Argelia y RD Congo protagonizan un intenso duelo físico en la Copa de África

Un partido marcado por las faltas continuas, las interrupciones y las ocasiones de gol que mantuvieron en vilo a los espectadores durante los 90 minutos

La selección argelina se enfrentó a República Democrática del Congo en un compromiso correspondiente a la fase de grupos de la Copa de África que dejó un regusto de intensidad y juego físico por encima del ritmo. Desde el pitido inicial, ambos conjuntos mostraron una clara intención de imponer su ley en el centro del campo, lo que derivó en una sucesión de infracciones que entrecortaron constantemente el desarrollo del encuentro.

El medio centro Ismaël Bennacer se convirtió en uno de los protagonistas negativos del choque, al verse repetidamente en el suelo tras duras entradas de los defensores congoleños. El futbolista del AC Milán vio interrumpida su labor de organización en múltiples ocasiones, especialmente por las duras entradas de Cédric Bakambu y Noah Sadiki, quienes no dudaron en utilizar la fuerza para cortar las transiciones ofensivas de los argelinos. Esta dinámica se revirtió también en el sentido contrario, ya que Aïssa Mandi y Hicham Boudaoui también recibieron su dosis de contactos físicos por parte de la delantera africana.

El extremo Riyad Mahrez, figura indiscutible del combinado argelino, tuvo que lidiar con la marcación asfixiante de Joris Kayembe y Meschack Elia. El jugador del Al Ahly vio limitada su capacidad de desborde por las constantes faltas que recibía cada vez que intentaba acelerar por la banda derecha. En una de estas acciones, Kayembe le propinó una entrada temeraria que el colegiado sancionó sin dudar, mostrando la tarjeta amarilla para intentar calmar los ánimos de un duelo que comenzaba a caldearse.

La zaga congoleña, liderada por Axel Tuanzebe y Chancel Mbemba, mostró serias dificultades para contener las subidas del lateral izquierdo Rayan Aït-Nouri. El jugador de los Wolves creó constantes peligros por su banda, lo que obligó a Aaron Wan-Bissaka a cometer varias faltas tácticas para evitar mayores males. Precisamente, una de estas infracciones derivó en una jugada de peligro para los leones del Atlas cuando Théo Bongonda centró desde la derecha y Bakambu cabeceó desviado por muy poco.

Las ocasiones más claras del encuentro llegaron a balón parado. RD Congo disfrutó de varios corners consecutivos que pusieron en apuros a la defensa argelina. En una de estas acciones, Tuanzebe cabeceó con potencia pero sin dirección, enviando el esférico a las manos de Luca Zidane, que debutaba como titular en la competición. Minutos después, otro centro de Bongonda encontró de nuevo a Bakambu, que esta vez sí que dio dirección a su remate, obligando al cancerbero a estirarse para evitar el gol cantado.

El desarrollo del partido se vio alterado por dos incidentes que preocuparon a los cuerpos técnicos. Primero fue Mohammed Amoura, delantero argelino, quien tuvo que ser atendido en el terreno de juego tras una dura entrada de Mbemba. El jugador del Lugano sintó molestias en su tobillo derecho y, aunque intentó continuar, finalmente tuvo que ser sustituido antes del descanso. Por su parte, el capitán congoleño Mbemba también sufrió un golpe en una disputa aérea con Ramy Bensebaini, lo que provocó una pausa de varios minutos mientras los servicios médicos valoraban su estado.

El control del balón fue alterno durante los 90 minutos. Argelia intentó imponer su toque y combinación corta a través de Bennacer y Rafik Belghali, mientras que RD Congo basó su estrategia en la verticalidad y el juego directo hacia Bakambu y Meschack Elia. Esta pugna táctica generó un intercambio de golpes constante, con transiciones rápidas que finalizaban en faltas o disparos lejanos sin demasiado peligro.

El árbitro tuvo que trabajar overtime para mantener la disciplina en un encuentro que en ocasiones estuvo a punto de desbordarse. Las tarjetas amarillas fueron una constante, y el colegiado no dudó en señalar infracciones cada vez que percibía un contacto excesivo. Esta rigidez en el criterio arbitral provocó las protestas de ambos banquillos, que reclamaban mayor consistencia en las decisiones.

A medida que el reloj avanzaba, el cansancio comenzó a hacer mella en los jugadores. Los espacios se abrieron y las ocasiones se multiplicaron. Un contragolpe argelino liderado por Mahrez acabó con un disparo de Islam Slimani que se marchó rozando el palo derecho de la meta defendida por Djamel Beniiche. Por su parte, RD Congo respondió con un cabezazo de Tuanzebe que se perdió por la izquierda tras un saque de esquina ejecutado por Bongonda.

El final del encuentro dejó sensaciones encontradas. Por un lado, Argelia mostró su calidad técnica y su capacidad para generar peligro desde la posesión. Por otro, RD Congo demostró una solidez defensiva y una capacidad de sufrimiento que le permitió neutralizar a las estrellas del rival. El empate a cero reflejó fielmente lo visto sobre el césped: dos equipos que se anularon mutuamente en un duelo de poder a poder.

Los entrenadores mostraron su satisfacción por el punto obtenido, aunque reconocieron que aún queda mucho por mejorar. El técnico argelino destacó la entrega de sus jugadores y lamentó las lesiones de Amoura y Bennacer, mientras que su homólogo congoleño elogió la disciplina táctica de su equipo y la capacidad de Bakambu para generar peligro en ataque. Ambos coincidieron en que el partido fue un auténtico baile de contactos que puso a prueba la resistencia física de sus plantillas.

La Copa de África continúa su curso y este tipo de encuentros demuestra el nivel competitivo de la competición. La próxima jornada será decisiva para determinar quién se clasifica a los octavos de final, y ambas selecciones deberán ajustar sus mecanismos si quieren aspirar a levantar el trofeo continental. Por ahora, el empate les mantiene con opciones intactas, pero la exigencia máxima está por llegar.

Referencias

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