Juan del Val responde a Jordi Évole tras el Premio Planeta

El escritor estrena su novela 'Vera' con una contundente réplica en redes sociales a las críticas recibidas, especialmente al periodista de La Sexta

La concesión del Premio Planeta 2025 a Juan del Val por su obra Vera, una historia de amor continúa generando debate en el panorama cultural español tres meses después de la ceremonia. La polémica, que parecía haberse apaciguado, ha resurgido con nueva intensidad tras una contundente respuesta del autor en redes sociales dirigida, entre otros, al periodista Jordi Évole. El comunicador había cuestionado implícitamente el galardón en una columna de opinión publicada en La Vanguardia, desatando una reacción inesperada del ganador del prestigioso premio literario.

El desencadenante de esta nueva escalada verbal se remonta a un comentario de Évole en el que vinculaba el triunfo de Donald Trump, la activista venezolana María Corina Machado y la victoria de Juan del Val en el Planeta bajo la misma línea argumental: "La semana del triunfo de Trump, de María Corina Machado, de Juan del Val. El mundo que soñamos ya está aquí". Esta reflexión, publicada en el diario catalán, fue interpretada por numerosos sectores como una crítica velada a la legitimidad del premio concedido al colaborador de Atresmedia.

Tras un periodo de silencio que duró aproximadamente dos meses, Juan del Val ha decidido romper su mutismo mediante una extensa publicación en Instagram que ha trascendido con rapidez las fronteras de la red social. El texto, que combina agradecimiento con ironía mordaz, arranca con un tono aparentemente conciliador: "Vera, una historia de amor ha cumplido dos meses. Con una sonrisa instalada en mi cara, que soy incapaz de contener, creo que es el momento de escribir este post de agradecimiento a algunas personas que han contribuido enormemente al éxito de Vera". Sin embargo, lo que sigue es una réplica directa y sin ambages a sus detractores.

El escritor despliega una estrategia comunicativa basada en la sarcástica gratitud hacia quienes han cuestionado su obra. "Yo sé que no tenéis nada en mi contra, estoy seguro de que vuestros comentarios y artículos obedecen a una causa muy noble", afirma Del Val, para inmediatamente desgranar lo que, según su perspectiva, motiva estas críticas: "defender la esencia de la buena literatura. La literatura de verdad, no de esas noveluchas que se compran las señoras ignorantes".

La intervención no se limita a una respuesta genérica, sino que se dirige a grupos específicos que el autor identifica como detractores. Entre ellos, menciona explícitamente a "presentadores con un chándal impostado con 'Lo de…' de ser de Barrio, pero solo son ventajistas en busca del aplauso fácil", una alusión directa y sin tapujos al formato y estilo de Jordi Évole, conocido precisamente por su programa "Lo de Évole" en La Sexta.

El texto continúa con una enumeración de colectivos que, según Del Val, conforman el coro de críticas en su contra: "libreras ofendiditas, feministas de pose con columnas de periódico mal pagadas, opinadores condescendientes, sobadillas con su podcast aleccionador, tuiteros lectores de Proust con faltas de ortografía". Esta caracterización, cargada de adjetivos despectivos y un tono provocador, ha generado una oleada de reacciones divididas en el ámbito digital.

El cierre de la publicación se ha convertido en una de las frases más compartidas y comentadas: "Gracias a todos. Seguid ladrando, pero tened cuidado porque la bilis desde el estómago os puede quemar la garganta". Esta sentencia, que encapsula la esencia combativa de su mensaje, ha desatado un intenso debate sobre las formas y el fondo de la polémica literaria.

El impacto de esta respuesta ha sido inmediato, convirtiéndose en tendencia en redes sociales y generando cientos de comentarios que oscilan entre el apoyo incondicional al escritor y la reprobación por lo que consideran un ataque innecesario y desproporcionado. La publicación ha alimentado el discurso sobre la legitimidad del Premio Planeta, un galardón que históricamente ha estado rodeado de debates sobre su independencia y criterios de selección.

Desde el grupo mediático Atresmedia, del que ambos profesionales forman parte, no se han pronunciado declaraciones oficiales sobre este enfrentamiento interno. La situación pone de manifiesto las tensiones que pueden surgir cuando figuras pertenecientes al mismo conglomerado empresarial mantienen posiciones ideológicas y artísticas divergentes en el espacio público.

El caso ha reavivado conversaciones sobre el papel de los premios literarios en la configuración del gusto cultural y la visibilidad de ciertos autores por encima de otros. Mientras algunos sectores defienden el carácter popular y accesible de la obra de Del Val, otros cuestionan si el Premio Planeta debe orientarse hacia propuestas más experimentales o de mayor profundidad literaria.

La polémica también ha puesto el foco en la relación entre medios de comunicación y literatura, y cómo la exposición televisiva de un escritor puede influir en su recepción crítica. Juan del Val, conocido por su participación en programas como "El Hormiguero" y "La Roca", representa un perfil de autor mediático que no siempre es bien recibido por ciertos círculos literarios más ortodoxos.

En el terreno de las redes sociales, la respuesta de Del Val ha sido interpretada como un ejercicio de autodefensa personal que, sin embargo, corre el riesgo de generar más división que diálogo. La estrategia de atacar directamente a los críticos, en lugar de defender la calidad de su obra argumentativamente, ha sido señalada por algunos observadores como una táctica contraproducente.

El debate ha trascendido el ámbito estrictamente literario para convertirse en una reflexión sobre los límites del sarcasmo, la responsabilidad de las figuras públicas al expresar sus discrepancias y el clima de polarización que caracteriza el debate cultural contemporáneo. La intervención de Del Val, lejos de cerrar la polémica, parece haberla intensificado, garantizando que su novela permanezca en el centro de la conversación pública.

A medida que las horas pasan, la publicación continúa acumulando interacciones, demostrando el poder de las redes sociales para amplificar conflictos que, en otras épocas, habrían quedado circunscritos a páginas de opinión o tertulias especializadas. El caso ha generado tal cantidad de réplicas y contrarréplicas que analizar su evolución se ha convertido en un ejercicio de observación de la dinámica de la comunicación en la era digital.

Lo que está claro es que Juan del Val no ha optado por la contención ni el silencio diplomático. Su respuesta, contundente y sin filtros, ha marcado una línea clara en la arena, desafiando a sus críticos a continuar el debate pero bajo sus propias reglas. La bilis, como él mismo ha advertido, parece haberse convertido en el elemento central de una polémica que promete prolongarse más allá de su anuncio inicial.

Referencias

Contenido Similar