Egipto remonta a Benín en la Copa de África con gol de Yasser Ibrahim

La selección egipcia supera un tempranero gol de Jodel Dossou con una destacada actuación colectiva en la segunda mitad

La selección de Egipto consiguió una importante victoria por 2-1 ante Benín en el marco de la Copa de África, demostrando una vez más su capacidad de reacción en momentos críticos del torneo. El encuentro, que mantuvo en vilo a los aficionados durante los noventa minutos, reflejó el carácter competitivo de uno de los equipos favoritos del certamen continental.

Desde el inicio del compromiso, el conjunto dirigido por su cuerpo técnico mostró intenciones claras de dominar el ritmo del juego, aunque pronto se encontraría con una sorpresa desagradable. La selección de Benín, lejos de amedrentarse ante la jerarquía de su rival, planteó un desafío valiente que pondría a prueba la solidez defensiva de los egipcios en múltiples ocasiones a lo largo del primer tiempo.

El desarrollo inicial del encuentro estuvo marcado por una intensa presión en el medio campo, donde ambas escuadras buscaban imponer su esquema táctico. Los primeros compases del partido transcurrieron con un intercambio de acciones en zonas neutrales, sin que ninguno de los dos contendientes lograra hacerse con el control absoluto del balón. Sin embargo, la dinámica cambiaría radicalmente cuando los benineses encontraron un resquicio en la retaguardia egipcia.

El gol tempranero de Jodel Dossou representó un duro golpe anímico para las aspiraciones del conjunto faraónico. La jugada se gestó a partir de una combinación precisa en el área rival, donde Dossou recibió un servicio certero que le permitió definir con la derecha desde muy corta distancia, superando al portero egipcio y estableciendo el 1-0 parcial. La celebración de los jugadores de Benín evidenciaba la magnitud de su logro, mientras los egipcios debían recomponer su estrategia para evitar una sorpresa mayor.

La reacción de Egipto no se hizo esperar. Con Mohamed Salah como referente ofensivo principal, el ataque egipcio comenzó a generar peligro por las bandas, buscando desbordar a la defensa contraria con su velocidad característica. Las aproximaciones se sucedían, pero la falta de precisión en el último pase o las intervenciones oportunas del arquero rival mantenían el marcador favorable a Benín. La frustración comenzaba a hacerse evidente en los rostros de los jugadores egipcios, conscientes de la necesidad de revertir la situación antes del descanso.

El empate llegaría mediante una jugada a balón parado, recurso que Egipto ha explotado históricamente con gran eficacia. Un saque de esquina ejecutado con precisión encontró la cabeza de Yasser Ibrahim, quien se elevó por encima de la defensa para conectar un potente remate que se coló en el ángulo izquierdo de la portería defendida por Benín. La asistencia de Marwan Attia fue fundamental en la ejecución de esta jugada, demostrando la importancia de los detalles tácticos en momentos decisivos.

Con el 1-1 parcial, ambos equipos retornaron a sus vestuarios con sensaciones encontradas. Por un lado, Benín había demostrado que podía competir de tú a tú con una potencia continental. Por otro, Egipto había recuperado la confianza necesaria para afrontar la segunda mitad con la determinación de conseguir los tres puntos.

La segunda parte comenzó con un ritmo más pausado, donde los cuerpos técnicos de ambas selecciones realizaron ajustes tácticos para intentar ganar la batalla en la zona media. Las sustituciones tempranas marcaron el desarrollo del encuentro, especialmente por parte de Benín, que vio obligado a modificar su esquema debido a una lesión de Rodolfo Aloko. La entrada de Romaric Amoussou buscaba cubrir esa ausencia, pero la dinámica del equipo se vio evidentemente afectada.

Los minutos transcurrían y la tensión aumentaba en el terreno de juego. Las faltas se sucedían en ambos sentidos, interrumpiendo el flujo del juego y generando momentos de fricción entre los jugadores. La tarjeta amarilla mostrada a Mohamed Tijani por parte del árbitro central evidenciaba la intensidad con la que se disputaba cada balón dividido. Por su parte, Hamdi Fathy también vio la cartulina amarilla por una entrada peligrosa, reflejando la desesperación que comenzaba a invadir a los egipcios.

