Felipe González ratifica su no voto a Sánchez y denuncia insultos del PSOE

El expresidente del Gobierno critica duramente a la dirección socialista y defiende su postura ante posibles elecciones generales

El expresidente del Gobierno español, Felipe González, ha vuelto a la carga con sus críticas contra la dirección actual del PSOE y, más concretamente, contra Pedro Sánchez. En una intervención este martes, el histórico líder socialista no solo ha ratificado su decisión de no apoyar a su sucesor en unas hipotéticas elecciones generales, sino que ha justificado su postura asegurando que recibe insultos por parte de miembros de su propio partido.

La contundente respuesta de González llegó cuando un periodista le interrogó sobre si había reconsiderado su posición tras el anuncio que realizara el pasado 9 de febrero durante un desayuno informativo en el Ateneo de Madrid. "No, es que me insultan", declaró sin ambages el que fuera jefe del Ejecutivo entre 1982 y 1996, dejando claro que las tensiones internas en el seno del socialismo español no hacen más que crecer.

La polémica con Rebeca Torró

Cuando se le pidió concretar quiénes eran los responsables de estos supuestos agravios, González no dudó en señalar a Rebeca Torró, actual secretaria de Organización del PSOE. El veterano político recreó con sorna las palabras de la dirigente, quien había afirmado que él fue su referente político desde los diez años, mientras merendaba un bocadillo de nocilla.

"Es lo que yo digo: una chica bien aprendida y mal enseñada", sentenció González, en una frase que ha levantado polvareda dentro de las filas socialistas. Esta crítica personalizada evidencia el profundo distanciamiento entre la vieja guardia del partido y la actual cúpula dirigente, que ha optado por una estrategia política que el expresidente considera errónea y alejada de los principios históricos del PSOE.

El anuncio que sacudió al PSOE

El pasado 9 de febrero, Felipe González ya causó un terremoto político al anunciar públicamente que no votaría al PSOE si Pedro Sánchez continúa al frente del partido. Durante su intervención en el Ateneo de Madrid, el expresidente reprochó a la dirección socialista su falta de autocrítica tras los malos resultados obtenidos en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón.

González planteó entonces la necesidad de adelantar las elecciones generales si finalmente no se aprueban los Presupuestos Generales del Estado. Sin embargo, dejó claro que en ese escenario no apoyaría a Sánchez: "Con los candidatos actuales, votaré en blanco, pero no votaré a ningún partido que no sea el PSOE", afirmó, en una declaración que refleja su compromiso con el partido pero su rechazo a la actual gestión.

Crítica a la estrategia de "engordar" a Vox

Uno de los argumentos centrales del discurso de González es su desacuerdo con la estrategia electoral que, a su juicio, ha adoptado el PSOE. El expresidente considera que el Gobierno de su partido ha pensado erróneamente que "mientras más crezca Vox, más dificultades tendrá el PP", en referencia a la supuesta táctica de fortalecer a la ultraderecha para debilitar al principal partido de la oposición.

A pesar de su rechazo a esta formación, González matizó que Vox no "vulnera" por ahora la Constitución, aunque sí ha expresado su oposición al modelo autonómico. Sin embargo, lo que realmente le preocupa al expresidente son los compañeros de viaje de la coalición, especialmente los partidos nacionalistas.

El dilema de los pactos: Vox frente a Bildu

La cuestión de los posibles pactos postelectorales ha sido otro de los puntos más controvertidos de las declaraciones de González. El expresidente lanzó una pregunta retórica que generó debate: "¿Que es un pecado mortal inasumible pactar con Vox? Yo no pactaría, pero a mucha más distancia yo pactaría con Bildu".

Esta afirmación, que comparaba la posibilidad de acuerdos con la ultraderecha y con la formación abertzale, fue matizada por González al ser repreguntado: "¿Es más legítimo pactar con Bildu que pactar con Vox? No lo veo. Yo no pactaría con Vox", insistió.

El expresidente profundizó en su rechazo a Bildu, argumentando: "Yo no pactaría con Vox, pero no pactaría ni de broma con la gente que no ha pedido perdón ni ayuda a resolver los crímenes de ETA más abyectos. Por eso conmigo lo tienen crudo". Esta referencia a los crímenes terroristas de ETA y la posición de la formación abertzale sobre ellos constituye uno de los argumentos más contundentes de González.

La salida de la cárcel del asesino de Fernando Múgica

El expresidente también aprovechó para criticar al Gobierno por la reciente salida de prisión del asesino de Fernando Múgica, el abogado y político del PP asesinado por ETA en 1996. Esta decisión judicial, que ha contado con el visto bueno del Ejecutivo, ha sido duramente cuestionada por González, que la considera un error político y moral.

Tensiones con la vieja guardia socialista

Las declaraciones de Felipe González también han dejado entrever sus malas relaciones con otros líderes históricos del PSOE. En un momento de su intervención, el expresidente hizo referencia a Alfredo Pérez Rubalcaba, fallecido en 2019, y a José Luis Rodríguez Zapatero, su sucesor en La Moncloa entre 2004 y 2011.

"Me alegro de que se haya acabado ETA. No sé a quién se lo puedo agradecer, porque no puedo hablar de Rubalcaba no soy capaz de quitarlo de mi teléfono", afirmó González, en una frase que revela el profundo distanciamiento y las heridas abiertas dentro del socialismo español.

El futuro del PSOE según González

El expresidente considera que el PSOE ha perdido su vocación de ser un proyecto de mayorías, transformándose en una formación que prioriza la supervivencia política a corto plazo por encima de los principios ideológicos que le dieron sentido histórico.

Para González, la falta de autocrítica tras las derrotas en Extremadura y Aragón es sintomática de una dirección que no escucha las advertencias de los veteranos y que se ha encerrado en una estrategia que, lejos de fortalecer al partido, lo debilita internamente y lo aleja de su base electoral tradicional.

Reacciones en el seno del PSOE

Aunque el artículo de referencia no recoge reacciones directas de la dirección del PSOE a las últimas declaraciones de González, el titular sugiere que el partido "comete el error de picar en el anzuelo" del expresidente y de Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha y otro crítico interno.

Esta dinámica de confrontación pública entre distintas generaciones y sensibilidades del socialismo español refleja una crisis interna que va más allá de las simples diferencias tácticas y que toca la esencia misma del proyecto político del PSOE en la España actual.

Conclusiones

Las últimas declaraciones de Felipe González no son un simple desahogo de un veterano político, sino una seria advertencia sobre el rumbo que, a su juicio, está siguiendo el PSOE. La combinación de críticas personales, como las dirigidas a Rebeca Torró, con análisis políticos profundos sobre estrategia electoral y posibles pactos, configura un panorama de guerra interna en el principal partido de gobierno de España.

La decisión de González de votar en blanco en lugar de apoyar a Sánchez, sumada a sus críticas a los compañeros de coalición y a la gestión del pasado terrorista, dibuja un escenario de creciente tensión que podría tener consecuencias impredecibles en la estabilidad del Gobierno y en el futuro del socialismo español.

Referencias