Jack Lang bajo protección policial tras vinculación con caso Epstein

El exministro francés renuncia al Instituto del Mundo Árabe tras aparecer más de 670 veces en archivos de Epstein y sufrir agresiones y amenazas de muerte.

Jack Lang, exministro de Cultura de Francia y figura histórica del socialismo galo, se encuentra en el centro de una tormenta mediática y judicial sin precedentes. Las autoridades francesas han dispuesto protección policial para el veterano político de 86 años y su esposa tras una serie de agresiones físicas y amenazas de muerte que inundan sus perfiles en redes sociales. La causa de esta escalada de violencia: la reciente revelación de que su nombre aparece en más de 670 ocasiones en los documentos desclasificados del caso Jeffrey Epstein.

El pasado sábado, Lang presentó su dimisión como presidente del Instituto del Mundo Árabe (IMA), un cargo que desempeñaba con reconocido prestigio desde 2013. Esta institución, fundada en 1980 por Francia y 22 países árabes, representa un pilar fundamental de la diplomacia cultural franco-árabe. La decisión de abandonar el liderazgo de esta entidad llegó tras la publicación de su vinculación con el financiero estadounidense, cuya red de tráfico y explotación sexual de menores ha conmocionado al mundo entero desde 2019.

Su abogado, Laurent Merlet, confirmó durante una entrevista en BFMTV que el exministro es "objeto de discursos de odio en redes sociales" y que, ante la "violencia mediática" ejercida sobre su cliente, la medida de seguridad "parece obvia y necesaria". El letrado destacó que la campaña de desprestigio ha alcanzado niveles que ponen en riesgo la integridad física del exministro.

Los hechos de violencia no se han quedado en el ámbito digital. Lang sufrió una agresión física en plena calle de París, específicamente frente a la Ópera de la capital francesa, donde se desarrollaba una manifestación contra el abuso sexual infantil. Un individuo lo empujó al suelo en un acto que, según su representante legal, está directamente relacionado con la campaña de hostigamiento que se ha desatado en internet. El agresor, identificado como un activista muy presente en redes sociales contra las élites, ha sido condenado a ocho meses de prisión por el ataque.

La Fiscalía francesa no ha tardado en actuar. Este fin de semana anunció la apertura de una investigación formal contra Jack Lang y su hija Caroline por presunto blanqueo de capitales agravado a través de una empresa radicada en paraísos fiscales. Los documentos del caso Epstein, que han sido desclasificados recientemente, mencionan los nombres del padre y la hija en más de 673 ocasiones, un número que ha despertado las alarmas de los investigadores.

La implicación de Caroline Lang resulta particularmente delicada. La hija del exministro figura como beneficiaria de un testamento redactado por Jeffrey Epstein apenas dos días antes de su muerte en agosto de 2019. El documento establecía una herencia de 5 millones de dólares a su favor. Además, la joven cofundó en 2016 una sociedad offshore en las Islas Vírgenes junto al controvertido financiero, de la que era copropietaria.

La defensa de la familia Lang ha ofrecido explicaciones que buscan minimizar la responsabilidad. Según el abogado de Caroline, ella "nunca aportó ni recibió un solo céntimo de esta empresa" y fue "despojada por completo de su gestión". La justificación oficial para la creación de la sociedad en el paraíso fiscal era "descubrir jóvenes artistas" mientras Epstein adquiría sus obras. Sin embargo, el nombre de Jack Lang también aparece en los estatutos de la entidad, aunque el exministro ha asegurado desconocer por completo su inclusión en los documentos corporativos.

El caso ha generado una crisis institucional en Francia. Lang, que fue ministro de Cultura durante los gobiernos de François Mitterrand y figura emblemática de la izquierda francesa, ve ahora cuestionada su reputación de décadas. Su dimisión del Instituto del Mundo Árabe, una institución clave para las relaciones franco-árabes, marca un antes y un después en su carrera pública.

La investigación judicial se centra en determinar si los fondos manejados a través de la empresa offshore procedían de actividades ilícitas vinculadas a la red de Epstein. El blanqueo de capitales agravado es un delito grave en Francia, que conlleva penas de cárcel sustanciales. Los fiscales buscan esclarecer si Lang y su hija fueron meros testigos de la opacidad financiera de Epstein o participaron activamente en estructuras diseñadas para ocultar el origen de los fondos.

La reacción social ha sido inmediata y contundente. Grupos activistas contra la pedofilia y la impunidad de las élites han organizado protestas y campañas en línea exigiendo justicia. La agresión física sufrida por Lang refleja el clima de tensión que vive Francia ante los casos de abuso de poder y explotación sexual que salpican a figuras públicas.

El contexto internacional del caso Epstein sigue generando réplicas en todo el mundo. La desclasificación de archivos del FBI y otros organismos judiciales ha expuesto una red de influencias que abarca políticos, empresarios y celebridades. La aparición de nombres como el de Jack Lang en estos documentos pone de manifiesto la profundidad de las conexiones del financiero, que logró insertarse en círculos de poder globales.

Para la justicia francesa, el desafío es doble: por un lado, proteger a un ciudadano de 86 años que ha recibido amenazas creíbles; por otro, investigar sin concesiones posibles ilícitos financieros vinculados a una de las redes criminales más sonadas del siglo XXI. La protección policial no implica presunción de inocencia, pero reconoce el riesgo real que corre Lang en un momento de exacerbación social.

El abogado de la familia insiste en que tanto Jack como Caroline Lang son víctimas de una "caza de brujas mediática" y que las pruebas demostrarán su inocencia. Sin embargo, la mera mención en los archivos de Epstein ha sido suficiente para desatar una tormenta que ha puesto fin a la carrera pública del exministro y que podría tener graves consecuencias legales para ambos.

Mientras tanto, las autoridades continúan analizando los documentos desclasificados, buscando patrones de financiación y conexiones que puedan esclarecer el alcance de la red de Epstein. La sociedad offshore en las Islas Vírgenes, el testamento millonario y las cientos de menciones en los archivos forman un rompecabezas que la justicia francesa intenta reconstruir con precisión.

El caso Jack Lang se suma a una lista de figuras públicas europeas vinculadas indirectamente con Epstein, recordando que la sombra del financiero estadounidense se extendió mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos. La protección policial, las amenazas y la investigación judicial marcan un capítulo más en la saga que continúa sacudiendo a las élites globales.

Referencias