La Asociación de Venezolanos residentes en Valladolid ha expresado este sábado su respaldo explícito a los bombardeos efectuados por Estados Unidos contra instalaciones militares en Caracas, calificando la operación como un golpe directo a la estructura dictatorial de Nicolás Maduro y no contra la población civil. En rueda de prensa, sus dirigentes han reivindicado la acción como un paso necesario para recuperar la democracia en el país sudamericano.
Julianny Duran, presidenta del colectivo, ha sido tajante al afirmar que los objetivos militares seleccionados albergan las operaciones del Cártel de los Soles, organización que, según sus declaraciones, sustenta el narcogobierno de Maduro. "Esta intervención precisa representa un regalo anticipado de Reyes para millones de venezolanos que llevan más de dos décadas sufriendo opresión", manifestó Duran, quien confía en que este episodio marque el principio del fin de un régimen que, a su juicio, ha destruido las instituciones democráticas del país.
La líder de la diáspora venezolana en la capital castellana ha argumentado que la vía negociadora ha demostrado ser infructuosa tras años de manipulaciones electorales tanto durante el gobierno de Hugo Chávez como en la administración de Maduro. "Cuando los mecanismos democráticos se agotan y las urnas son un escenario de fraude sistemático, la comunidad internacional debe adoptar medidas contundentes", subrayó Duran, quien considera que la firmeza militar es el único lenguaje que puede hacer retroceder a una dictadura consolidada.
En la misma línea, Fraccy López, miembro de la directiva de la asociación, ha lanzado una dura crítica contra la postura del Gobierno de España, acusándolo de tibieza diplomática ante lo que define como "una crisis humanitaria sin precedentes". López ha cuestionado específicamente el rol del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como mediador en los conflictos políticos venezolanos, sugiriendo que su presencia legitima un régimen que viola sistemáticamente los derechos humanos.
"Resulta incongruente que España envíe a un exjefe de Estado a blanquear una dictadura mientras millones de venezolanos huyen del país buscando seguridad y dignidad", declaró López, quien también calificó el ataque estadounidense como un regalo anticipado de Reyes para la libertad de su nación. El representante de la colectividad ha instado a la comunidad internacional a dejar de hacer la "vista gorda" y a mostrar el mismo valor que ha demostrado la administración Trump para confrontar al régimen chavista.
La asociación ha aprovechado la ocasión para reivindicar el Premio Nobel de la Paz concedido a María Corina Machado, líder opositora que, según Duran, ha puesto voz al "grito de auxilio" de los ciudadanos venezolanos. "Este reconocimiento internacional funciona como un altavoz que obliga al mundo a dejar de estar ciego ante nuestra tragedia", añadió la presidenta, quien ve en la condecoración una herramienta para mantener la presión diplomática contra Caracas.
El contexto de la diáspora venezolana en España aporta una dimensión humana a estas declaraciones. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999 y la posterior consolidación del chavismo bajo Nicolás Maduro, más de 8,3 millones de personas han abandonado Venezuela, según datos de organizaciones internacionales. De ese exodo masivo, casi 4.000 venezolanos han encontrado en Valladolid su nuevo hogar, formando una comunidad activa y organizada que mantiene vivo el debate sobre la situación de su país de origen.
Las reacciones dentro de esta comunidad no son homogéneas, aunque la asociación que ha hecho pública su posición representa una voz significativa. Los migrantes venezolanos en España enfrentan el dilema de apoyar intervenciones militares que, si bien buscan derrocar a un régimen autoritario, conllevan riesgos de escalada bélica y sufrimiento civil. Sin embargo, para Duran y su directiva, el costo de la inacción internacional supera con creces los riesgos de una intervención decidida.
La postura de la Asociación de Venezolanos en Valladolid contrasta con las reacciones de otros colectivos de migrantes en Europa, muchos de los cuales abogan por soluciones pacíficas y negociadas. La división refleja las fracturas existentes dentro de la oposición venezolana en el exilio, donde las estrategias para recuperar la democracia generan intensos debates ideológicos y prácticos.
El respaldo explícito a la acción militar estadounidense también pone sobre la mesa la compleja relación entre la diáspora venezolana y las políticas exteriores de las potencias occidentales. Mientras algunos sectores ven en la intervención una forma de liberación, otros temen que las consecuencias geopolíticas terminen por afectar a la población más vulnerable.
La asociación ha anunciado que continuará con sus actividades de presión diplomática y visibilización de la crisis venezolana, coordinando esfuerzos con otros colectivos de migrantes en España y Europa. Su objetivo, según han manifestado, es mantener la atención internacional sobre un conflicto que, pese a su gravedad, ha perdido protagonismo mediático en los últimos meses.
La situación en Venezuela permanece en un punto crítico, con una economía devastada, instituciones capturadas por el Estado y una crisis humanitaria que continúa expulsando a miles de ciudadanos cada semana. Las declaraciones de la asociación vallisoletana reflejan la desesperación de quienes han perdido la fe en los procesos democráticos convencionales y ven en la intervención externa una última esperanza para el cambio de régimen.
El debate sobre la legitimidad y eficacia de las intervenciones militares unilaterales en asuntos de soberanía nacional queda nuevamente abierto, con la particularidad de que esta vez una parte significativa de la diáspora venezolana en España abraza activamente esa opción como vía de salvación para su patria.