Trump confirma ataques terrestres en Venezuela y amenaza a Colombia

El presidente de EEUU anuncia operaciones militares contra cárteles de droga en territorio venezolano y advierte que otros países productores también serán objetivo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ratificado este martes durante una reunión con su equipo de gobierno en la Casa Blanca que las operaciones militares estadounidenses contra organizaciones narcotraficantes en suelo venezolano comenzarán en breve plazo. Esta declaración amplía la postura beligerante ya manifestada por la administración republicana en su lucha contra el tráfico de drogas hacia territorio norteamericano.

Durante su intervención ante los medios de comunicación, el mandatario estadounidense ha enfatizado que las acciones en territorio terrestre resultan considerablemente más efectivas que las operaciones marítimas. "Conocemos perfectamente las rutas que utilizan. Tenemos información detallada sobre ellos. Sabemos dónde residen. Conocemos el paradero de los criminales. Y iniciaremos esas operaciones muy pronto", ha manifestado Trump desde la sede del ejecutivo estadounidense.

La postura del presidente no se limita exclusivamente a Venezuela. En un gesto que amplía el radio de acción de su política antidrogas, Trump ha advertido que cualquier nación que produzca y distribuya estupefacientes con destino a Estados Unidos quedará expuesta a intervenciones militares. Esta declaración abre la puerta a posibles acciones en otros territorios latinoamericanos identificados como productores de drogas ilícitas.

En este sentido, el presidente ha mencionado específicamente a Colombia, país que, según sus palabras, mantiene plantaciones de coca y centros de procesamiento de cocaína que posteriormente comercializa en el mercado estadounidense. "Me han informado que Colombia, el país de Colombia, produce cocaína. Poseen instalaciones de fabricación, ¿comprenden?. Y luego nos venden esa cocaína. Cualquier estado que realice estas actividades y comercialice drogas en nuestro territorio estará sujeto a ataques, no necesariamente solo Venezuela", ha precisado el líder republicano.

Trump ha reiterado que, si bien Venezuela ha representado un problema más grave que la mayoría de las naciones, existen otros países que igualmente envían sus redes de narcotraficantes a Estados Unidos, por lo que la política de su administración no discriminará entre unos y otros a la hora de tomar medidas contundentes.

Estas potenciales incursiones terrestres en territorio venezolano supondrían una escalada significativa de la Operación Lanza del Sur, el despliegue militar desplegado por el Pentágono en aguas del Caribe y el Pacífico oriental. Según datos oficiales difundidos este martes por el Departamento de Defensa, desde su inicio en septiembre, esta operación ha resultado en la destrucción de 21 embarcaciones y la muerte de 82 presuntos narcotraficantes en enfrentamientos con fuerzas estadounidenses.

El despliegue naval en la región caribeña, calificado como uno de los más importantes de las últimas décadas, ha intensificado la presión sobre el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro. La administración Trump acusa abiertamente al mandatario venezolano de liderar el denominado Cártel de los Soles, organización que Washington ha incluido en su lista de grupos terroristas extranjeros.

Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela se han deteriorado progresivamente desde el inicio del primer mandato de Trump, pero estas últimas declaraciones marcan un punto de inflexión hacia una postura aún más confrontacional. La posibilidad de operaciones militares en territorio soberano venezolano plantea serias cuestiones de derecho internacional y ha generado preocupación en diversos sectores diplomáticos de la región.

No obstante, Venezuela no es el único país latinoamericano en el punto de mira de la Casa Blanca. En octubre del año pasado, Trump ya dirigió duras críticas contra su homólogo colombiano, Gustavo Petro, a quien también calificó como "líder del narcotráfico" y contra quien ordenó la suspensión de la ayuda económica estadounidense alegando inacción en la lucha antidrogas.

El presidente colombiano ha respondido con firmeza a estas acusaciones, calificando a Trump de "grosero e ignorante con Colombia" y rechazando el despliegue militar estadounidense en la región como una intromisión inaceptable en asuntos soberanos. Petro ha denunciado específicamente los ataques contra presuntas embarcaciones narcotraficantes, algunos de los cuales se han producido en aguas próximas a las costas colombianas en el Pacífico oriental.

Durante la reunión de gabinete, Trump ha defendido la legitimidad de estas operaciones militares, argumentando que Estados Unidos posee el derecho inherente a protegerse de la avalancha de drogas que, según su percepción, los cárteles internacionales están inundando en su territorio nacional. Esta retórica de defensa nacional ha sido el eje central de la justificación de su política exterior agresiva en materia de seguridad.

La comunidad internacional ha observado con creciente preocupación la escalada verbal y militar en la región. Expertos en relaciones internacionales advierten que estas acciones unilaterales podrían violar principios fundamentales de soberanía nacional y no intervención establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.

Además, organizaciones de derechos humanos han cuestionado la legalidad de las muertes extrajudiciales de presuntos narcotraficantes durante los operativos de la Operación Lanza del Sur, exigiendo transparencia en los protocolos de enfrentamiento y respeto a las garantías procesales internacionales.

El contexto regional se complica aún más por las implicaciones económicas de estas políticas. La suspensión de ayuda estadounidense a Colombia, sumada a las sanciones ya existentes contra Venezuela, podría agravar las crisis sociales y económicas en ambos países, potencialmente generando efectos migratorios de gran magnitud.

Por su parte, analistas militares consideran que una incursión terrestre en Venezuela enfrentaría desafíos logísticos y operativos significativos. El terreno, la infraestructura defensiva venezolana y la posible reacción de otros actores regionales complicarían cualquier intervención directa, más allá de las operaciones quirúrgicas contra objetivos específicos de cárteles.

La retórica de Trump refleja una continuidad de su política de "América Primera", pero con un enfoque mucho más agresivo en su segundo mandato. La administración parece dispuesta a priorizar la percepción de seguridad interna por encima de las tradicionales consideraciones diplomáticas y multilaterales que han caracterizado la política exterior estadounidense en décadas anteriores.

En Washington, tanto legisladores demócratas como algunos republicanos moderados han expresado reservas sobre la expansión de operaciones militares sin consulta previa al Congreso ni a aliados regionales. La War Powers Resolution y otras normativas de control civil sobre las fuerzas armadas podrían convertirse en puntos de fricción interna si las operaciones se materializan.

Mientras tanto, en Caracas y Bogotá, los gobiernos preparan sus respuestas diplomáticas y, potencialmente, militares ante lo que perciben como una amenaza directa a su soberanía. La cancillería venezolana ha anunciado que convocará a sesiones extraordinarias en organismos multilaterales como la ONU y la OEA para denunciar lo que califica de "agresión imperialista".

La situación mantiene en vilo a toda la región latinoamericana, donde históricamente las intervenciones extranjeras han dejado secuelas duraderas. La posibilidad de un conflicto armado de mayor escala, aunque remota según algunos analistas, no puede descartarse completamente mientras la retórica belicista continúe escalando desde Washington.

El mercado de drogas ilícitas, con sus raíces en la compleja realidad social y económica de la región, parece convertirse nuevamente en el pretexto para intervenciones que trascienden el ámbito puramente policial o judicial. La efectividad de una estrategia militar en solución a un problema con tantas dimensiones sociales, económicas y de salud pública sigue siendo objeto de intenso debate entre especialistas.

Con estas declaraciones, Trump deja claro que su administración no retrocederá en su postura de máxima presión contra lo que considera una amenaza existencial para la seguridad nacional estadounidense, sin importar las consecuencias diplomáticas o las reservas de la comunidad internacional.

Referencias