El RCD Mallorca consiguió este martes su clasificación para la siguiente ronda de la Copa del Rey, aunque no sin antes pasar por momentos de verdadera tensión ante un CD Numancia que plantó cara hasta el último suspiro en el estadio de Los Pajaritos. El encuentro, correspondiente a la primera eliminatoria del torneo, dejó un marcador final de 3-2 a favor del conjunto visitante, reflejando la igualdad y el empaque de un duelo que tuvo de todo: goles, remontada, un penalti decisivo y ocasiones clamorosas para ambos bandos.
Desde el pitido inicial, el Mallorca dejó claro su intención de imponer su superioridad categorial. Los bermellones, con la experiencia de la Primera División a su favor, salieron al terreno de juego con la determinación de resolver pronto la eliminatoria. Esta premisa se materializó en el minuto 15, cuando Llabrés aprovechó un rechace en el área soriana para batir al guardameta local con un remate preciso. El golpe tempranero parecía sentenciar el guion del encuentro, pero el Numancia tenía otros planes.
La respuesta del conjunto de Soria no se hizo esperar. A los 23 minutos, Jony recibió un pase medido de Matos dentro del área y, con un disparo cruzado, superó a Cuéllar para establecer el empate. El tanto revitalizó a los locales, que durante un buen tramo del primer tiempo llevaron la iniciativa y crearon peligro mediante balones aéreos y centros al corazón del área mallorquinista. La más clara llegó en el minuto 35, cuando un cabezazo potente se estrelló contra el larguero, dejando a los aficionados con el grito de gol en la garganta.
No obstante, la calidad individual del Mallorca volvió a hacer acto de presencia justo antes del descanso. En el 42, Abdón Prats recogió un balón suelto tras otro rechace y, con un disparo raso y potente, batió por segunda vez la portería numantina. Con el 2-1 se llegó al intermedio, aunque el dominio territorial y las ocasiones del Numancia dejaban entrever que la historia aún no estaba escrita.
La segunda mitad comenzó con el mismo guion: el Mallorca intentando administrar su ventaja y el Numancia buscando la igualada con ahínco. Los cambios en el banquillo local dieron frescura al ataque soriano, y en el minuto 58, tras una serie de rechaces en el área visitante, Danese recortó distancias con un remate cruzado que hizo justicia al empuje numantino. El 2-2 volvía a poner todo de cara para los locales, que olían la prórroga.
El punto de inflexión llegó en el minuto 67. Una pérdida de balón en la medular provocó que el defensa Danesa cometiera un penalti claro sobre Asano. El colegiado no dudó en señalar la pena máxima. Abdón Prats se encargó de ejecutarla y, con un disparo potente al palo derecho del portero, anotó su segundo gol del encuentro y el tercero de su equipo. El 3-2 resultó definitivo, aunque el Numancia no bajó los brazos.
Los últimos veinte minutos fueron un asedio constante al área mallorquinista. El Numancia dispuso de varias ocasiones claras, destacando un mano a mano de Domenech que se marchó por encima del larguero cuando el empate parecía inevitable. Los cambios de Juancho y Delgado por Matos y De Frutos aportaron energía al ataque local, pero la falta de puntería y la seguridad de Cuéllar en los momentos decisivos impidieron la igualada.
El árbitro añadió cuatro minutos de descuento, durante los cuales el Numancia volcó su plantilla en ataque. Un último córner en el 94 generó expectación, pero la defensa del Mallorca, bien ordenada, logró despejar el peligro. Con el pitido final, el conjunto bermellón celebró su pase a la siguiente ronda, consciente de que el triunfo había sido más complicado de lo previsto.
El análisis del encuentro pone de manifiesto varias claves. Por parte del Mallorca, la efectividad de sus dos delanteros, Llabrés y Abdón Prats, resultó fundamental. Ambos demostraron olfato goleador en las pocas ocasiones claras que tuvieron. Sin embargo, la defensa mostró fisuras ante un rival de categoría inferior, concediendo demasiadas ocasiones y permitiendo la remontada numantina. La gestión del partido en la segunda mitad también fue mejorable, ya que el equipo pareció conformarse con defender el resultado en lugar de buscar el gol de la tranquilidad.
Por su parte, el Numancia puede marcharse con la cabeza bien alta. El equipo soriano compitió de tú a tú con un rival de Primera, demostrando orden táctico y una capacidad de reacción admirable. Los goles de Jony y Danese reflejaron su espíritu de lucha, mientras que las ocasiones falladas, especialmente el mano a mano de Domenech y el cabezazo al larguero, dejan un regusto amargo. La eliminatoria podría haber tenido otro desenlace con un poco más de fortuna en los metros finales.
El técnico del Mallorca, en rueda de prensa, reconoció la dificultad del encuentro: "Sabíamos que el Numancia es un equipo competitivo que juega muy bien en su estadio. Nos han puesto en aprietos, pero la clasificación es lo que cuenta. Tenemos que mejorar en la gestión de las ventajas". Por su parte, el entrenador local mostró su orgullo por el rendimiento de sus jugadores: "Hemos demostrado que podemos competir contra cualquiera. El fútbol es así, a veces no se premia el merecimiento, pero el equipo ha dado la cara".
Con este resultado, el RCD Mallorca se une a la lista de equipos de Primera División que han superado la primera eliminatoria copera, aunque no sin antes pasar por el aro de un rival que le obligó a sacar su mejor versión en los momentos decisivos. La Copa del Rey vuelve a demostrar que, en fútbol, la categoría no siempre es sinónimo de victoria y que cualquier equipo, con trabajo y creencia, puede plantar cara a los grandes. Para el Numancia, la temporada continúa en Segunda B con la moral reforzada tras una actuación que, pese a la eliminación, deja un legado de orgullo para su afición.