La calidad individual de Mohamed Salah comenzó a hacerse más evidente en los últimos veinte minutos. Sus desmarques constantes y su capacidad para generar espacios creaban desequilibrios en la defensa beninesa, que debía recurrir a faltas tácticas para detener su progresión. Una de estas infracciones, cometida por Romaric Amoussou, originó una jugada peligrosa que estuvo a punto de convertirse en el segundo gol egipcio.

El desenlace del encuentro llegaría en el tiempo añadido, cuando Egipto aprovechó una nueva falta en ataque para lanzar un centro al área que generó confusión en la zaga rival. La pelota, tras un rechace incompleto, quedó servida para que Yasser Ibrahim volviera a aparecer como héroe del partido, culminando la remontada con su segundo gol de la tarde, aunque en el texto original parece ser su único gol decisivo. La celebración de los compañeros y el alivio en el banquillo egipcio reflejaban la importancia de este tanto para las aspiraciones del equipo en el torneo.

El árbitro decretó el final del encuentro poco después, dejando un sabor agridulce para los benineses, que estuvieron cerca de conseguir un resultado histórico. Por su parte, Egipto sumó tres puntos vitales que le permiten mantenerse en la pelea por la clasificación a la siguiente fase de la competición continental.

El análisis postpartido debe destacar la capacidad de reacción del conjunto egipcio, que supo sobreponerse a la adversidad del marcador inicial. La experiencia de sus jugadores en competiciones internacionales fue un factor determinante en los momentos de mayor presión, permitiéndoles mantener la calma y ejecutar su plan de juego con precisión.

Por su parte, Benín demostró que puede ser un rival incómodo para cualquier selección del continente. Su organización defensiva y la velocidad en las transiciones ofensivas son armas que podrían causar problemas a otros equipos en la fase de grupos. La lesión de Rodolfo Aloko fue un contratiempo importante que mermó sus opciones de mantener el resultado positivo hasta el final.

El rendimiento de Mohamed Salah, aunque no reflejado en el marcador, fue fundamental para el desequilibrio ofensivo de Egipto. Su presencia constante en zonas de peligro obligó a la defensa rival a realizar faltas reiteradas, lo que generó situaciones de peligro desde la pelota quieta. La colaboración de Marwan Attia en la generación de juego también merece mención especial, ya que sus asistencias fueron clave en los momentos decisivos.

El cuerpo técnico egipcio deberá trabajar en la eficacia defensiva, especialmente en las transiciones ofensivas del rival, donde Benín encontró espacios para generar peligro. La concentración en los primeros minutos de cada tiempo será un aspecto a mejorar de cara a los próximos compromisos del torneo.

Con este resultado, Egipto se posiciona favorablemente en su grupo, aunque la competencia se presenta reñida y cualquier tropiezo podría complicar su camino hacia la fase final. La victoria por la mínima diferencia otorga confianza, pero también deja en evidencia las áreas de oportunidad que deben ser atendidas con urgencia.

El calendario del torneo no permite demasiado tiempo para la celebración, y el equipo faraónico deberá enfocarse de inmediato en su siguiente rival. La profundidad de la plantilla será puesta a prueba en los próximos días, especialmente considerando el desgaste físico y emocional de un encuentro tan disputado como el vivido ante Benín.

Los aficionados egipcios pueden sentirse optimistas respecto a las posibilidades de su selección, pero también conscientes de que el nivel competitivo de la Copa de África ha crecido exponencialmente en las últimas ediciones. Cada partido representa una batalla única, donde la determinación y la ejecución táctica son tan importantes como el talento individual de las estrellas del equipo.

La experiencia acumulada en torneos previos será un activo invaluable para Egipto en la medida que avance la competición. La capacidad de gestionar momentos de presión, como el vivido en este encuentro, diferencia a los equipos que pelean por el título de aquellos que conforman con participar. La victoria ante Benín refuerza la mentalidad ganadora de una selección acostumbrada a las exigencias del máximo nivel continental.

Referencias

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