El paso del Coro Minero de Turón por el escenario de Got Talent ha supuesto uno de los momentos más emotivos de la reciente temporada del programa. La veterana formación musical asturiana, que celebra en 2025 tres cuartos de siglo de trayectoria ininterrumpida, logró conmover hasta las lágrimas al jurado de Telecinco con una interpretación que trascendió lo meramente artístico para convertirse en un homenaje vivo a la memoria colectiva de una región.
La historia de este coro se remonta a 1949, cuando un grupo de mineros de Turón decidieron unir sus voces para cantar las penas y esperanzas de un oficio duro y peligroso. Hoy, casi tres décadas después de que una conocida marca cervecera popularizara el eslogan "Donde va, triunfa", estos artistas han demostrado que su talento no conoce fronteras geográficas ni generacionales. Su actuación en el concurso de talentos más popular de la televisión española no fue fruto de una iniciativa propia, sino que llegó de la mano de los responsables de casting del programa, quienes quedaron impactados tras verles actuar en el estadio del Molinón de Gijón.
Nicanor García, presidente del Coro Minero de Turón, explica cómo se gestó esta colaboración: "Cuando cantamos en el Molinón como homenaje a los mineros fallecidos en Cerredo, tuvo mucho impacto, y nos llamaron desde Telecinco para invitarnos a participar en las audiciones". Esta invitación supuso para los 35 componentes de la formación una oportunidad única de mostrar al mundo el arte que nace de las entrañas de la tierra.
Sin embargo, el camino hacia los focos de Madrid no estuvo exento de obstáculos. Inicialmente, la producción del programa solicitó que los gastos de desplazamiento y estancia corrieran por cuenta del coro, algo que resultaba económicamente inviable para una asociación sin ánimo de lucro. "La verdad es que casi no vamos, porque nos decían que para esta fase eliminatoria teníamos que correr nosotros con los gastos, y era inviable", reconoce García. Finalmente, tras negociaciones, fue la cadena la que asumió los costes, permitiendo que esta historia pudiera contarse.
La grabación se desarrolló durante dos intensas jornadas en la capital española: una dedicada a ensayos y otra a la actuación propiamente dicha, que se emitió el pasado sábado. La puesta en escena fue cuidada hasta el último detalle. Al alzarse el telón, el coro apareció en formación sobre el escenario, mientras que tras ellos, una pantalla gigante mostraba imágenes de mineros con sus cascos iluminados, creando un contraste visual poderoso entre la tradición y la modernidad. La directora de la formación, Rebeca Velasco, tomó la batuta para dirigir la interpretación de "Santa Bárbara Bendita", una pieza que rezuma historia y devoción.
El impacto fue inmediato. Apenas los primeros acordes resonaron en el teatro, Paula Echevarría, jurado asturiano del programa, no pudo contener las lágrimas. Su conexión emocional con la interpretación era evidente, al igual que la de Lorena Castell, quien también se vio visiblemente conmovida por la fuerza de las voces que evocaban generaciones de sacrificio bajo tierra.
Las reacciones del jurado fueron unánimes en su elogio. Risto Mejide, conocido por su crítica implacable y su dureza evaluativa, se quedó sin palabras: "Viendo como está mi compañera Paula, hoy somos todos un poco como ella. Estamos en shock", aseveró, visiblemente impresionado por la autenticidad de la actuación. Por su parte, Carlos Latre aprovechó para agradecer al coro su labor de memoria histórica y reivindicó "el arte que ha nacido de las minas", un comentario que provocó que todo el público se pusiera en pie en una segunda ovación espontánea.
Lorena Castell, con la voz entrecortada, apenas pudo articular palabras: "Es increíble escucharos cantar. Gracias por haber venido", dijo antes de volver a emocionarse. Llegaba entonces el turno de una emocionadísima Paula Echevarría: "Como asturiana, con madre de Mieres, y muchos familiares y amigos que han sido mineros, esto me llega al alma. Sois un ejemplo de supervivencia cultural".
El voto positivo de los cuatro miembros del jurado fue unánime, permitiendo que el Coro Minero de Turón pase a la siguiente fase del concurso. Para Nicanor García, esta experiencia representa algo más que una competición televisiva: "Es una oportunidad para que la gente conozca nuestra historia, nuestra cultura. Llevamos 75 años cantando, y cada actuación es un homenaje a quienes ya no están".
La formación, que ha sobrevivido a la crisis de la minería y ha adaptado su repertorio sin perder su esencia, demuestra que el arte comunitario tiene un valor incalculable. Sus voces, que han acompañado a generaciones de asturianos en momentos de dolor y celebración, ahora llegan a millones de hogares a través de la pequeña pantalla, llevando consigo el peso de una historia colectiva.
El éxito en Got Talent no es más que el capítulo más reciente de una trayectoria llena de hitos. Desde sus inicios en el siglo XX, el coro ha actuado en innumerables escenarios, siempre con el mismo compromiso: preservar la memoria de los mineros a través de la música. Canciones como "Santa Bárbara Bendita" no son meras composiciones, sino rezos de supervivencia, himnos que protegían a los hombres que descendían cada día a las galerías.
En un momento en que la televisión busca contenidos auténticos que conecten con el público, el Coro Minero de Turón ha demostrado que la mejor forma de triunfar es siendo fiel a uno mismo. No necesitan efectos especiales ni coreografías elaboradas; su fuerza reside en la verdad de sus historias, en el eco de sus voces que resuenan como el golpe de un pico contra la piedra.
La ovación que recibieron no fue solo aplausos para una buena actuación, sino un reconocimiento a toda una cultura. Cuando Carlos Latre habló del "arte que ha nacido de las minas", tocó una fibra sensible no solo en el público presente, sino en todos aquellos que desde casa vieron cómo una tradición centenaria se abría paso en el mundo moderno.
Para los miembros del coro, la mayoría de ellos descendientes de mineros, esta experiencia en Got Talent supone una "experiencia inolvidable", como la califica su presidente. Pero también es una responsabilidad: representar a una comunidad entera, a una forma de vida que, aunque haya desaparecido de las galerías, permanece viva en la memoria y en el canto.
La conexión de Paula Echevarría con la actuación fue particularmente significativa. La actriz, que ha hecho pública en numerosas ocasiones su orgullo por sus raíces asturianas, vio en el coro un reflejo de su propia historia familiar. Sus lágrimas no fueron solo emoción artística, sino reconocimiento de un legado personal y colectivo.
El futuro del Coro Minero de Turón pasa ahora por la siguiente ronda de Got Talent, donde se medirán a otros talentos de diversas disciplinas. Pero independientemente del resultado final, ya han ganado lo más importante: han puesto el valor cultural de Asturias en el mapa mediático nacional, demostrando que las tradiciones no son cosa del pasado, sino patrimonio vivo que puede emocionar a cualquier público.
En una época donde la cultura popular a menudo se asocia con lo efímero y lo comercial, el coro turonés representa lo contrario: una tradición que ha resistido el paso del tiempo, que se ha adaptado sin perder su alma, y que continúa encontrando nuevas formas de conectar con las generaciones actuales. Su paso por Got Talent no es una concesión a la modernidad, sino una reafirmación de que la autenticidad siempre encuentra su espacio.
Las 75 velas que el coro apagará este año no son solo un aniversario, sino un testimonio de resistencia cultural. Cada una representa un año de música, de memoria, de comunidad. Y ahora, gracias a una noche en Madrid, esa llama arde más fuerte que nunca, iluminando no solo el escenario de un programa de televisión, sino los corazones de quienes tuvieron el privilegio de escucharles.