El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha lanzado una propuesta inesperada al gobierno de Estados Unidos. En una entrevista concedida al comunicador español Ignacio Ramonet y difundida este jueves por los canales oficiales del país caribeño, el mandatario manifestó su disposición a sentarse a la mesa de negociación para establecer un acuerdo de cooperación en la lucha contra el narcotráfico.
La conversación, grabada la última noche del año, llega en un momento de tensión creciente entre ambas naciones. Maduro aprovechó la plataforma para enviar un mensaje directo a la administración Trump, insistiendo en que Caracas está preparada para dialogar "con datos en la mano" y sin condiciones preestablecidas.
La oferta de cooperación
Durante la entrevista, el líder bolivariano dejó claro que su ejecutivo no descarta la colaboración con las autoridades estadounidenses en materia de seguridad. "El Gobierno de Estados Unidos lo sabe, porque se lo hemos dicho a muchos de sus voceros, que si quieren conversar seriamente de un acuerdo de combate contra el narcotráfico, estamos listos", declaró Maduro.
Estas palabras contrastan con las acusaciones recurrentes de Washington, que ha señalado repetidamente a altos funcionarios venezolanos de tener vínculos con organizaciones criminales transnacionales. La administración Trump ha utilizado este argumento como justificación para múltiples sanciones económicas y operaciones militares en la región.
Las reservas petroleras como motivación
Uno de los ejes centrales del discurso de Maduro fue la especulación sobre los verdaderos intereses de Estados Unidos en la región. Según el presidente, el despliegue militar norteamericano en el Caribe responde a un objetivo muy concreto: acceder a las inmensas reservas petroleras venezolanas.
"¿Qué busca? Y es evidente que buscan imponerse por la vía de la amenaza, la intimidación y la fuerza", aseguró Maduro, quien interpreta las acciones estadounidenses como una estrategia para forzar un cambio de gobierno que facilite el acceso a los recursos energéticos del país.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo a nivel mundial, un activo estratégico que ha sido objeto de disputa geopolítica durante décadas. Maduro aprovechó para recordar que, pese a las sanciones, existe un precedente de cooperación energética que podría servir de modelo.
La puerta abierta a la inversión estadounidense
En un gesto de apertura inesperado, el mandatario venezolano extendió una invitación explícita a las empresas de su rival geopolítico. "Si quieren petróleo de Venezuela, está lista Venezuela para inversiones estadounidenses como con Chevron, cuando quieran, donde quieran y como quieran", afirmó.
La mención a Chevron no es casual. La compañía californiana es actualmente la única gran petrolera estadounidense autorizada para operar en territorio venezolano y exportar crudo hacia Estados Unidos, gracias a una licencia especial otorgada por el Tesoro que ha sido renovada en varias ocasiones pese al régimen de sanciones.
Este tipo de acuerdos sectoriales, según Maduro, demuestraría que la cooperación es posible incluso en contextos de profunda desconfianza política. La propuesta implicaría una expansión de la presencia empresarial norteamericana en la industria extractiva venezolana.
El episodio del 21 de noviembre
El presidente venezolano aprovechó la entrevista para confirmar y detallar su único contacto directo con Donald Trump. "Él me llamó el 21 de noviembre desde la Casa Blanca, y yo estaba en el Palacio de Miraflores. Conversamos 10 minutos. Y fue una conversación respetuosa, muy respetuosa, cordial", reveló.
Esta llamada, que había trascendido parcialmente a los medios, marca el único momento de diálogo directo entre ambos mandatarios. Trump, conocido por su retórica belicosa contra el chavismo, mantuvo en esa ocasión un tono moderado según el relato de Maduro, abriendo interrogantes sobre las verdaderas intenciones de la diplomacia estadounidense.
Los ataques militares y la postura venezolana
La entrevista fue registrada el 31 de diciembre, el mismo día en que el Pentágono anunció una operación contra cinco embarcaciones sospechosas de transportar estupefacientes. Desde agosto, al menos 115 personas han fallecido en 35 operaciones de este tipo en el Caribe y el Pacífico, según datos oficiales estadounidenses.
Washington justifica estas acciones como parte de un "conflicto armado" contra los cárteles de la droga, una escalada que culminó la semana pasada con un supuesto ataque con drones en suelo venezolano, dirigido contra instalaciones portuarias que el gobierno Trump vincula al narcotráfico.
Ante las preguntas sobre este incidente específico, Maduro optó por la cautela. "Podría hablar de ello en unos días", se limitó a responder, evitado confirmar o negar los hechos mientras evalúa la respuesta diplomática más conveniente.
El contexto de las operaciones
El gobierno estadounidense ha intensificado su presencia militar en la región caribeña desde mediados de 2020, con el argumento de interrumpir las rutas de suministro de cocaína hacia su territorio. Las operaciones incluyen el despliegue de destructores, aviones de reconocimiento y, recientemente, drones armados.
Esta estrategia ha sido calificada por Caracas como una violación de su soberanía territorial y una excusa para justificar una intervención. Maduro insiste en que Venezuela ha demostrado voluntad de cooperar en materia antidrogas a través de canales institucionales, pero rechaza cualquier acción unilateral.
Análisis de las implicaciones
La propuesta de Maduro introduce una variable compleja en la relación bilateral. Por un lado, reconoce la necesidad de abordar el problema del narcotráfico, un tema que Estados Unidos ha señalado como prioritario. Por otro, condiciona cualquier avance a un respeto mutuo y a la aceptación de la legitimidad de su gobierno.
La mención explícita a las inversiones petroleras sugiere que Caracas estaría dispuesta a ofrecer concesiones económicas a cambio de una desescalada militar y diplomática. Sin embargo, la administración Trump ha mantenido una línea dura, reconociendo al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino y desconociendo completamente la autoridad de Maduro.
El futuro de la relación bilateral
La entrevista con Ramonet, conocido por su proximidad a los gobiernos progresistas de la región, sirve como canal de comunicación hacia la opinión pública internacional y los sectores empresariales estadounidenses. Maduro busca presentarse como un interlocutor racional y pragmático, dispuesto a separar los temas de seguridad y energía de la disputa política.
La pregunta clave es si Washington estará dispuesto a reciprocar. Con la administración Trump en sus últimos meses de mandato y la incertidumbre sobre la política que adoptará la próxima presidencia, la propuesta venezolana podría quedar en el aire o abrir un canal de diálogo que hasta ahora ha estado cerrado.
Conclusión
La oferta de Nicolás Maduro representa un intento de redefinir el conflicto con Estados Unidos, trasladando el foco desde la confrontación política hacia la cooperación pragmática en áreas de interés mutuo. La respuesta estadounidense, o la falta de ella, marcará el tono de las relaciones en los próximos meses y determinará si el petróleo venezolano puede convertirse en un puente diplomático o seguirá siendo un motivo de discordia.