Un grave accidente ferroviario ha conmocionado esta tarde a la ciudad italiana de Milán, cuando un tranvía se salió de las vías y terminó impactando contra la fachada de un establecimiento comercial en el centro urbano. El siniestro, ocurrido alrededor de las cuatro de la tarde del viernes, ha dejado un trágico saldo de dos personas fallecidas y aproximadamente cuarenta heridos, de los cuales seis presentan lesiones de carácter grave.
El incidente tuvo lugar en la transitada calle Vittorio Veneto, en un momento en el que el vehículo de transporte público cubría su ruta habitual entre la Plaza de la República y la Puerta de Génova. Testigos presenciales han manifestado a los medios de comunicación locales que observaron al tranvía circulando a una velocidad considerablemente superior a la normal poco antes de perder el control y estrellarse contra el inmueble.
Las primeras reconstrucciones del accidente sugieren que el vehículo debía continuar su trayecto en línea recta por las vías principales. Sin embargo, en el punto del desvío, el tranvía efectuó un giro inesperado hacia la izquierda mientras mantenía una velocidad inadecuada para esa maniobra. Fue en ese preciso instante cuando el conjunto de vehículos perdió completamente el contacto con las vías, deslizándose de forma descontrolada durante varios metros antes del impacto final.
Una cámara de seguridad instalada en un automóvil que esperaba en un semáforo cercano captó el momento exacto del incidente. En las imágenes, que ya circulan por las redes sociales, se aprecia claramente cómo el tranvía se inclina peligrosamente sobre uno de sus laterales, con las ruedas completamente fuera de las vías, avanzando sin control hasta colisionar contra el edificio.
Los equipos de investigación han abierto un expediente para determinar con exactitud las causas que provocaron este desastre. Aunque no se descarta ninguna hipótesis en estos momentos, las líneas de investigación principales se centran en tres posibilidades: un exceso de velocidad como factor desencadenante, un problema técnico en el sistema de cambio de vías, o una posible indisposición del maquinista.
Respecto a esta última posibilidad, fuentes sindicales del sector del transporte público milanés han aportado datos relevantes. El conductor del tranvía siniestrado, un conductor experimentado de sesenta años con una larga trayectoria en la empresa, habría omitido la parada inmediatamente anterior al lugar del accidente, lo que ha generado sospechas sobre su estado físico en el momento de los hechos. Los propios maquinistas de la red tranviaria de Milán han explicado que el sistema de cambio de vías requiere la acción manual del operador, por lo que un desvanecimiento o pérdida de conocimiento podría explicar la trayectoria errática del vehículo.
Las autoridades locales han confirmado la identidad de una de las víctimas mortales: se trata de un hombre de aproximadamente sesenta años que perdió la vida al ser arrollado por el tranvía cuando circulaba por la acera. La segunda víctima, lamentablemente, corresponde a una persona sin hogar cuya identidad aún está siendo verificada por los servicios municipales, lo que complica la tarea de notificar a sus familiares.
El balance de heridos, con cerca de cuarenta afectados, ha saturado los servicios de emergencia de la ciudad. Los equipos de paramédicos establecieron un punto de atención avanzada en el lugar del siniestro, priorizando el traslado de los seis heridos graves a centros hospitalarios especializados. El resto de los afectados, con lesiones de diversa consideración, recibieron atención médica en el propio escenario o en centros de salud cercanos.
Los testimonios de los afectados pintan un cuadro de caos y terror en los instantes posteriores al descarrilamiento. Un pasajero que viajaba en el interior del vehículo describió la experiencia como similar a un seísmo: "Pensé que era un terremoto. Estaba sentado y acabé en el suelo, junto con los demás pasajeros. Fue terrible". Una mujer que resultó con lesiones leves añadió: "Sentimos algo debajo, luego el tranvía descarriló y todos salimos disparados". Otro testigo, que se encontraba cerca del conductor, relató: "El tranvía giró, tomó velocidad y chocó contra un edificio. Me había subido hacía poco, y estaba de pie cerca del conductor. Todos se me echaron encima".
Tommaso Pellizzari, periodista de Il Corriere della Sera que se encontraba en la zona del accidente, ha proporcionado detalles adicionales sobre el impacto. Según su relato, el tranvía no solo colisionó contra el escaparate de una tienda, sino que también impactó contra un restaurante que, afortunadamente, permanecía cerrado al momento del incidente, evitando así un número aún mayor de víctimas.
La alcaldesa de Milán, Giuseppe Sala, se ha desplazado hasta el lugar de los hechos para coordinar las operaciones de emergencia y ha anunciado que se constituirá una comisión especial de investigación para analizar todos los aspectos relacionados con la seguridad de la red tranviaria. En declaraciones a la prensa, ha transmitido su pésame a las familias de las víctimas y ha garantizado que el municipio aportará todos los recursos necesarios para esclarecer las causas del accidente.
El incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad del transporte público urbano en las grandes ciudades europeas. Expertos en movilidad sostienen que, aunque los accidentes de esta magnitud son excepcionales, es necesario implementar sistemas de seguridad adicionales que puedan prevenir situaciones similares en el futuro. La posibilidad de instalar sistemas automáticos de control de velocidad y de monitoreo del estado de los conductores son algunas de las medidas que ya se barajan en el ámbito municipal.
Mientras tanto, la circulación en la zona del accidente permanece interrumpida y se estima que las labores de retiro del vehículo siniestrado y reparación de las vías podrían prolongarse durante varios días. Los servicios de transporte público han establecido rutas alternativas para minimizar las molestias a los ciudadanos, aunque se prevén importantes retrasos en las próximas jornadas.
La investigación en curso está siendo liderada por la Policía Municipal de Milán, con la colaboración de técnicos especializados en accidentes ferroviarios. Los peritos están analizando tanto el estado del vehículo como las condiciones de las vías y el registro de datos del sistema de telemetría, que podría aportar información crucial sobre la velocidad exacta y las maniobras realizadas en los instantes previos al descarrilamiento.
Paralelamente, se ha ordenado una revisión exhaustiva de la totalidad de la flota tranviaria milanesa para descartar posibles fallos técnicos sistemáticos que pudieran poner en riesgo a los usuarios. Esta medida preventiva, aunque generará costes adicionales y posibles alteraciones en el servicio, ha sido bien recibida por los sindicatos y asociaciones de usuarios.
La comunidad internacional ha expresado su solidaridad con Milán tras el accidente. Diversas ciudades europeas con sistemas similares de transporte por vía han ofrecido asistencia técnica y han iniciado revisiones de sus propios protocolos de seguridad como medida preventiva.
El balance final de este trágico suceso subraya la importancia de mantener los más altos estándares de seguridad en el transporte público. Mientras las familias de las víctimas inician su duelo y los heridos continúan su proceso de recuperación, la ciudad de Milán enfrenta el desafío de restaurar la confianza de sus ciudadanos en un sistema de movilidad que, hasta ahora, había registrado uno de los mejores índices de seguridad de Europa.