El expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, compareció este viernes ante el Congreso para responder preguntas sobre su controvertida relación con Jeffrey Epstein, el financiero acusado de tráfico sexual de menores que murió en prisión en 2019. En un testimonio a puerta cerrada, Clinton defendió su conducta y aseguró no tener conocimiento de las actividades delictivas de Epstein.
Durante su declaración ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, Clinton fue tajante: "No vi nada y no hice nada malo". Estas palabras resumen la postura del exmandatario demócrata, quien buscó desvincularse por completo de las acciones criminales de su exconocido. El testimonio, que inicialmente se mantuvo en secreto, generó numerosas filtraciones que han alimentado el debate político en Washington.
La relación entre Clinton y Epstein ha sido objeto de escrutinio durante años. El expresidente admitió haber volado en 16 ocasiones a bordo del jet privado del financiero, apodado 'Lolita Express' por la presencia constante de mujeres jóvenes en sus vuelos. Sin embargo, Clinton insistió en que desconocía por completo la naturaleza criminal de las actividades de Epstein. "No tenía idea de los crímenes que Epstein estaba cometiendo", declaró en su apertura, publicada posteriormente en redes sociales.
El exmandatario anticipó las críticas sobre sus respuestas, advirtiendo que en varias ocasiones diría no recordar ciertos detalles. "Puede que eso sea poco satisfactorio", reconoció, "pero no voy a decir algo de lo que no estoy seguro". Clinton justificó sus lagunas de memoria argumentando que los hechos ocurrieron hace dos décadas y que su compromiso bajo juramento le impedía especular.
Uno de los momentos más tensos del testimonio surgió cuando Clinton criticó duramente la decisión de los republicanos de citar a su esposa, Hillary Clinton. "Antes de empezar, tengo que decir algo personal. Hicisteis que Hillary viniera. Ella no tuvo nada que ver con Epstein. Nada. No recuerda ni siquiera llegarle a conocer. No viajó con él ni visitó ninguna de sus propiedades", reprochó a los legisladores conservadores. El expresidente calificó la citación de su esposa como una medida injustificada, independientemente del número de testigos convocados.
Los interrogadores republicanos mostraron a Clinton una fotografía controversial, parte de los documentos incautados de Epstein, donde aparece el expresidente en un jacuzzi junto a una mujer con el rostro cubierto. Cuando le preguntaron sobre la identidad de la persona, Clinton respondió que no la conocía. Ante la pregunta directa de si mantuvo relaciones sexuales con ella, el expresidente respondió rotundamente que no.
El presidente del comité, el republicano James Comer, utilizó un receso para declarar a la prensa que la investigación buscaba establecer la verdad sobre las conexiones entre Epstein y figuras políticas prominentes. Sin embargo, las filtraciones del testimonio revelaron que ambos partidos han convertido esta investigación legislativa en un campo de batalla político.
Clinton desafió a los legisladores republicanos sobre su interpretación de las imágenes y registros de hace veinte años. "Da igual cuántas fotos me enseñéis, hay dos cosas que importan más que vuestra interpretación de esas imágenes de hace veinte años", argumentó. "Sé lo que vi, y lo que es más importante, lo que no vi. Sé lo que hice, y lo que es más importante, lo que no hice". Esta declaración se convirtió en el eje central de su defensa, enfatizando su percepción personal de los eventos sobre las evidencias documentales.
El contexto de este testimonio es complejo. Epstein, quien se suicidó en su celda neoyorquina en agosto de 2019 antes de enfrentar un juicio por abuso sexual de menores y tráfico de mujeres, mantenía relaciones con numerosas figuras de las élites económicas y políticas globales. Su red de contactos ha sido investigada extensivamente desde su muerte, generando teorías conspirativas y debates sobre la responsabilidad de quienes lo rodeaban.
La investigación del Congreso, controlada por republicanos, forma parte de un esfuerzo más amplio por examinar las conexiones entre Epstein y líderes políticos. La decisión de citar a Clinton, y posteriormente a Hillary Clinton, ha sido criticada por demócratas como una maniobra partidista destinada a dañar la reputación de la familia Clinton antes de las elecciones de 2024.
Expertos legales señalan que los testimonios de este tipo, aunque no son procesos judiciales, pueden tener implicaciones significativas para la reputación de los testigos. La estrategia de Clinton de admitir contacto limitado pero negar conocimiento de los crímenes refleja una postura defensiva común en casos de alta visibilidad.
La muerte de Epstein en circunstancias sospechosas ha alimentado teorías conspirativas sobre posibles encubrimientos. Aunque las investigaciones oficiales concluyeron que se trató de un suicidio, las dudas persistentes han mantenido vivo el interés público en su caso y en sus asociaciones.
El testimonio de Clinton deja preguntas sin respuesta sobre el alcance real de su relación con Epstein. Mientras el expresidente insiste en su ignorancia sobre las actividades delictivas, los críticos argumentan que la frecuencia de sus interacciones y la naturaleza de las acusaciones contra Epstein hacen difícil creer que no tuviera conocimiento de los comportamientos inapropiados.
La batalla política en torno a esta investigación parece lejos de concluir. Con ambos partidos acusándose mutuamente de usar el caso Epstein para fines partidistas, la búsqueda de la verdad sobre quién sabía qué y cuándo se ha visto empañada por consideraciones políticas.
El caso continúa generando repercusiones internacionales, con figuras como Borge Brende, presidente del Foro de Davos, dimitiendo recientemente tras revelarse sus vínculos con Epstein. Esto demuestra que el escándalo trasciende fronteras y afecta a instituciones globales.
Para Clinton, este testimonio representa otro capítulo en su larga historia de enfrentar acusaciones y controversias. Su habilidad para navegar crisis políticas ha sido probada repetidamente, pero la gravedad de las acusaciones contra Epstein y el clima político actual presentan desafíos únicos.
La investigación legislativa continuará con más testimonios y análisis de documentos. Mientras tanto, el público estadounidense y global observa cómo se desarrolla este capítulo de una historia que combina crimen, poder y política en las más altas esferas.