder en ese momento.
El caso Air Europa se ha convertido en uno de los escándalos empresariales y políticos más significativos de los últimos años en España. La combinación de dinero público, presiones gubernamentales de máximo nivel y posibles irregularidades ha generado una tormenta perfecta que amenaza con salpicar a las más altas esferas del poder.
La mención explícita al presidente del Gobierno en estos mensajes eleva la gravedad del asunto a un nivel institucional sin precedentes. No se trata solo de una gestión deficiente de un préstamo público, sino de la posible intervención directa del jefe del Estado en presionar por un acuerdo que, según las investigaciones, podría haber estado viciado desde su origen.
Las consecuencias de esta investigación podrían ser devastadoras para los implicados. La justicia está determinando si las presiones ejercidas respondían a un interés legítimo del Estado en recuperar el dinero público, o si formaban parte de un entramado más complejo donde confluían intereses personales y políticos mezclados con posibles pagos indebidos.
El tiempo dirá si estas conversaciones son solo la punta del iceberg de una trama mucho más extensa, o si representan el colofón de un caso que ya ha alcanzado su punto culminante. Lo que está claro es que los mensajes de Koldo García han abierto una caja de Pandora que pone en cuestión la transparencia en la gestión de fondos públicos durante una de las crisis más graves que ha vivido el sector aéreo español.