Álvaro Carreras se ha consolidado como una de las piezas clave del Real Madrid en esta temporada. El lateral izquierdo gallego, llegado al club blanco durante el pasado verano desde el Benfica, ha ganado la confianza plena de los técnicos tanto del primer equipo como del filial. Su rendimiento ascendente lo ha convertido en titular indiscutible, demostrando un nivel que le sitúa como uno de los mejores futbolistas españoles en su posición actualmente.
La prueba más reciente de su excelente momento llegó en Mestalla, donde Carreras no solo cumplió con sus funciones defensivas, sino que se atrevió a aparecer en zona de ataque para anotar un gol que resultó fundamental para la victoria de su equipo. Esta actuación confirma que el futbolista de Ferrol vive su mejor momento profesional, una progresión que no ha pasado desapercibida para la selección nacional y que le abre las puertas a soñar con una convocatoria para el próximo Mundial que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.
El escenario de esta noche, sin embargo, tiene un sabor especial para Carreras. El Estadio Da Luz de Lisboa le resulta familiar, no solo porque allí defendió la camiseta del Benfica, sino porque hace apenas veinte días visitó este mismo escenario con el Real Madrid. Aquella noche terminó en una derrota contundente por 4-2 que obligó al conjunto merengue a disputar una eliminatoria más en la fase de playoffs de la Liga de Campeones.
El sorteo quiso que el destino volviera a cruzar a ambos equipos en el camino europeo. A tan solo tres semanas de aquel revés, el Real Madrid regresa a Portugal con la firme intención de borrar esa mala experiencia. Aquella derrota, junto con la eliminación en la Copa del Rey en Albacete, representa una de las grandes manchas en el currículo del equipo dirigido por Álvaro Arbeloa en esta campaña.
Desde aquel desplante en Lisboa, el equipo blanco ha mostrado una notable reacción. La plantilla ha encadenado tres victorias consecutivas, encajando únicamente dos goles en los últimos tres encuentros. Este cambio de tendencia demuestra la capacidad de recuperación del grupo, que ha sabido cerrar filas y mejorar significativamente su rendimiento defensivo.
El último partido ante la Real Sociedad sirvió como termómetro de este progreso. El conjunto donostiarra llegaba invicto en lo que va de 2026 bajo las órdenes de Matarazzo, pero el Real Madrid logró imponer su ley con un contundente 4-1. Vinicius Júnior brilló con un doblete de penalti, mientras que el equipo mostró una solidez que augura buenos presagios para el duelo europeo.
La gran novedad para esta noche será el regreso de Kylian Mbappé al once inicial. El delantero francés, líder indiscutible de la tabla de goleadores con trece tantos, descansó completamente el sábado ante la Real Sociedad. Su presencia en el ataque merengue resulta fundamental, ya que el Real Madrid buscará anotar goles que le den ventaja de cara al partido de vuelta en el Santiago Bernabéu.
Sin embargo, Arbeloa no podrá contar con varios efectivos importantes. Las lesiones de Jude Bellingham, Rodrygo Goes y Éder Militao merman las opciones del técnico, mientras que Raúl Asencio cumple ciclo de sanción. Estas bajas obligarán al entrenador a realizar ajustes en su esquema táctico.
Una de las claves podría estar en el lateral derecho. Si Trent Alexander-Arnold repite posición tras su buena actuación el sábado, Arbeloa podría optar por reforzar el centro del campo con cuatro futbolistas, manteniendo a Mbappé y Vinicius como referentes ofensivos. Esta configuración buscaría el equilibrio entre la contención y el ataque vertiginoso.
El objetivo es claro: conseguir un resultado positivo que rompa con la maldición del Da Luz. El Real Madrid nunca ha logrado vencer al Benfica en su feudo, un historial que favorece claramente a los portugueses con tres triunfos y dos derrotas en los enfrentamientos directos en Lisboa. Aunque, paradójicamente, el conjunto blanco es el equipo más laureado de Europa y ha superado diez de sus doce últimas eliminatorias en la competición.
Por su parte, el Benfica llega con la moral por las nubes tras un final de fase de liga épico. Los Águilas consiguieron mantenerse con vida en la competición gracias a un gol de su portero Trubin en el minuto 98, un hecho que les permitió avanzar a los playoffs por cuarta vez en las últimas cinco campañas. Este milagro deportivo ha reforzado la confianza de un equipo que demostró una capacidad goleadora excepcional, anotando cuatro de los diez goles que marcó en toda la fase de grupos en aquel último encuentro.
El duelo de esta noche enfrenta a dos de los clubes más importantes del continente. El Benfica ha demostrado ser un rival temible en eliminatorias, con solo tres eliminaciones en los últimos once cruces a doble partido. Su capacidad para competir contra los gigantes europeos está más que demostrada, y el factor local siempre juega a su favor.
Para Carreras, este partido representa una oportunidad de oro. No solo podría tomar revancha de la derrota reciente, sino que tendrá la ocasión de demostrar ante su exafición por qué el Real Madrid confió en él. Su conocimiento del estadio y de las costumbres del rival puede resultar un factor diferencial en una eliminatoria que se prevé intensa y equilibrada.
El Real Madrid necesita un golpe de autoridad en Europa. La derrota en Da Luz de hace tres semanas generó dudas sobre el proyecto de Arbeloa, pero la reacción posterior ha sido contundente. Una victoria esta noche no solo significaría dar un paso gigante hacia los octavos de final, sino que enviaría un mensaje claro al resto de candidatos: el equipo blanco está preparado para pelear por la Decimosexta.
La clave del encuentro radicará en la capacidad del Real Madrid para controlar el ritmo del partido. El Benfica es un equipo que crece con el apoyo de su afición y que sabe aprovechar los espacios que deja el rival. La defensa de Carreras y su capacidad para sumarse al ataque serán fundamentales para desequilibrar un encuentro que promete emociones fuertes desde el pitido inicial.
El conjunto blanco llega con la confianza de sus tres victorias seguidas, pero consciente de que el nivel de exigencia aumenta exponencialmente en la Champions League. La experiencia de jugadores como Mbappé y la frescura de talentos como Carreras pueden ser la combinación perfecta para superar un obstáculo que, hasta ahora, ha resultado infranqueable en territorio lisboeta.
La eliminatoria está abierta, pero el Real Madrid tiene la obligación de demostrar por qué es el rey de Europa. El Da Luz espera, Carreras regresa a casa y el fútbol europeo tiene una cita con la historia. Esta noche, más que nunca, el conjunto blanco necesita un paso adelante de sus estrellas y la confirmación de sus jóvenes valores para seguir escribiendo su leyenda en la competición más prestigiosa del continente.