Cólera en Zambia: La respuesta de Médicos Sin Fronteras en Lusaka

En enero de 2024, Médicos Sin Fronteras intervino en el brote de cólera en Lusaka, Zambia, implementando puntos de rehidratación oral y fortaleciendo la respuesta sanitaria nacional

Zambia ha enfrentado durante años el desafío persistente del cólera, una enfermedad que pone en jaque la salud pública del país. A principios de 2024, la capital, Lusaka, experimentó una de las crisis más severas de los últimos tiempos, obligando a las autoridades sanitarias a declarar una emergencia nacional y solicitar apoyo internacional. La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) desplegó una respuesta rápida y efectiva que marcó la diferencia en la contención del brote.

Los brotes de cólera en Zambia no son eventos aislados, sino el resultado de una combinación de factores estructurales. El crecimiento demográfico acelerado, especialmente en zonas urbanas, ha generado una expansión descontrolada de asentamientos informales donde el acceso a agua potable y saneamiento básico es prácticamente inexistente. La contaminación de fuentes hídricas y la falta de sistemas de monitoreo de calidad del agua crean las condiciones perfectas para la propagación de la bacteria Vibrio cholerae.

La crisis de octubre de 2023 sirvió como preludio de lo que vendría. Durante las celebraciones estacionales, miles de personas se congregaron en los alrededores de Lusaka, sobrecargando un sistema de saneamiento ya deficiente. Los casos comenzaron a multiplicarse rápidamente, y para enero de 2024, la situación había alcanzado niveles críticos. Los centros de salud existentes no podían atender la avalancha de pacientes, lo que llevó al Ministerio de Salud de Zambia a tomar medidas drásticas: declarar emergencia nacional, establecer un centro de tratamiento del cólera (CTC) con 1.000 camas en el estadio de la ciudad y pedir ayuda urgente a organizaciones internacionales.

MSF respondió de inmediato a este llamado. En enero de 2024, la organización implementó una estrategia integral que combinaba tratamiento, prevención y educación comunitaria. En lugar de limitarse a los centros hospitalarios, MSF llevó la atención directamente a las comunidades más afectadas mediante la creación de puntos de rehidratación oral (ORP) en distritos vulnerables como Kanyama y Chawama. Esta decisión tuvo un doble impacto: por un lado, permitió que los pacientes con síntomas leves recibieran atención temprana cerca de sus hogares; por otro, descongestionó los centros de tratamiento especializados, liberando recursos para los casos más graves.

La respuesta de MSF no se limitó a la atención directa. Uno de los logros más significativos fue la colaboración estrecha con el Ministerio de Salud de Zambia para desarrollar guías nacionales sobre manejo del cólera. Estos documentos establecen estándares de atención y protocolos claros que fortalecen la capacidad del sistema sanitario local para futuros brotes. Además, el equipo de MSF capacitó al personal del ministerio en la gestión de los ORP, asegurando la sostenibilidad de estas intervenciones.

La mejora de las medidas de prevención de infecciones y control en todos los centros de tratamiento fue otra pieza clave. En un brote de cólera, la propagación nosocomial puede agravar dramáticamente la crisis. MSF implementó protocolos rigurosos de higiene y desinfección, protegiendo tanto a pacientes como a trabajadores de la salud.

Las actividades de sensibilización comunitaria y las iniciativas de agua, saneamiento e higiene (WASH) completaron la estrategia. Informar a la población sobre cómo prevenir la infección, promover prácticas de higiene adecuadas y mejorar el acceso a agua segura son intervenciones que salvan vidas y reducen la transmisión a largo plazo.

Para marzo de 2024, MSF concluyó su intervención de emergencia, dejando atrás no solo vidas salvadas, sino también un sistema sanitario más fortalecido. Con solo 6 profesionales equivalentes a tiempo completo (FTE) y un presupuesto de 1,3 millones de euros, la organización demostró que una respuesta rápida, focalizada y bien coordinada puede tener un impacto desproporcionadamente positivo.

El compromiso de MSF con Zambia no es nuevo. La organización trabaja en el país desde 1999, desarrollando una comprensión profunda de los desafíos sanitarios locales y construyendo relaciones de confianza con las autoridades y comunidades. Esta historia de colaboración fue fundamental para la efectividad de la respuesta al brote de 2024.

La experiencia en Lusaka ofrece lecciones valiosas para la gestión de brotes epidémicos en contextos de recursos limitados. Primero, la descentralización de la atención a través de ORP en la comunidad es más efectiva que concentrar todos los recursos en hospitales. Segundo, la capacitación y transferencia de conocimientos a las autoridades locales garantiza la sostenibilidad de las intervenciones. Tercero, la prevención es tan importante como el tratamiento: sin mejoras en agua, saneamiento e higiene, los brotes seguirán repitiéndose.

El cólera en Zambia es un problema que no se resolverá únicamente con intervenciones médicas de emergencia. Requiere inversiones a largo plazo en infraestructura, educación y sistemas de salud. Sin embargo, la respuesta de MSF en Lusaka demuestra que, incluso en medio de una crisis, es posible salvar vidas, fortalecer sistemas y construir resiliencia comunitaria.

A medida que Zambia continúa enfrentando los desafíos de la urbanización rápida y la desigualdad en el acceso a servicios básicos, la colaboración entre el gobierno, organizaciones internacionales y comunidades locales será esencial. La lección de 2024 es clara: con coordinación, expertise y un enfoque centrado en las personas, es posible transformar una crisis en una oportunidad de mejora sistémica.

Referencias