Óscar Dertycia protagonizó una de esas conversaciones que trascienden el mero análisis futbolístico. En su paso por el programa La Tribu de Radio MARCA, el exdelantero argentino desplegó toda su pasión por el deporte, mezclando recuerdos de élite, reflexiones tácticas y una emotividad que le desbordó al final de la charla. Con pasado en equipos como el Tenerife, el Cádiz y el Albacete, Dertycia ofreció una visión profunda sobre la evolución del fútbol y el rol del delantero moderno.
Desde el primer momento, el argentino dejó claro que su concepción del juego no ha cambiado con los años. El trabajo del delantero era desgastar, incomodar al defensor, aseguró, reivindicando una figura que va mucho más allá de la mera definición. Formado bajo la exigencia de Carlos Salvador Bilardo, asumió siempre ese papel de sacrificio como una responsabilidad colectiva, lejos del individualismo que a menudo se asocia a los goleadores.
La comparación entre su época y el fútbol actual fue inevitable. Dertycia se mostró convencido de que su perfil habría encajado aún mejor en el contexto actual. Presionar cerca del área y que el arquero salga jugando sería un placer, reconoció, convencido de que ese escenario le habría permitido vivir aún más cerca del gol. Para el exjugador, muchos delanteros actuales fallan más en la mentalidad que en el talento, una distinción que considera crucial para entender las diferencias generacionales.
En su análisis, no dudó en mencionar a referentes actuales. Hablando de Julián Álvarez, Dertycia insistió en la necesidad de simplificar el juego. Hacer lo difícil simple es lo que te permite convertir, señaló, subrayando que el delantero debe convivir con el error y la insistencia constante. Esta filosofía, que él aplicó durante toda su carrera, resalta la importancia de la perseverancia sobre la búsqueda de la perfección en cada acción.
El debate sobre el futuro de Vinicius en el Real Madrid también ocupó un lugar destacado en la conversación. Dertycia fue directo y contundente: Si quieres renovar, demuéstralo jugando. Para el argentino, vestir la camiseta del conjunto blanco representa un privilegio que exige rendimiento, personalidad y compromiso sostenido, sin concesiones ni negociaciones basadas únicamente en el potencial.
Esa reflexión le llevó inevitablemente a revivir su etapa en el Tenerife, cuando se enfrentaba a los grandes desde la humildad. Para mí jugar contra el Real Madrid, el Barcelona o el Atlético era lo máximo, recordó, evocando aquellas noches en las que logró arrebatarle dos Ligas al conjunto madridista. Esos momentos, que marcaron su carrera, demuestran que la grandeza no siempre reside en los grandes presupuestos.
El sorteo que empareja al Albacete con el Real Madrid en la Copa del Rey despertó en Dertycia recuerdos muy especiales de su paso por el club manchego. Repasó una plantilla llena de talento y juventud y subrayó la importancia emocional de ese tipo de partidos. Para el jugador del Albacete, jugar contra el Madrid es como un derbi, explicó, captando la esencia de lo que significa para una entidad modesta medirse al máximo rival.
Sin embargo, el momento más impactante de la entrevista llegó al final, cuando habló de su presente lejos de los focos. Dertycia rompió a llorar al explicar su trabajo con niños y jóvenes en Argentina, su deseo de devolver al fútbol todo lo recibido y su vínculo eterno con España. Me siento feliz ayudando a los chicos para que no duden cuando les toque debutar, confesó entre lágrimas, en un cierre cargado de humanidad y gratitud.
La charla dejó una sensación clara: Óscar Dertycia no solo fue un delantero incómodo para los defensas, sino también un profesional que entendió el fútbol como un vehículo de crecimiento personal y colectivo. Su mirada, que combina la exigencia con la empatía, refleja la evolución de un deportista que ha sabido encontrar su lugar más allá de las canchas, pero sin perder la pasión que le definió como jugador.
En definitiva, la entrevista sirvió para constatar que los valores del fútbol retro no han desaparecido. El sacrificio, la constancia y la humildeza siguen siendo atributos válidos en una era dominada por el espectáculo y las cifras millonarias. Dertycia, con su sinceridad y su emotividad, ha demostrado que el corazón sigue siendo el músculo más importante de este deporte.